¡Estamos tan lejos!

Las inversiones millonarias en Europa contrastan con las de América y, en especial, con las argentinas.

04 Abr 2019 Por Carlos Werner

En declaraciones brindadas al diario “Clarín”, Ferrán Soriano (maneja junto con un equipo la estrategia de marketing de Manchester City), puso de manifiesto conceptos claros sobre el modo de gestionar el fútbol de hoy. “Hay tres puntos de financiación. La televisión, el sponsoreo y el estadio. Este último ya no puede entenderse como un mero sitio para ir a ver un partido. Tiene que ser un lugar de paseo, esparcimiento y consumo”.

En esa tarea está, desde hace años, la mayoría de los grandes clubes europeos. Es algo que empieza a perderse drásticamente cuando se habla de América. Y se torna en una rara avis en Argentina y, puntualmente, en Tucumán.

Hace algunas horas, se dio vía libre a la información acerca de la prevista renovación del estadio “Santiago Bernabéu”, de Real Madrid. Lo que se vio fue un diseño futurista de un lugar que, comparado con muchos, ya tiene en la actualidad el muy bien ganado título de belleza arquitectónica.

Para el “Bernabeu” se prevén invertir unos € 525 millones. No habrá aumento de su capacidad, pero se incorporará un techo retráctil, una fachada que parecerá recubierta de titanio, un marcador de 360 grados. ¿Hay más? Sí, claro. Se construirán áreas peatonales, una megatienda y un museo, así como restaurantes y bares. El objetivo: generar más ingresos y dejar sentado, en el corazón de Madrid, el mejor estadio del mundo. Final de la etapa de remodelación: 2023.

EN CÓRDOBA. El “Mario Kempes” recibió fuertes remodelaciones en 2011.

El anuncio se da en tiempos en los que el archirrival “merengue”, Atlético de Madrid, se acomoda al Metropolitano, el estadio construido con apoyo econonómico de la tecnológica Wanda. Y también en tiempos en los que Barcelona está llevando a cabo una renovación del Camp Nou, que pasará a albergar 105.000 espectadores, sobre los 99.000 de la actualidad.

Lo de los españoles encuentra un correlato en Inglaterra donde clubes como Tottenham, Liverpool y Chelsea, apoyados en una política de estado, ya cuenta con estadios nuevos, o remodelaciones ambiciosas. El caso de West Ham es paradigmático: entregó viejos terrenos tras acordar con la alcaldía de Londres, que le ofreció una financiación razonable para mudarse al Olímpico, construído para los Juegos Olímpicos de 2012, a un costo de U$S 808 millones.

¿Sudamérica qué tiene entre manos? Lo mejor está en Brasil, que sumó infraestructura por cifras millonarias cuando organizó el Mundial de 2016. Presentó cuatro estadios nuevos y ochos remodelados. Se dijo que la inversión fue de 1.100 millones de dólares.

EN 25 DE MAYO Y CHILE. Un poco más de 32.000 personas será su capacidad.

En Argentina, el estadio Único de La Plata es el más moderno, aunque sólo se juegue al fútbol en él de manera esporádica, ya que ni Estudiantes ni Gimnasia lo utilizan (incluso, lo del “Pincha” es tremendo: remodela su casa y le incorpora una novedosa malla que tendrá un 10% de césped artificial y el restante natural). Independiente tiene desde 2009 un nuevo “Libertadores de América” y el “Mario Kempes” de Córdoba recibió una sustancial remodelación en 2011. Boca y River quieren renovar sus casas, pero más parece hoy un discurso político de sus dirigentes que un plan cierto y serio. Para tomar en cuenta: en pocos días, en Buenos Aires, se presentará la candidatura conjunta de Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile para el Mundial 2030. Y todo en infraestructura está por hacerse.

En Tucumán, es Atlético el que encabeza el listado de clubes que mejoraron sus instalaciones. En 2009 inauguró una bandeja, la del sector 6. Y, en breve, habilitará otra más, a un costo de $25 millones. Pero además remodeló la zona del hall, con restaurante, sala de conferencia, vestuarios. Y prevé emprendimientos comerciales en el entrepiso. En San Martín sólo se encararon trabajos de mantenimiento. Y, como un hito, San Jorge inauguró un estadio para 4.000 espectadores en 2017.

Un mismo deporte, diversas realidades. En el país de las crisis económicas eternas, hay quienes igual trabajan y se ilusionan con engrandecer a sus clubes. Aplausos sostenidos para ellos. Aunque nadie puede soslayar que, mirando lo que pasa en Europa, haya que admitir: ¡qué lejos estamos!

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