La fábula del “Zorrito”: de Famaillá a Estados Unidos

El tremendo KOT sobre el californiano Díaz Jr. resonó fuerte y le abrió nuevas posibilidades al boxeador radicado en "La capital de la empanada".

18 Feb 2019 Por Federico Espósito

Quienes manejan la prometedora carrera de Joel Díaz Jr. tenían grandes planes para él antes de la pelea. Incluso habían diagramado como iba a seguir su carrera después de derrotar a Cristian Coria. Nadie dudaba de él. El local es 10 años más joven y estaba mucho mejor preparado que el argentino, que se enteró del combate un mes antes y apenas tuvo tiempo de entrenarse. El propio Joel se sentía confiado: es un gran noqueador y sentía que en cualquier momento iba a llegar el descuido que le permitiera conectar el golpe decisivo. Era sólo cuestión de paciencia. Sin embargo, apenas comienza el combate algo extraño sucede arriba del ring: donde hace un segundo estaba el rostro de Coria, ahora hay luces que lo encandilan, como si fueran las de un camión que viene de frente. Intenta reaccionar, pero el cuerpo no le responde al primer intento. Nota que alguien se le acerca, mientras trata de comprender qué es lo que pasó. Lo último que recuerda antes de que aparezcan las luces es al árbitro separándolo de Coria y luego un sonido seco, como el de un escopetazo a quemarropa.

Cristian también ve las mismas luces, y grita. Grita con el alma, abriendo los brazos y mirando hacia los reflectores del Save Mart Arena. A dos metros de él, Joel hace lo que puede para ponerse de pie. Está aturdido y no es para menos: el gancho de izquierda que le asestó el “Zorrito” fue como un martillazo que le impactó de lleno en la cara. El referee inició el conteo de rigor, pero desde que lo vio caer supo que no se iba a recuperar ni aunque le contara hasta 100. Uno, dos, tres...se acabó. Es nocaut técnico. “¡Ese zurdazo de Coria absolutamente enterró a Díaz!”, vocifera el relator en inglés. A sus 36 años, el santiagueño radicado en Famaillá acababa de lograr un triunfo de suficiente valor como para relanzar su carrera. Y, de paso, sacarse una espina que cargaba desde hacía varios meses.

Revancha

En septiembre de 2018, en ese mismo escenario, Cristian había caído en fallo dividido ante Hiroki Okada. En el último round, una mano bien puesta del santiagueño había mandado al japonés a la lona, pero éste logró levantarse a tiempo y la decisión de los jueces le dio el triunfo. Es probable que esa sensación de haber estado cerca de ganar haya pesado a la hora de aceptar el combate con Joel Díaz Jr. Se lo ofrecieron con apenas un mes de anticipación, pero después de evaluarlo junto a su esposa, decidió tomarla. “Sabía que podía ganarle. Más que nada, por su estilo de pelea. Es un boxeador agresivo, de ir al choque, y eso me gusta a mí”, explica el nacido en Loreto, pero afincado en Famaillá desde hace 19 años.

La preparación tuvo que ser muy específica, porque sólo contaba con tres semanas desde su llegada a Van Nuys, en Los Ángeles, hasta la pelea en Fresno. “Hice foco en el guanteo. El nivel de sparring aquí es muy alto”, le cuenta a LG Deportiva desde California. “De todos modos, mientras estaba en Famaillá ya me venía entrenando, saliendo a correr, porque sabía que en cualquier momento me iba a salir una pelea buena”, asegura.

La estrategia era clara: dejar que Díaz descargara sus mejores golpes en los primeros tres asaltos antes de salir a atacarlo. “Y así fue. En los primeros dos rounds salió muy fuerte, me hizo sentir los golpes, pero al final del segundo me di cuenta de que lo podía contener. Así que en el tercero salí más suelto, pude colocar mis mejores golpes y ahí llegó la resolución”, relata Cristian. Por esa ventana de oportunidad que le dio el californiano al abrir la guardia entró el zurdazo demoledor.

A LA LONA. El zurdazo de Coria acabó con Díaz Jr. Es recomendable buscar el video del nocaut en internet.

Oportunidades

Ni bien bajó del ring, las primeras ofertas de nuevos combates comenzaron a llegar a su bandeja de entrada. “Fue una victoria resonante, nos abrió muchas puertas, porque era un rival con mucho futuro. Seguramente va a salir algo importante y estaremos listos para eso”, promete. Una de las propuestas fue enfrentar a fines de marzo al ruso Maksim Dadashev, pero la rechazó por cuestiones de bolsa y tiempo de preparación. Además, recibió una invitación para hacer campamento de entrenamiento en Big Bear, en las montañas del sur de California, donde se entrena el kazajo Gennady Golovkin. “Hay otra opción, que es un centro de alto rendimiento de boxeadores en San Francisco, donde hay un excelente equipo de profesionales en todas las áreas. Ahí se preparan muchos campeones, es otro nivel, así que me interesa más”, anticipa. No está nada decidido aún, pero afuera del ring también hay que tener paciencia y planificar cada golpe: “me quedaré en Los Ángeles hasta mayo o junio. Analizaremos bien todas las propuestas, la idea es hacer una pelea más y que sea importante”.

El boxeo lo es todo: “vivo de esto y para esto”

Nacido hace 36 años en Loreto, Santiago del Estero, Cristian Coria eligió radicarse en Famaillá en 2000. “Antes yo vivía en Córdoba, y en las vacaciones me iba a visitarla a mi mamá, que vive en Famaillá desde el 94. Yo empecé con el boxeo en el 99, cuando todavía estaba en Córdoba. ‘La Garza’ Funes me llevó por primera vez a un gimnasio, aunque al principio lo hacía más por gusto el deporte”, cuenta el “Zorrito”, que también jugó al fútbol y al básquet. “Ya cuando me mudé a Famaillá comencé a tomar el boxeo más en serio, y desde entonces anduve por un montón de provincias, en las que conocí gente que me enseñó mucho y gracias a las cuales estoy donde estoy. También es mérito propio, claro, pero aprendí mucho de muchas personas. Mi filosofía es tratar de sacar lo positivo de las cosas que pasan y de las personas que conozco”, confiesa.
Está casado con Verónica Villagrán desde hace tres años y tiene tres hijos: Thiago, Daira y Sofía. “Ellos son lo que más extraño. Tengo permiso para quedarme en el país hasta julio, pero me volveré antes porque quiero estar con ellos”, explica Cristian desde Van Nuys, barrio de Los Ángeles en el que reside. “Mientras tanto, acá me sigo entrenando. Salgo a correr todas las mañanas, tengo preparador físico al mediodía y por la tarde hago boxeo. Es triple turno casi todos los días. Vivo de esto y para esto”, resume.

AMIGOS. Con Miguel Martín, otro ilustre de Famaillá. “Pensar que lo hacía c... en la escuela”, bromeó el humorista.

Difícil de noquear
Tras la victoria sobre Joel Díaz Jr., la foja de Cristian Coria quedó en 29 triunfos, dos empates y siete reveses. Lo notable del caso es que ninguna de sus derrotas fue por nocaut. ¿A qué lo atribuye? “Tengo buena absorción de golpes”, explica. “Siempre supe eso. Soy un boxeador que aguanta los impactos y también tengo algo de viveza. Por algo me pusieron ‘El Zorrito’, je. Trato de hacer las peleas con la cabeza, de manera inteligente. Eso me dio mucho rédito en toda mi carrera”.



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