La construcción de un estadio único en Tucumán

14 Jun 2019

Lleva casi medio siglo y si bien a lo largo de ese tiempo hubo varios conatos, todo quedó en la nada. La idea de que Tucumán cuente con un estadio único resurge de tanto en tanto, especialmente cuando nuestra provincia es descartada de alguna justa deportiva internacional por carecer de un coliseo de esa envergadura. Días antes a la elección del 9 de junio pasado, los candidatos a gobernarnos se refirieron a este asunto.

Una de las aspirantes a ocupar el sillón de Lucas Córdoba dijo que era importante contar con un estadio, pero no era una prioridad. “Nos falta lo básico, cloacas, agua, caminos, rutas”, agregó. Otra coincidió con esa apreciación, sobre todo teniendo en cuenta que Tucumán vive catástrofes por inundaciones y la mitad de los niños está bajo la línea de pobreza. Uno de los postulantes dijo que sería un atractivo para el turismo, los deportes y espectáculos de toda índole. Otro manifestó que más que un estadio único, la provincia debería tener un polideportivo, en donde se puedan practicar una diversidad de disciplinas, entre ellas, el fútbol. Un tercero afirmó que no se puede quedar afuera de ser sede de eventos como la Copa América u otros eventos de carácter mundial. Acotó que el complejo donde se lo erija debería también incluir un microestadio cerrado para otros deportes y espectáculos artísticos, como el Orfeo en Córdoba.

En febrero de 2017, el actual mandatario provincial afirmó que uno de sus proyectos era construir un coliseo de estas características. “Lo vamos a hacer al estadio único. Es un sueño y una de las cosas previstas. Hay diferentes propuestas y terrenos para hacerlo en la provincia. Como gobernador me gustaría dejarle a Tucumán un estadio”, sostuvo en esa ocasión. En 2015, la Liga Tucumana de Fútbol había aprobado por unanimidad realizar un pedido oficial a la Legislatura para que dictara una ley con el objetivo de que el Ejecutivo lo construyera.

Las desilusiones se remontan la década de 1970 cuando Tucumán fue desplazado por Mar del Plata para ser subsede del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978. Entre las causas que influyeron en la decisión de que la provincia fuera marginada, se señaló la inoperancia de los legisladores locales -existía en ese entonces el sistema bicameral- que no habían aprobado el proyecto con media sanción del Senado para darles carácter oficial a las gestiones del comité para lograr que Tucumán fuese subsede. Esta tardanza había entorpecido la gestión a nivel nacional. También se responsabilizó a dirigentes del fútbol local y se cuestionó la falta de seriedad.

La erección de un complejo deportivo implica una fuerte inversión. Habría que analizar detenidamente los beneficios que le traería a la provincia en materia deportiva internacional, no solo en fútbol y en rugby, sino también en turismo y espectáculos. Por ejemplo, en 2016, en su estadio mundialista, los cordobeses pudieron ver a Paul McCartney, show al que asistieron miles de fans de otras provincias. ¿Cuánto gana o pierde la provincia, teniendo o no un complejo de esta naturaleza? Cuando resurge esta idea se suele decir que este no es el momento porque hay otras prioridades. ¿Cuál sería entonces el momento porque siempre habrá otras urgencias?

Tal vez los cuantiosos dineros gastados por la dirigencia tucumana en los recientes comicios, podrían haberse destinado para colaborar en la concreción de este viejo anhelo.

Comentarios