Un enfermedad nacida del deporte que sólo puede ser detectada post mortem

Peligro de alta competencia.

15 Mar 2019
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CONTACTO. Son los fuertes choques repetitivos los que, a la larga, pueden provocar la aparición de una cantidad excesiva de proteínas tau en el cerebro. La enfermedad, hoy continúa sin diagnóstico.

Will Smith, en 2015, personificó al doctor Bennet Omalu en la película “La verdad oculta”. El drama médico cuenta el estudio del patólogo forense a cerebros de jugadores de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).

Omalu es el médico nigeriano que reflotó en el mundo de la neurología a la encefalopatía traumática crónica (ETC). Él fue el pionero en relacionar los traumas de juego con la patología que antes era sinónimo de boxeadores. Su puntapié inicial fue la autopsia realizada a Mike Webster (jugador de la NFL) en 2002.

El aporte de Omalu fue descubrir que, a pesar de que al momento de la autopsia el cerebro parecía normal, al estudiarlo en profundidad descubrió que el futbolista tenía una sobrepoblación de proteína tau. La presencia de estas en el cerebro afecta el ánimo y las emociones, deteriorando progresivamente.

Si bien en el filme y en la actualidad a la patología se la conoce como ETC, en 1970, cuando fue descrita por primera vez, se la nombró demencia pugilística. Por esos años estaba relacionada a los boxeadores y a los golpes que estos sufrían durante su carrera. Pero fue a inicios de siglo cuando el médico forense Harrison Martland la comenzó a estudiar.

La enfermedad es neurodegenerante. Se la relaciona con el deporte de alta competencia y con las prácticas de alto impacto porque son los traumas repetitivos los que pueden generar que haya en el cerebro un mayor número de proteínas tau. La sobreproducción de esta afecta al órgano de manera similar a la que lo hacen la acumulación de proteínas que contribuyen al Alzheimer.

Si se quiere describir su sintomatología no es cosa fácil, porque el deterioro clínico que sufre el cerebro depende de dónde fueron los golpes y dónde se localiza la sobrepoblación de proteínas.

¿Tratamiento? Es conforme aparecen los síntomas. ¿Diagnóstico? Todavía no lo hay, la medicina avanza gracias a los estudios post mortem. Específicamente, gracias al estudio histopatológico del cerebro.

Último caso

No se debe pensar que la enfermedad es exclusiva de boxeadores o jugadores de fútbol americano o rugbistas. Una de las últimas pérdidas del olimpismo fue Kelly Catlin. La ciclista, que había conseguido la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en octubre y diciembre pasado había sufrido fuertes concusiones. Luego de los golpes, su familia comenzó a notar un cambio en su forma de ser y ánimo. Tras su deceso, sus padres decidieron donar su cerebro al Centro BU-CTE de la Universidad de Boston.

En la actualidad el centro en los Estados Unidos tiene uno de los bancos de cerebros más importates del mundo; se concentra en el estudio de encefalopatías traumáticas crónicas en atletas o militares. Lo que se busca es lograr dar con la enfermedad previo a la muerte. El estudio patológico de un cerebro puede tardar 12 meses. Y, aunque suene duro, en esta situación una pérdida humana puede significar un avance para la medicina.

Muchos síntomas, una posible explicación

Los hallazgos dentro de la ETC son relativamente nuevos. Los grandes pasos en su investigación lo permitieron los avances en el estudio histopatológico gracias a los bancos de cerebros que principalmente existen en Europa.
El doctor Juan José Paz, especialista tucumano en neurología, explicó los alcances de la enfermedad. “Primero se la notó en deportistas. Con el transcurso de los años se observó que estaban presentes en los estudios post mortem de cualquier personas que había tenido problemas psiquiátricos”.
La ciencia empezó a estudiar más las sintomatologías psiquiátricas como  depresiones, suicidios y desinhibiciones y se encontró relación con las ETC. Las notas de la enfermedad están en la “acumulación anormal de proteínas que son nocivas para el cerebro, lo que conduce a la neuroinflamación y a la neurodegradación del órgano”, explicó el especialista.

Kelly Catlin
La ciclista estadounidense fue descubierta sin vida en su departamento de la Universidad de Stanford en 8 de marzo. Era miembro del equipo nacional de ciclismo y estudiante. Tras sus traumatismos a finales del año pasado su personalidad cambió. “No era la Kelly que conocíamos”, dijo su padre.

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