Matías Ola: el asma, los océanos, el frío extremo y los nuevos desafíos

El tucumano nadador de aguas abiertas contó su historia y los nuevos planes, dentro y fuera del mar. Su ONG y los nuevos sueños.

03 Ago 2019 Por Mariana Segura
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MATÍAS OLA FOTO DIARIO EL PAÍS, DE ESPAÑA

De Aguilares al resto del mundo hay kilómetros de tierra y mares. Sobre todo mares. Y Matías Ola se los conoce casi todos. A sus 34 años hoy recuerda cuando a los 21 empezó a hacer natación únicamente porque debía curar la enfermedad que lo había acompañado toda su vida: asma.

Sus primeros contactos con el agua los hizo en la pileta de Central Córdoba, pero lo que empezó como un remedio terminó convirtiéndose en un estilo de vida. A los 27 años y ya todo un deportista, instalado en Buenos Aires, Matías se cansó de la pileta. Dejó la seguridad de esas aguas y se lanzó al océano.

Nunca antes un nadador tucumano, argentino o sudamericano, había tomado la decisión de convertirse en nadador de aguas abiertas, como hoy es mundialmente reconocido. Mucho menos nadie en el mundo había pensado jamás en arrojarse el al mar sin traje de neopreno. Y él lo hizo. “Comencé con el desafío de unir los cinco continentes, y mi gran condimento para lograrlo y diferenciarme de los pocos nadadores que lo habían hecho en la historia era hacerlo sin usar el traje de neopreno. Desafiar el frío. Entonces inicié una carrera para encontrarme en la disciplina, en lugares extremos para experimentar otros rumbos. Viajé por muchos países para poder participar como primer tucumano en hazañas únicas, y eso me permitió llevar la bandera argentina en diferentes lugares del mundo”.

“Lo más significativo fue unir los cinco continentes sin traje. Soportar el frío recorriendo 10 países (España, Marruecos, Indonesia, Jordania, Egipto, Turquía, Rusia y Estados Unidos). Fue una experiencia de dos años y nos permitió saber que podíamos superar límites que creíamos imposibles”, contó Matías, de visita en Tucumán.

“Son los amigos y la familia, los que te hacen siempre volver. Pero sobre todos los proyectos que tengo para tratar de ayudar a otros jóvenes que pueden llegar a ser embajadores de la provincia en todo el mundo. Los jóvenes incentivan el progreso de la ciudad”, aseguró Ola, el nadador a quien el apellido le adelantó su destino.

Cuando habla de proyectos y planes fuera del agua, Matías se refiere a los que tiene en mente con su ONG, “Deporte y Desarrollo Asociación Civil”, pensada para crear un programa de mecenazgo y becas para deportistas, nadadores o triatletas que necesitan de la ayuda financiera para poder desarrollar su actividad deportiva.

Porque si bien hace años que Matías no vive en Tucumán y pasa muchos meses fuera del país, es consciente de que en sus tierras sobra talento. Lo que falta es lo de siempre, recursos, presupuesto, infraestructura… “Aquí veo mucho esfuerzo. Yo tuve la suerte de llegar a Buenos Aires y de encontrar centros deportivos y gente que ayudó y creyó en mi sueño de unir el mundo. Por eso los esfuerzos de la ONG son para beneficiar a otros que aún no pueden alcanzar su sueño, para que no tengan el límite financiero”, aseguró el nadador.

Sobre la política deportiva en Argentina

“Es un tema delicado acá, pero creo que mejoró. El deporte es una herramienta y un medio para promocionar al país fuertemente. El deporte también es inclusión social y por eso estoy trabajando, parque que los jóvenes puedan realizar su sueños a través del deporte, sabiendo de las necesidades que necesitan cubrir para lograr ser deportistas a nivel nacional. Pero se debe mejorar el desarrollo de la infraestructura deportiva”, aseguró el nadador.

“Yo comencé en Central Córdoba, pero están Valladares y Asociación Mitre, donde nado cada vez que vengo a Tucumán. También está climatizada la pileta del Complejo Belgrano… Entonces, hay cada vez más propuestas, pero aún falta un verdadero desarrollo de infraestructura adecuado a la disciplina de natación de aguas abiertas. Las piscinas están soportadas por empresas privadas y no están mantenidas como debe ser para el uso público o de deportistas de elite”, remarcó.

El nuevo desafío

Adentro del agua, soportando temperaturas heladas y la rudeza del océano, los planes son otros. Matías y el mar. “Cuando nado siento que soy capaz de todo, es en el único medio en que siento libertad, en el que encontré la posibilidad de superar mis límites. Me permite expresar mis ideas, mis deseos, mis sueños”, aseguró apasionado. ¿Qué otra cosa que no sea pasión podría sentir una persona dispuesta a atravesar los siete océanos?

Instagram: @matias.ola- El team de Matías: Pablo Testa (entrenador) y Lucas Ribet (nadador, triatleta y encargado de la logística).

El desafío de unir el Océano Ártico, Antártico, Pacífico (norte y sur), Atlántico (norte y sur) e Indíco, nadando sólo con una malla es el nuevo objetivo del tucumano, que también se prepara para nadar por segunda vez en aguas que el año pasado le fueron hostiles: el canal de Molokai en Hawai y de Japón, en mayo y julio, respectivamente.

¿Cómo comenzó todo?

“En 2014 estuve en el mundial en Finlandia y fui el primer argentino en participar de este tipo de competencia. Eran piletas congeladas, debajo de los 20 grados, y había que competir a ver quién era más rápido y resistente al frío. Yo me había preparado en la Patagonia Argentina, en los glaciares, en el fin del mundo, el canal de Beagle, hasta crucé el estrecho de San Carlos en las Islas Malvinas. También en puerto Madryn. Y fue muy gratificante llegar a esos países a representar a Argentina y Tucumán”, recordó Ola.

La natación de invierno es una disciplina nórdica que se practica en esos países, pero reúne en una Asociación Internacional a más de un millón de nadadores de todo el mundo, entre 40 países. Y Matías es el único tucumano. Reconocerlo como un orgullo quizás ya hasta queda corto.

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