17 Junio 2004 Seguir en 
Cuando las temperaturas comienzan a bajar es usual que se incremente el consumo de gas, sea el natural -que llega las casas mediante cañerías- o el licuado, que se compra en garrafas. Sin embargo, la realidad económica de la provincia está marcando otro ritmo en la venta del fluido.
Por un lado, la demanda de las garrafas sociales (10 kilos a $ 18) se incrementó entre un 30% y un 40% respecto de marzo pasado, según informaron fuentes del sector. Por otro, los pedidos para las garrafas que se venden por reparto, en almacenes y en otros negocios habilitados, cayeron considerablemente. Algunos expendedores consultados por LA GACETA establecieron esa disminución en cerca de un 50%.El encargado de venta de una planta fraccionadora ubicada en Banda del Río comentó que los camiones de reparto, que solían volver de noche -y vacíos-, ahora regresan a las siete o siete y media de la tarde porque en las zonas habituales de reparto ni siquiera dejan bajar a los camioneros: desde detrás del mostrador el almacenero les dice que recién "la próxima vez" va a comprar. Los vendedores de garrafas coincidieron en que no hay plata en la calle y que por eso no se vende más gas licuado.
La dueña de un establecimiento de Villa Luján indicó que ella sigue trabajando con negocios y establecimientos del centro, como peluquerías o sanatorios, pero que la venta a domicilio, que era la otra parte fuerte del negocio, se ha terminado. Los pedidos, según explicó, se hacen para la zona del centro o para algunos barrios residenciales de la capital o de Yerba Buena.
Vuelve el brasero
Otro vendedor, esta vez de Villa Amalia, consideró que la caída de las ventas obedece a los problemas económicos y a la falta de poder adquisitivo de los consumidores. Comentó que la mayoría de la gente de pocos recursos, que vive en barrios adonde no llega la red de gas natural, recurre a los antiguos braseros a carbón o a leña para calentarse y calefaccionar el hogar. En muchos casos, no se trata de que los vecinos compren leña; simplemente usan cualquier elemento combustible para hacer fuego y tener un poco de calor en la casa.
Uno de los expendedores de garrafas admitió que los precios del gas licuado están lejos de las posibilidades económicas de los tucumanos. Un garrafa de 10 kilos cuesta entre $ 22 y $ 25. El envase de 15 kilos se ubica entre $ 33 y $ 35, mientras que un cilindro de 45 kilos se consigue entre $ 95 y $ 120. La variación de los precios depende de la zona. En la capital es más barato; en el interior, más caro. La garrafa social se vende sólo en algunas plantas fraccionadoras.
Por un lado, la demanda de las garrafas sociales (10 kilos a $ 18) se incrementó entre un 30% y un 40% respecto de marzo pasado, según informaron fuentes del sector. Por otro, los pedidos para las garrafas que se venden por reparto, en almacenes y en otros negocios habilitados, cayeron considerablemente. Algunos expendedores consultados por LA GACETA establecieron esa disminución en cerca de un 50%.El encargado de venta de una planta fraccionadora ubicada en Banda del Río comentó que los camiones de reparto, que solían volver de noche -y vacíos-, ahora regresan a las siete o siete y media de la tarde porque en las zonas habituales de reparto ni siquiera dejan bajar a los camioneros: desde detrás del mostrador el almacenero les dice que recién "la próxima vez" va a comprar. Los vendedores de garrafas coincidieron en que no hay plata en la calle y que por eso no se vende más gas licuado.
La dueña de un establecimiento de Villa Luján indicó que ella sigue trabajando con negocios y establecimientos del centro, como peluquerías o sanatorios, pero que la venta a domicilio, que era la otra parte fuerte del negocio, se ha terminado. Los pedidos, según explicó, se hacen para la zona del centro o para algunos barrios residenciales de la capital o de Yerba Buena.
Vuelve el brasero
Otro vendedor, esta vez de Villa Amalia, consideró que la caída de las ventas obedece a los problemas económicos y a la falta de poder adquisitivo de los consumidores. Comentó que la mayoría de la gente de pocos recursos, que vive en barrios adonde no llega la red de gas natural, recurre a los antiguos braseros a carbón o a leña para calentarse y calefaccionar el hogar. En muchos casos, no se trata de que los vecinos compren leña; simplemente usan cualquier elemento combustible para hacer fuego y tener un poco de calor en la casa.
Uno de los expendedores de garrafas admitió que los precios del gas licuado están lejos de las posibilidades económicas de los tucumanos. Un garrafa de 10 kilos cuesta entre $ 22 y $ 25. El envase de 15 kilos se ubica entre $ 33 y $ 35, mientras que un cilindro de 45 kilos se consigue entre $ 95 y $ 120. La variación de los precios depende de la zona. En la capital es más barato; en el interior, más caro. La garrafa social se vende sólo en algunas plantas fraccionadoras.







