Michael Jackson: la polémica no tiene fin

El documental “Leaving Neverland”, cuya segunda parte se verá hoy a las 20 por HBO, ha desatado sentimientos de apoyo y de rechazo hacia el rey del pop. Los ídolos suelen ser controversiales.

17 Mar 2019
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Similar a la imagen de alguien que levanta la alfombra y descubre lo peor allí escondido es la reacción alrededor del documental “Leaving Neverland”, que más allá de relatar sucesos que pasaron hace muchos años, pone en duda y hace dudar a más de uno acerca de la imagen del rey del pop, Michael Jackson.

El documental presentado por primera vez en enero en el Festival de Sundance abrió la polémica al publicar a última hora la sinopsis de la historia, que adelantaba no sólo la participación del filme en el festival sino también una posible catástrofe.

“En el apogeo de su fama, Michael Jackson comenzó una larga relación con dos chicos, de siete y 10 años, y sus respectivas familias. Ahora, con 30 años, estos cuentan la historia de cómo fueron objeto de abusos sexuales por parte de Jackson”, publicó Sundance en su página web. En esta oportunidad fueron los hijos del cantante quienes salieron a defender el apellido augurando que el audiovisual no era más que un refrito que buscaba dinero y desacreditar la imagen de su padre.

Esto no quedó en una presentación sino que a principios de marzo “Leaving Neverland” fue emitido por HBO en los Estados Unidos y este fin de semana (ayer y hoy) a las 20 en Latinoamérica por el mismo canal de televisión. La emisión está dividida en dos episodios, cada uno de dos horas.

La historia

Los testimonios corresponden a los australianos Wade Robson y James Safechuck y sus respectivas familias, y se refieren a los presuntos abusos sexuales que vivieron a manos de Jackson. En el caso de Robson desde los siete a los 14 años y de Safechuck, desde los 10 a los 16.

Los relatos son escalofriantes, con historias que caracterizan al cantante como un supuesto depredador sexual, un pedófilo astuto que abusó de los niños haciendo uso de su posición como estrella internacional de la música y ganándose la confianza de los padres de los menores.

Fotos, videos, grabaciones y hasta un anillo de boda sustentan las palabras de los ahora convertidos en adultos Robson y Safechuck, que no cuestionan el talento de Jackson, - innegable a pesar de las acusaciones- sino al ser humano que decía dar todo por los niños. A tal punto que construyó y decoró su mansión alrededor de la idea de Neverland, la historia del País del Nunca Jamás, en la que Peter Pan era el personaje principal.

Creer o no creer

Más allá de las repercusiones, que se esparcieron en diferentes puntos del mundo, en defensa o en rechazo a Michael Jackson, lo que interesa desenmarañar es hasta qué punto la realidad supera la ficción y viceversa. Incluso del mismo modo, qué tan cierto es lo que se muestra en la pantalla y cómo repercute esto en la imagen de un ídolo que en la actualidad no puede defenderse.

Y que además, cuando lo hizo, en 2005, al ser acusado por 10 delitos entre ellos abuso sexual fue declarado, tras 10 días de deliberación del tribunal, inocente.

“El fan por lo general, no duda”, advierte Florencia Alzogaray, licenciada en psicología, terapeuta sistémica familiar y de pareja. “Uno es fanático porque tiene un ídolo, y un ídolo es una idealización a la que uno en su mente le pone todo lo que debe tener un ser perfecto. Y porque lo consideran perfecto lo defiende, haya o no pruebas”, explica.

“Usemos el ejemplo del ídolo del fútbol, al cual no lo podés acusar de nada, nunca. Ya que no existe un límite, y el error está en que los fanáticos se enamoran de la imagen pública, por llamarla de algún modo, y no de la persona en sí, ya que eso significaría ponerla al nivel de la persona real de carne y hueso asociada a lo común, con lo cual no se puede disociar la intimidad del talento”, añade.

A esto, Alzogaray suma la acotación de que en la actualidad las redes sociales propiciaron un universo en el que todos son jueces y se sienten libres de opinar acerca de lo que quieran, con o sin fundamento alguno. “La justicia social, que muchas veces es más virtual que real, es la que vale en este tiempo y la que más condimentos tiene, porque se enfrentan quienes defienden contra los que rechazan”, argumenta.

La imagen del ídolo

Al estrenarse “Leaving Neverland” en Latinoamérica quedan abiertas las puertas del mundo para explorar en los cinco continentes las repercusiones. Sin embargo más allá de eso no sería la primera vez que una obra audiovisual nos hace temblar las piernas y dudar de dónde estamos parados.

Casos parecidos ocurrieron con la serie de “Luis Miguel”, producida por Netflix y lanzada el año pasado, que con tan sólo una temporada dejó dudas acerca de los abusos cometidos por el padre del cantante y sobre la desaparición de su madre. También “Sandro de América”, televisada por Telefe en 2018, mostró a lo largo de sus 13 episodios tanto los mitos como la realidad de lo que fue la vida de “el gitano”.

Además hay películas como “Gilda”, del año 2016, con Natalia Oreiro como protagonista, que luego de su estreno causó polémicas acerca de cómo se caracterizaron los personajes del entorno de la cantante fallecida en 1996. Similar fue la reacción que causó “El potro, lo mejor del amor”, de 2018, sobre la vida de Rodrigo Bueno, el ídolo cuartetero, que dejó ver entre líneas situaciones de violencia de género.

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