Cómo era la vida de “un santo con traje y corbata”

Difunden la obra y el pensamiento de Enrique E. Shaw. Un argentino fallecido en 1962, que podría convertirse en el primer santo empresario.

14 Jun 2019 Por Magena Valentié
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PUBLICACIONES. Sara B. Critto de Eiras junto a los libros sobre su abuelo. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI.-

Enrique Shaw (argentino, 1921-1962) hubiera querido ser obrero para vivir de cerca las necesidades de los más pobres. Pero un sacerdote amigo lo convenció de que aceptara su realidad de ser empresario, y que desde allí evangelizara el mundo que lo rodeaba. Así lo hizo. Enrique vivió 41 años y su ejemplo de vida fue tan grande que hasta sus propios empleados le llamaban “el santo con traje y corbata”.

“En su corta vida, Enrique usó todas sus capacidades y esfuerzos para producir bienes con excelente calidad técnica, ofreciendo productos fabricados lo más perfectos posibles y haciendo la vida más práctica a los consumidores. No antepuso el afán de lucro al servicio al público. Respetó a los otros productores para no dejar afuera del mercado a sus competidores” escribe su nieta, Sara B. Critto de Eiras, en el libro “Un empresario en plenitud. Enrique E. Shaw y su eficaz desempeño”.

“Tenía una gran inteligencia para resolver los problemas sin perjudicar a nadie. Una vez había que cerrar el taller de carpintería y tercerizar el servicio porque ya no era rentable. Como era incapaz de dejar a nadie sin trabajo, armó una especie de cooperativa para que siguieran haciendo el mismo trabajo de siempre y la empresa se lo compraba”, cuenta Dermidio José Martínez Zavalía, integrante de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), fundada por Shaw. Sara visitó LA GACETA en compañía de Dermidio y de Andrea Carrizo, también de ACDE.

En Tucumán, Sara inició un seminario sobre su abuelo (ver tip) y presentó el libro de pensamientos recopilados “María y comunidad de vida”. También mostró la publicación de su madre, Sara Shaw de Critto, “Viviendo con alegría. Testimonios y breve biografía de Enrique Shaw”.

El libro de Sara Critto está basado en pensamientos de su abuelo escritos entre 1939 y 1962 (año de su muerte) en 21 carpetas y 29 libretas personales. “Allí anotaba todos sus propósitos e ideas. Él quería ser siempre amable, sonreír, mostrar la bondad de Dios a todos y tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo”, cuenta la abogada.

La Virgen María era considerada la “consultora y socia” de Enrique. Tenía una gran devoción por Ella y la consultaba en forma permanente, agrega. Por todas esas virtudes que el empresario mostró en vida, se iniciaron los trámites legales para llevar a Enrique Shaw a los altares. Si llegara a ser canonizado sería el primer santo empresario. La Iglesia católica ya lo nombró “Siervo de Dios” y el 25 de este mes los teólogos volverán a reunirse para aprobar o no su biografía para declararlo Venerable, cuenta Sara.

Su nieta dice que hasta hoy los empleados se emocionan al evocarlo. Cuando se enfermó y hubo que trasfundirlo, 260 empleados se presentaron para donarle sangre. “Ahora puedo decir que casi toda la sangre que corre por mis venas es sangre obrera”, bromeó. “Estoy más que nunca identificado con ustedes, a quienes siempre he querido y considerado no como simples ejecutores sino también como ejecutivos”, dijo esa vez.

> Ciclo de charlas
“Un empresario en Plenitud”
El ciclo de charlas sobre “Un empresario en plenitud”, que ayer inició Sara B. Critto de Eiras, nieta de Enrique Shaw, continuará el 27 de este mes, con la ponencia “El rol del empresario”. El 25 de julio se hará el tercer encuentro titulado “Desarrollo económico e integral” y el 1 de agosto, el cuarto, que versará sobre “Conciliación de las realidades del trabajo, la familia y la vida personal”. El seminario se dicta de 19 a 20.30, en la sede del colegio Boisdrón. Organiza ACDE.

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