Cartas de lectores

03 Ene 2019

Peronistas

Los peronistas de mi edad empezaron aplaudiendo la vuelta del General, se mataron para recibirlo y después mataron para echarlo. Instalaron el caos y la violencia, pero después condenaron el golpe contra Isabel. Los peronistas de mi edad vivaron a Herminio cuando le prendió fuego al cajón y al poco tiempo lo denostaron acusándolo de haber perdido las elecciones por su culpa. Los peronistas de mi edad fueron verticalistas y luego renovadores. Los peronistas de mi edad fueron cafieristas, menemistas, duhaldistas, saaistas, kirchneristas, cristinistas y massistas. Algunos sucesiva y otros simultáneamente. Los peronistas de mi edad fueron estatistas contra Alfonsín, privatistas con Menem, nuevamente estatistas con Néstor y ahora andan a la pesca a ver qué onda. Aplaudieron con el mismo entusiasmo la privatización y la estatización de YPF, eso sí, siempre cantando la marcha peronista y haciendo la “V” con las manos. Los peronistas de mi edad aclamaron a Rodríguez Saa cuando anunció el no pago de la deuda y se rompieron las manos aplaudiendo a Néstor cuando anunció el pago total de la deuda. Los peronistas de mi edad aplaudieron de pie el indulto de Menem a los genocidas porque había que pacificar la Argentina, y poco después abrazaban a las Madres de la Plaza. Los peronistas de mi edad escracharon, repudiaron y condenaron a los genocidas y luego pusieron a uno al frente del Ejército y lo defendieron con uñas y dientes. Los peronistas de mi edad aplaudieron a rabiar a Cavallo y el 1 a 1 y después lo negaron como Judas. Los peronistas de mi edad fueron libreempresistas en los 90 y luego socialistas del siglo XXI. Según venga la mano tienen sexo diplomático con EEUU o con Irán, China o Rusia, no le hacen asco a nada. Los peronistas de mi edad se la pasaron burlándose de los zurditos, los imberbes de la plaza, hasta 2015, cuando vieron que podían perder el ballotage y salieron a mendigarle los votos ¡Al Partido Obrero! Los peronistas de mi edad fueron los que en los 90 inventaron la escuela-shopping, los que importaron una reforma educativa que ya había fracasado en otros países y se burlaban de la carpa blanca. Hoy los peronistas de mi edad se ponen un guardapolvo trucho y van a la Marcha por la Educación y cantan “vamos a volver”. En la próxima seguiré hablando del tema.

Eduardo Gramajo

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Agradecer

El agradecimiento es una condición que dignifica tanto al que lo recibe como al que lo otorga. Y creo que la mejor forma de cancelar un año es mostrarse agradecido hacia lo que nos ha deparado la vida, el universo, Dios, tal como uno quiera denominar a esta historia que nos tiene de protagonistas. Quisiera agradecer a LA GACETA por permitirnos un espacio de opinión, aceptando que los pluralismos forman parte del entretejido social. Agradecer a los que nos beneficiaron, porque nos posibilitaron una vida más reconfortante y a los que nos perjudicaron porque nos permitieron ensayar la capacidad de no devolver el mal por mal, como lo enseñó Jesucristo. Agradecer y bendecir a todas las organizaciones que lucharon por los que menos tienen, sobre todo si son niños. Agradecer al dolor porque nos permitió salir fortalecidos; a la paz porque nos instaló en el deseo de un mundo sin guerras. A los problemas sociales -que son muchos- porque nos permiten ensayar nuestro compromiso cívico. Agradecer las lágrimas de las víctimas de la inseguridad que se convirtieron en íconos de luchas por un mundo más justo. Agradecer que podamos seguir viviendo en democracia, como preámbulo a un 2019 electoral. Agradecer a la familia y a los amigos, por tener con quien levantar una copa para augurar un año mejor y una vida mejor. Agradecer a Dios porque nos sacó de la nada para instalarnos en la existencia y nos dio la capacidad para hacer de ella algo magnífico.

Graciela Jatib

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Lectores

Soy un lector de LA GACETA y el 25/11 me publicaron (y agradezco) una carta titulada “Comentario a ¿ 70 años de peronismo?”, por una nota firmada por Oscar Beltrán del día 24/11. Afortunadamente mi nota fue elogiada por la mayoría de los comentaristas, los que a su vez criticaron al lector Beltrán. Con el correr de los días e inclusive el 19/12 hubo intercambios de cartas y comentarios entre este lector y otros como Vides Almonacid, Verasaluse, etc. que tratan de convencer a una persona con un pensamiento cerrado a la crítica e incapaz de ejercer mínima autocrítica. En los pueblitos de Lituania de la preguerra de donde provienen mis padres (se escaparon a la Argentina en 1936), circulaba un dicho judío que aplica a este tipo de situación: “ Yo con mis zapatos”. A mis amables comentaristas les diría que no le contesten más: si miran la fotito que aparece en sus comentarios verán un rostro con sonrisa sardónica y ojos casi cerrados de satisfacción; es un individuo con actitud de provocador político (similar a un Brancatelli, o Julio Navarro del destape.com o Morales de C5N). Les dejo algunas frases: “Los ojos no sirven de nada a un cerebro ciego”, proverbio árabe. Otra frase dice: “Todos se quejan de falta de dinero, pero de falta de inteligencia, nadie”, proverbio judío. Winston Churchill, el famoso político inglés dijo: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”.

