Alfaro, la Batalla de Invernalia ¿y después?

30 Abr 2019 Por Martín Dzienczarski

Germán Alfaro está incómodo en Cambiemos, pero eso no es novedad. Eso sí: tampoco esperaba tanta zozobra.

En la mesa chica del salón Zenón Santillán, ahí donde está la mesa de reuniones junto al despacho de la Intendencia, todos saben que el dirigente de Villa Amalia se siente ninguneado, hasta maltratado, por el macrismo, por ser un “negrito peronista” -como Alfaro se refiere a sí mismo-. Pero la realidad política colocó al intendente en este bando. Así como en “Juego de Tronos” terminaron Lannisters, Targaryens y Baratheons luchando para defender el castillito de los Starks, el jefe municipal quedó dentro del nuevo armado opositor al PJ oficialista. Ahora es Vamos Tucumán, antes fue Acuerdo para el Bicentenario, y Acuerdo Cívico y Social. Y tiene que luchar (políticamente) junto a radicales y macristas. Lo que no se sabe aún en la serie de TV es qué pasará después de la “Batalla de Invernalia” (el capítulo del domingo). Tampoco sabemos qué hará el alfarista Partido para la Justicia Social después las elecciones provinciales. ¿En las PASO de agosto presentarán candidatos a diputado nacional dentro de Cambiemos? De momento, en la mesa de la Intendencia, sólo importa que pase el domingo 9 de junio.

En el riñón de Alfaro entienden que en las elecciones provinciales la gente vota gobernadora o gobernador, no intendente. Y sienten que la fórmula Silvia Elías de Pérez-José Manuel Paz aparentemente hunde más de lo que ayuda. Por eso es que Alfaro se cargó al hombro la campaña. A nivel nacional, ya dijo que el macrismo arroja “sal en el desierto” y no agua, para despegarse un poco del presidente Mauricio Macri. A nivel provincial, insistió para que la mesa de Vamos Tucumán permita los acoples en las secciones Este y Oeste. También se guardó algunas medidas para lanzarlas en un año electoral: el boleto gratuito para estudiantes universitarios y terciarios; el subsidio a 45.000 vecinos en la tarifa de la luz, para que no paguen las tasas municipales (que rondaban el 15% de la tarifa total); la Agencia de Protección de Espacios Públicos, que no son policías municipales pero le sirve para dar un golpe de efecto. La última novedad es ésta. Un subsidio al usuario de gas en garrafa para que la “garrafa social” cueste $ 150, y no más de $ 300. Todo para pasar el invierno político.

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Germán Alfaro
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