La música no puede faltar antes de practicar deportes

Puede ser clave para brindarle serenidad, confianza y motivación al deportista.

MICHAEL PHELPS. Antes de cada competencia se concentraba escuchando música. Casi todos los nadadores lo hacen. reuters (archivo) MICHAEL PHELPS. Antes de cada competencia se concentraba escuchando música. Casi todos los nadadores lo hacen. reuters (archivo)
03 Enero 2019

Muchos deportistas tienen una compañera recóndita que no está con ellos dentro de la cancha, pero que sí los escolta en los entrenamientos, en el vestuario post partido e incluso en la vuelta a casa. Es una fiel amiga que los custodia en los momentos de mayor felicidad, pero que no se ausenta en los tiempos más difíciles de sus carreras deportivas. Esa acompañante “silenciosa” es la música.

Esa melodía pegadiza de la canción que nos encanta, y esa letra que sabemos de memoria, están presentes en cualquier momento de nuestro día. Para el deportista, esto no le es algo ajeno. La música, capaz de poder sobrellevar un momento desacertado, y efectiva para traer al presente, buenos recuerdos. “La música siempre se usó para generar estados de ánimo. Pasa en todo contexto, también en el deporte”, afirma Julieta Combes, Master en psicología del deporte y de la actividad física. La especialista también reconoce que debemos reconocer a estas melodías como un recurso o un estimulo. “Para mejorar el rendimiento deportivo, se piensa en el concepto de activación. Esto está relacionado con el ritmo musical que cada atleta elige y que es él mismo quien debe encontrarlo”, cuenta. Desde la psicología, la música equilibra el nivel de activación con el que se encuentra el deportista: si está por debajo de su nivel, buscará ritmos y canciones que lo eleven, y viceversa.

Ya es común ver a muchos de los jugadores de clubes de la Superliga bajar de los colectivos con auriculares puestos. Otras veces, son ellos mismos quienes entonan las clásicas canciones de cada uno de las hinchadas. “En los deportes en equipo, cantar activa y conecta con los otros compañeros”, enfatiza Combes.

La Selección de handball femenino, fue más allá: adoptó esta alternativa musical para duplicar el ritmo en sus entrenamientos y creó su propia lista de Spotify, “Movete”. Personas distintas, gustos distintos, pero con un compilado de ritmos variados.

En nuestra provincia, algunos deportistas optan por seguir un camino similar. Algunos crean sus propias listas de reproducción para escuchar sólo lo que más les interesa. Otros, se adaptan a las carpetas de temas que, de manera predeterminada, ofrecen las diferentes plataformas musicales. Independientemente del medio, el fin es el mismo: acompañar el deporte o la actividad física con algo de música. Santiago Tolosa, jugador de tenis de mesa, también se suma a este grupo de adeptos a los ritmos. “En mi deporte es muy común ver a los jugadores concentrados con sus auriculares puestos. Generalmente suelen estar sentados solos, como aislados de todo. Yo también lo hago mucho”, adelanta. El jugador de 19 años dice tener su propia lista de temas: “suelen ser canciones que me recuerdan momentos y sensaciones”.

En Nicolás Ferreyra, nadador con ceguera, la música tiene un gran nivel de importancia. “En el agua claramente no puedo escuchar pero me encantaría hacerlo”, bromea. “Es común que cuando no tengo que estar pendiente de los estímulos, esté entrenándome con música. Al correr por ejemplo”, cuenta Nicolás, que antes de cada competencia le dedica alrededor de 40 minutos a su melodía favorita.

En deportes en equipo, también prevalece el gusto personal. “En el vestuario cada uno escucha su música. Cuando termina el partido, en caso de ganar, ahí ponemos música bien fuerte y movida, en el parlante grande”, cuenta Gabriel Ascárate. “En lo personal, siempre cuando voy a entrenar escucho cualquier tipo: lentos, cumbia o reguetón. Antes de los partidos, sí o sí algo movido para llegar con pilas al club”, agrega el rugbista surgido en Natación y Gimnasia.

Agostina Campos Ruiz, también perteneciente al mundo de la ovalada, reconoce que, en los viajes, la música es fundamental. “Creo que ayuda muchísimo. Es un estímulo de relajación para la mente”, reconoce. “En la concentración, siempre que se puede, escuchamos: hay un parlante general y la música es variada ya que somos muchas”, amplía la jugadora de Cardenales. Pero no sólo es tiempo de ponerse los auriculares y dejarse llevar durante los entrenamientos: “hasta cuando viajo a entrenar disfruto de escuchar música. Me sirve mucho para lo que se viene después”.

La música, aparece casi en sigilo, pero se incorpora en la vida del deportista como un rito más.

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