Jorge Rubnicius

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Discurso presidencial

El “discurso tuiter” de fin de año del presidente Macri se puede resumir así: espero que Uds. sean tan felices como yo. ¡Señor Presidente! Me temo que Ud, ha dejado de lado a la mayor parte de la población, y muy especialmente a los chicos sin techo (la mitad de todos los niños de Argentina) que no podían ser muy felices al momento de su discurso, ya que estaban en la calle y bajo la lluvia. Presidente: se ha llegado a sugerir que Ud. tiene problemas cognitivos y que por ende no percibe la realidad. Yo creo que es completamente insensible o bien se esta burlando de todos nosotros.

Leonardo Peusner

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Cambiemos

Es una vergüenza lo que hizo el señor intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, y su esposa Beatriz Ávila. En una nota publicada por el Diario LA GACETA se observa como con mercadería donada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación se hizo entrega a nombre del Municipio y su esposa. En primer lugar las donaciones del Ministerio son para personas de escasos recursos, puede observarse como en una motocicleta cargan muchas cajas que fueron repartidas al boleo, la gente se agolpa para recibir la donación que es arrojada desde un camión, todo coordinado con dirigentes que identificados con remeras alusivas al municipio y al intendente sumado a un camión oficial de la intendencia capitalina, las cajas también fueron improvisadas con calcomanías con los nombres y rostros de los dos mencionados anteriormente. Sin dudas buscan sacar rédito a sus cargos entregando alimento, ¿Esa es la metodología que su espacio nacional Cambiemos decía erradicar? Es la misma maniobra de todos y mucho más de los que hace años subsisten de gobierno en gobierno, yo los recuerdo al Intendente y a la diputada siendo parte del aparato alperovichistas de aquellos años. ¿Qué cambió? Nada, siguen siendo lo mismo.

Williams Fanlo

Azcuénaga 980 - San Miguel de Tucumán

Navidad de 1914

En el mes de diciembre de 1914, de forma absolutamente espontánea, las fuerzas alemanas, francesas y británicas hicieron una tregua por la Navidad. El alto el fuego se repitió a lo largo de toda la línea del frente occidental y duró entre uno y cuatro días. En este tiempo los hombres compartieron comidas, regalos navideños, intercambiaron fotografías, cantaron villancicos y hasta jugaron partidos de fútbol. Las autoridades de ambos bandos, al enterarse de lo sucedido, decidieron relevar a los oficiales al mando y redesplegar a las divisiones a lo largo del frente, debido a que, en muchos casos, la fraternidad generada hizo que los soldados de ambos bandos se negaran a reiniciar las hostilidades. En 1915, antes de la Navidad, se tomaron medidas similares para evitar cualquier posibilidad de que la tregua del año anterior se repitiera (Francisco Javier de Antueno, “Cortitos y al pie”).

Luis Salvador Gallucci

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Gandur

Nada más extraño que este momento para quienes el “Chiquito” ocupa un lugar en nuestros corazones. Era inevitable pensarlo eterno. Y no faltan razones para aseverar que en un sentido fundamental, Antonio va a seguir siempre presente. Durante cincuenta años he tenido el privilegio de que nuestros caminos se crucen en lo personal y lo profesional, al punto que no puedo pensarme sin su presencia y su ejemplo. Su generosidad como maestro y guía me marcó para siempre: siempre, desde mi contacto con él, me pregunto qué diría el Chiquito al tomar una decisión. Será siempre un espejo a la vez exigente y benevolente. En estos tiempos me parece muy difícil explicar lo que fue la política para nosotros, el compañerismo militante e idealista que signó nuestra relación que terminó siendo profunda y afectuosa. Creímos en ese entonces y en un lugar tan remoto como el estudio de la calle la 25 de mayo al 700 , que podíamos ser competitivos electoralmente siguiendo las ideas del desarrollismo. Era un gran abogado, tenía sabiduría, dedicación y quizás hasta obstinación por sus asuntos. Su pluma nunca dejó de escribir. Nos queda ahora al tarea infinita de leerlo. En el poder judicial y durante tres décadas ejerció su tarea impecable e implacable. Era inmune a los agravios públicos cada vez más extendidos en nuestra sociedad, tan lejos de aquella democracia por la que hemos bregado siempre. Quizás se pueda hablar de una jurisprudencia de vida. Su cuerpo le marcó un límite que desconoce su legado porque su impronta personal excede su desaparición física. Su modestia firme y su convicción serena no se correspondieron nunca con su apodo de “Chiquito”. Resulta ser su propio antónimo. Su condición de gran trabajador era acompañada por la severidad y firmeza de su juicio, posiciones que defendía con la idoneidad propia de un maestro del derecho. Despedimos a un hombre completo, que batalló desde ambos lugares en los estrados. Su inteligencia sensible resultaba una condición admirable, porque encontraba el núcleo de cada uno de los asuntos, sin perderse en lo anecdótico. No se podrá escribir la historia del Poder Judicial de Tucumán sin tener en cuenta sus opiniones presentes desde la década del noventa hasta ayer mismo. Vale la pena llorarlo, con dolor y mucha gratitud.

Alfredo Carlos Dato

Ex presidente de la Corte

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: [email protected],  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.

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