El ejemplo de Manuel Belgrano

Una figura que despierta adhesiones fervorosas por su personalidad austera y su apego a las normas morales y éticas.

20 Junio 2004
La figura de Manuel Belgrano debe ser una de las que despiertan las más fervorosas e incondicionales adhesiones dentro de los personajes de nuestra historia. La personalidad austera y el apego inclaudicable a las normas morales y éticas que adornan el perfil del prócer lo convierten en un ejemplo de conducta para las generaciones actuales y futuras. Belgrano fue además el creador de nuestra enseña patria, motivo por el cual el aniversario de su fallecimiento ha sido instituido como el Día de la Bandera.
Sobran los ejemplos de patriotismo y de entrega a la causa de la independencia nacional en la vida de este abogado, a quien el desarrollo de la revolución le impuso el oficio de militar. Y sólo pueden mover a la admiración el celo y la dedicación con que cumplió las diversas tareas en las que consumió su existencia, ya que en ese empeño comprometió su salud y su patrimonio personal.
Belgrano fue un ferviente impulsor de la educación; estaba convencido de que la enseñanza debía ser gratuita para todos, y quería que se abrieran escuelas para mujeres y establecimientos destinados a capacitar a la gente para que aprendiera oficios y pudiera aplicarlos en beneficio del país. El creador de la Bandera también se desempeñó como periodista, y apoyó en 1803 la aparición del "Telégrafo mercantil", desde el que se difundían las ideas revolucionarias. Además fue director del "Correo de Comercio", en 1810.
Aunque no había sido educado para las armas, su profundo compromiso con la patria lo llevó a asumir el rol de militar. Ya en 1806 se incorporó a las milicias criollas para luchar contra los invasores ingleses; en 1810, la junta de gobierno le encomendó la expedición al Paraguay, y dos años después lo puso al frente del Ejército del Norte. A pesar de no haber tenido instrucción militar formal, el celo con el que encaró esta nueva etapa de su vida le ganó el respeto de otra de las figuras indiscutidas de nuestra historia, la del libertador José de San Martín.
Una personalidad de tales características contrasta vivamente con la conducta y la trayectoria de demasiadas figuras de nuestra actual vida pública. El ejemplo de austeridad y de desprendimiento de los valores materiales que llevaron a Belgrano a donar la jugosa compensación económica que le fue concedida por el éxito de la campaña militar que condujo en nuestras tierras del Norte para que con ese dinero se construyan cuatro escuelas tiene una lamentable contrafigura, por ejemplo, en la mezquina actitud de los funcionarios y dirigentes políticos que colocan sus nombres o los de sus parientes cercanos en las listas de los beneficiarios de los planes sociales.
El creador de la Bandera murió el 20 de junio de 1820, y su situación económica en el momento de su fallecimiento era de tal precariedad que sus parientes debieron usar la tapa de mármol de un mueble para que su tumba contara con una lápida. La contracara la muestran hoy en día demasiados hombres con actividad política en nuestro país, que no pueden justificar sus abultados patrimonios, incrementados astronómicamente durante su desempeño en la administración pública.
Hoy se cumplen 184 años de la muerte de Manuel Belgrano, y en su honor se celebra el Día de la Bandera. Sin embargo, la conmemoración se posterga 24 horas en función del decreto que incluye este como uno de los feriados nacionales que pueden trasladarse en el calendario.
Esta situación nos remite nuevamente a reflexionar sobre un tema que no por repetido resulta excusable. Se trata de la lamentable costumbre de trasladar las fechas de las celebraciones para construir los llamados "fines de semana largos", en beneficio del turismo. Con esta disposición sin duda se incrementa el número de viajeros, pero la recordación de las figuras y de los hechos relevantes de nuestra historia resulta tristemente menoscabada.

Tamaño texto
Comentarios