“Una canción que te emocione, que te podés llevar a tu casa”

Adriana Tula pone la voz, acompañada por Emilio Díaz y Peter Würschmidt en guitarras, en un show para despedir el año .

29 Dic 2018 Por Alicia Liliana Fernández
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DÍAZ, TULA Y WÜRSCHMIDT. Intérpretes de repertorio popular que siempre hay que volver a escuchar.

La voz de Adriana Tula es un clásico en los escenarios tucumanos, desde aquel recordado pub “Boulevard” de Salta y San Martín.

Esta noche, junto a las portentosas guitarras jazzeras de Emilio Díaz y de su acompañante de siempre, Peter Würschmidt, invita a despedir el año en el pub El Galpón.

El trío propone un popurrí donde entrarán temas instrumentales de tango y de gipsy, y Tula volverá a su primer amor, las canciones brasileñas de referentes como Djavan, Gal Costa o Elis Regina. Pero también cantará folclore, su otra faceta musical, con temas de autores fundamentales como Cuchi Leguizamón y el Chivo Valladares.

Para la cantante el repertorio brasileño no significa olvidar raíces porque el folclore estuvo siempre en su voz. Por eso describe el show de esta noche como “un recital de canciones latinoamericanas de las mejores, que forman parte de la memoria cultural de nuestros pueblos y que es bueno poder recrearlas”.

Desde Cosquín

En 2000, ganar el PreCosquín impulsó a Tula a meterse de lleno en el folclore, y llegó al escenario mayor de Cosquín cinco veces. Ha grabado los discos “Viento rojo” y “Por seguir”, y tiene material para el tercero. Como todo artista del interior, pasó por las consabidas etapas imperiosas de partir a desarrollar la carrera en Buenos Aires. Oportunidades concretas no le faltaron, pero circunstancias familiares irrenunciables determinaron su permanencia en la provincia y, en definitiva, su elección.

De elecciones va el arte, y Tula se define: “en los discos grabados elegí cantar Serrat y Drexler, o sea, me gustan las canciones que dicen cosas importantes, que emocionan, que llegan con un mensaje, que van más allá del ritmo... y de ahí ponerles mi impronta. Lo que nunca me animé a cantar es tango. En mi disco grabó Adriana Varela; hicimos un tema de Drexler; tengo cercanía con el ambiente tanguero, pero tengo respeto, aunque hice algunas pequeñas incursiones”.

“Creo que siempre la buena música tiene que ganar de alguna manera -asevera-. Cuando se la escucha en vivo, siempre conmueve. No es masivo, eso ya lo sabemos, y no sé si alguna vez lo va a ser. El reguetón no dice nada, aturde. En medio de tanto ruido es bueno escuchar de nuevo una canción que te emocione, que te podés llevar a tu casa”.

Quien haya escuchado un show de Adriana Tula sabe que las canciones que elige marcan un camino de búsqueda artística. “No es casual que los grandes autores no siempre formen parte de los programas de los festivales. Son autores exquisitos que no están presentes”, dice, y lamenta que este año haya sido desestimado un proyecto suyo de homenaje al Chivo Valladares en Cosquín, en el año de su centenario.

Respecto del Cosquín inminente, no cuestiona la calidad de los artistas que integran la delegación de la provincia, pero sí que se haya puesto un límite de edad de 40 años para poder integrarla (justo cuando los cantantes están en la plenitud de sus capacidades técnicas, artísticas y de trayectoria). Sobre todo cuando en la selección del propio Festival de Cosquín sólo se exige que los participantes no sean menores de edad.

Balance e ilusión

Tula relee su año 2018: “obtuve el galardón en la Fiesta de la Empanada, en Famaillá, en reconocimiento a mi trayectoria artística. También haber cantado con Manu Sija en febrero; con Peteco Carabajal en abril, en el teatro Alberdi; con Gerardo Núñez en el Mercedes Sosa en julio; a todos los considero reconocimientos importantes. Económicamente, como a la mayoría, todo mal; tocar en un pub o en una peña se hace cada vez más difícil”. Para 2019 guarda una ilusión muy fuerte: “tengo que grabar mi tercer disco. Intentaremos, porque hay que seguir. El artista independiente tiene que recurrir a otros ingresos también. Pero siempre hay que estar; esto es lo que más importa: poder seguir cantando, y mientras haya quien escuche, y le guste aunque sea una de mis canciones, ya está”.

HOY

• A las 23, en El Galpón (Crisóstomo Álvarez 1598).

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