OPORTO.- República Checa goleó 3-0 a Dinamarca, se clasificó para las semifinales de la Eurocopa y se medirá el jueves por una de las semifinales con Grecia, que el sábado dio la gran sorpresa al eliminar a Francia, campeón de la competencia en 2000.
Ambos equipos mostraron un buen nivel de juego en la primera etapa. Dinamarca, a pesar de construir bien sus ataques, no complicó al arquero checo. Pero las cosas cambiaron en la segunda parte. A poco del inicio (más exactamente, a los 4?) los checos abrieron el marcador. Tras un tiro de esquina de Poborsky desde la derecha, Koller puso el 1a 0 con un cabezazo luego de que el defensor danés Laursen falló en la marca. El segundo llegó tras una habilitación de Poborsky. En la definición Milan Baros hizo picar la pelota por encima del arquero danés con un toque suave. En el tercero, tras otro desmarque y un pase de Nedved, Baros definió con un fuerte remate.
República Checa se confirmó como el gran favorito, y su triunfo tuvo una precisión quirúrgica. En el segundo tiempo el equipo arrolló con su potencial ofensivo, y Baros ya es el máximo anotador del torneo, con cinco tantos en cuatro partidos.
Los checos están totalmente "enchufados", como ya lo confirmaron al vencer con suplentes a Alemania. Si el equipo B es muy bueno, el A es excelente. En ataque, Poborsky y Nedved aportan velocidad, visión de juego y veteranía para combinar con Koller, que pone la altura y el control de balón. Baros, por su parte, tiene una velocidad endiablada.
Si su magia aparece en semifinales y en una eventual final, los checos pueden hacer historia. La derrota, forjada en apenas 16 minutos, fue incluso cruel con una Dinamarca que juega con la alegría de un patio de colegio. Sus ganas de tener la pelota son dignas de encomio, pero enfrente se encontró con un rival que se aprovechó de su honestidad. (Reuter-DPA)