La obesidad, una epidemia que arranca en el jardín de infantes

Uno de cada tres escolares tiene sobrepeso. Las docentes no saben cómo afrontar el problema. En los adultos, el exceso de peso ya alcanza al 60% de la población.

21 Abr 2019 Por Lucía Lozano
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La batalla es titánica. Porque es larga (puede durar toda la vida) y porque el enemigo está en todas partes. Suele arrancar en la guardería escolar y agravarse en el jardín y la primaria. La merienda de las galletitas con jugo. Las grasas, el azúcar, las calorías vacías. Y qué hacer con los recreos: cómo evitar que todos salgan corriendo al quiosco para comprar snaks, gaseosas y sandwichs. Cómo ganar la pelea logrando que un niño no se sienta un marciano al comer cereales y frutas.

La preocupación va creciendo al compás del aumento de los talles de los chicos. Y cada vez son más los docentes que no saben qué hacer con esta realidad que ven a diario en las aulas y que ya es imposible ocultar bajo los delantales.  Esta semana se juntaron más de 200 educadores en una capacitación que realizó el Programa de Atención Integral de la Obesidad (PAIO). Allí se escucharon frases comunes, como por ejemplo, la necesidad de que se cumpla cuanto antes la ley de quioscos y entornos saludables en los establecimientos educativos. Esta norma aprobada en 2016 no se aplica en la provincia, denunciaron los maestros.

También los educadores de aquellas escuelas donde los chicos desayunan, meriendan o almuerzan pidieron que los complementos alimentarios sean saludables todos los días y no únicamente dos o tres veces por semana.

Una de las grandes preocupaciones que manifestaron los docentes es la consecuencia directa que tiene la mala alimentación sobre la salud de los chicos, sobre las ganas de aprender y sobre la forma de relacionarse porque hoy la gordura es la principal causa de discriminación. Coincidieron con ellos los profesionales que estaban dictando la capacitación, el nutricionista Francisco D’Onofrio -titular del PAIO- y la licenciada Lucía Vallejo Trejo.

D’Onofrio explicó que la situación es tan grave al punto que se están violando los derechos de los niños y adolescentes. “Uno de cada tres niños en edad escolar padece sobrepeso u obesidad. Esto los pone en riesgo en el futuro porque los predispone a que sufran enfermedades crónicas, como diabetes  e hipertensión. También aumenta la probabilidad de que sufran problemas psicosociales y de que sean discriminados. Se les está afectando principalmente el derecho al desarrollo pleno”, explicó, en base a un informe que acaba de difundir Unicef.

Según el médico, el principal responsable de que esto suceda es el Estado, quien  “tiene la responsabilidad de lograr el desarrollo de entornos saludables”. “Hoy los docentes tienen un papel fundamental, que va más allá de darles a los chicos educación alimentaria. También deben hablar con los padres y estar atentos a prevenir la discriminación y el bullying. Hay que proteger a los chicos porque quien sufre obesidad baja el rendimiento escolar, se recluye y sufre”, destacó.

Encuesta nacional

La alarma se encendió más aún cuando se habló sobre la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), cuyos resultados se conocieron recientemente. Según este estudio, más del 60% de la población del país está excedida de peso y es sedentaria. Además,  sólo una cantidad ínfima (6%)  ingiere el mínimo de frutas y verduras recomendado (cinco porciones diarias). La otra cara de la moneda es el sedentarismo: el 64,9% reporta actividad física baja (menos de 30 minutos al día).

Si se compara con el mismo estudio hecho hace cinco la obesidad entre adultos creció de un 20,8% a un 25,4%. Un cuarto de la población presenta obesidad, indicador que aumentó un 74% desde 2005.

Esta realidad es preocupante porque tiene estrecha relación con la también creciente incidencia de enfermedades no transmisibles, que constituyen la primera causa de muerte en el país. Entre estas patologías se cuentan las enfermedades cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y la hipertensión.

Según los especialistas hacen falta más políticas que puedan afrontar la epidemia creciente de obesidad. ¿Qué se puede hacer? Poner en marcha políticas poblacionales a favor entornos laborales y escolares físicamente activos y saludables. Empezar en el jardín de infantes es fundamental. Se cree que al menos un 50% de los casos de obesidad en adultos podría prevenirse si desde la niñez adquieren hábitos alimenticios saludables. Sin kioscos saludables, recreos activos y más horas de gimnasia seguiremos comprando delantales más grandes y sumando sobrepeso a las estadísticas.

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