Acosado por la Justicia, Alan García tomó la peor decisión

El ex presidente de Perú se suicidó cuando la Policía fue a buscarlo para llevarlo detenido. Estaba siendo investigado por su relación con la empresa constructora que admitió haber sobornado a políticos para ganar licitaciones de obras públicas, como la construcción del metro de Lima.

18 Abr 2019

LIMA.- La policía llegó a la casa de Alan García, en el barrio residencial de Miraflores, en Lima, con la orden de detenerlo, y se encontró con que el ex presidente estaba encerrado en su habitación, en el segundo piso. Poco después, se escuchó un disparo: “Caballo loco”, como lo llamaban en Perú, se había disparado en la cabeza. Poco después, falleció en el hospital Casimiro Ulloa, de Lima.

El dos veces presidente de Perú, de 69 años, estaba siendo investigado por su relación con la empresa Odebrecht, que desató un escándalo en América Latina, luego de que admitir en 2016 que ganó contratos de enormes obras en distintos países de la región gracias al pago de sobornos.

“Consternado por el fallecimiento del expresidente Alan García. Envío mis condolencias a su familia y seres queridos”, dijo el presidente peruano, Martín Vizcarra, en Twitter. Decenas de simpatizantes, amigos y políticos que habían llegado al hospital reaccionaron con indignación y tristeza a la noticia de su muerte. Algunos entonaron el himno del grupo político que se fundó hace casi un siglo.

CAMPAÑA. En 2006, los peruanos lo votaron para un nuevo mandato.

García, que gobernó entre 1985 y 1990, y entre 2006 y 2011, fue una figura gravitante en la escena política peruana y protagonista de ácidas polémicas.

El ex mandatario había rechazado varias veces las acusaciones en su contra y se declaró un perseguido de sus enemigos políticos.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, lamentó “profundamente la trágica” muerte de García.

“Me tocó interactuar mucho con él, no sólo cuando ejercimos simultáneamente la presidencia, sino también antes y después. Que Dios acoja su alma”, afirmó por Twitter.

CON LÁGRIMAS. Así fue recibido el anuncio de la muerte de Alan García.

Si la detención se hubiera llevado a cabo, Alan García se hubiese convertido en el tercer ex presidente de Perú en haber sido arrestado en el caso Odebrecht: Ollanta Humala pasó nueve meses en prisión preventiva en 2017-2018 y Pedro Pablo Kuczynski fue arrestado sin cargos la semana pasada. Un cuarto expresidente, Alejandro Toledo, está luchando contra un pedido de extradición desde Estados Unidos luego de que un juez peruano ordenó, en 2017, que lo encarcelen por 18 meses en relación con el caso Odebrecht.

El año pasado, García solicitó asilo político a Uruguay tras una orden judicial que le prohibió salir del país para evitar que huyera u obstruyera la pesquisa, pero Montevideo la rechazó. (Reuter)

La última declaración: “no nací para robar; sé que muchos lo creen así porque se ha repetido para criminalizarme”  

“Ningún documento me menciona; puedo decirles que yo, para robar, no nací; sé que muchos peruanos lo creen porque así se ha repetido y es la manera de criminalizar a un político que les ganó dos veces a sus adversarios”, dijo García el martes a la radio RPP, en lo que sería su última entrevista. “Soy el hombre más investigado del Perú en los últimos 30 años y lo que tengo es absolutamente producto de mi trabajo, y así se ha demostrado”, agregó. Una afirmación similar hizo en su cuenta oficial en Twitter: “Como ningún indicio ni evidencia me alcanza, solo les queda la especulación o inventar intermediarios. Jamás me vendí y está probado”. “Con especulaciones no se priva a una persona de su libertad. Ni siquiera de manera preliminar”, insistió. (DPA)

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