Tafí Viejo: la capital del básquet

Por historia, pero también por presente, Tafí Viejo puede jactarse de ser la ciudad tucumana donde se respira básquet. En los últimos años, no sólo sus principales clubes se destacaron en los ámbitos local, regional y del país; sino que también se dio el lujo de aportar jugadores a la Liga Nacional de Básquet, una de las más importantes del mundo.

09 Abr 2019
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Nadie se animaría a discutir la condición de Tafí Viejo como “Capital del Limón”: la ciudad aparece al tope de los ránquines mundiales de producción y de exportación de ese cítrico. Nadie se atrevería a cuestionar la importancia histórica de Tafí Viejo en la actividad ferroviaria del país: en su esplendor, sus famosos talleres eran los mejores de Sudamérica.

Del mismo modo, prácticamente no admite debate el estatus de Tafí Viejo como “Capital tucumana del básquet”. El mote se debe la importancia histórica y vigente de, en especial, los dos principales clubes taficeños -Talleres y de Juventud Unida- en la vida de los habitantes de esa localidad.

El “León” nació el 30 de octubre de 1915 al calor de los talleres ferroviarios, que habían sido inaugurados un lustro antes. No sólo se practicaba básquet; la variedad de nacionalidades que conformaba su planta de empleados motivó que muchos deportes y juegos se desarrollen alrededor del club: tenis, natación, palitroque, entre otros. La “Juve” irrumpió en la vida taficeña el 25 de junio de 1930, principalmente por medio del fútbol. Al igual que su vecino, también ofreció otros deportes: básquet, ciclismo nocturno, frontón, boxeo y bochas, por ejemplo.

Pero la relación de ambos con la sociedad taficeña se fue construyendo alrededor del básquet. Y los taficeños son hinchas de Talleres o de Juventud. La división -folclórica- no alcanza a los jugadores: como muchos otros, Patricio Chalfún (38 años), Jerónimo Solórzano (30), Lautaro Manrique (16) y Octavio Ayusa (13) jugaron en Talleres y en Juventud.

Pero la simbiosis entre las dos instituciones trasciende el “intercambio” de recursos humanos. “Talleres y Juventud se brindan mutua ayuda. Cuando tenemos un problema o no sabemos cómo encarar alguna situación levantamos el teléfono y la gente de Talleres, sobre la base de su experiencia, nos aconseja”, dice Chalfún, que además de jugar en Juventud actúa como dirigente.

Algo natural

Quizá porque su papá -Rubén Solórzano, presidente del “León”- también había sido jugador, a “Jero” le resultó natural practicar básquet de chico. Hace poco advirtió lo que este deporte representaba en la sociedad taficeña. “De grande me di cuenta de que Tafí Viejo es basquetbolero naturalmente. La mayoría de mis amigos, de mis compañeros de colegio jugaba al básquet... Y lo hicieron porque el pueblo -antes era un pueblo- los llevaba a eso”, analiza.

Patricio coincide. “Desde que tengo uso de razón había escuelitas de básquet en todos los clubes; y todos mis compañeros jugaban, en Juventud, en Talleres, en la AJC (Asociación de Jóvenes Católicos, club fundado a mediados del siglo pasado). Naturalmente el taficeño respira básquet”, añade.

Lautaro enciende, sin embargo, una alerta. A su criterio, están viviendo un proceso de cambio. “Creo que antes había más pasión. En el último clásico la cancha no era la misma que hace 10 o 15 años, según fotos que vi. Se fue perdiendo que los chicos jueguen al básquet”, supone. Y ensaya una explicación: “no hacen tanto deporte, porque están con el celular o con la play”. Octavio, el menor de los cuatro, respalda esa opinión: “la mayoría de mis compañeros no juega al básquet”.

Futuro asegurado

De todos modos, Patricio y Jerónimo no se alarman. Saben que, aun cuando se esté dando un reflujo, la relación entre el joven taficeño y el básquet goza de buena salud. Así lo dice el desempeño, durante los últimos años, de las formativas -el año pasado, por ejemplo, Juventud campeonó en U19, en U17 y en U15-. Pero además están tranquilos porque ambos, en un futuro de mediano o de largo plazo, tendrán la responsabilidad de trasmitir a los entonces jóvenes la pasión por el básquet. “Quiero inculcarles a los chicos taficeños el compromiso, el sentido de pertenencia a los clubes; que su vida social nazca alrededor del club. La idea es respetar el trabajo de las dirigencias anteriores, y hacer que no se pierda”, dice “Pato”. “No me veo aún como entrenador o como dirigente. Pero sí me gustaría el día de mañana seguir vinculado al club. Ayudar de la forma que sea”, añade “Jero”.

Los cuatro celebrarían que se construya un estadio único en la provincia, que pudiera contener partidos de básquet. Y en especial, proponen que se haga en Tafí Viejo. “Sería espectacular, porque es la ‘capital del básquet’. Con la ex liga ‘C’, con el Torneo Federal y con el ex TNA conocimos muchísimas provincias; y vimos que prácticamente la mitad de los equipos juegan en estadios del Estado. No entiendo por qué en Tucumán no hay un proyecto serio para esto. Sería importantísimo”, dijo “Jero”.

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