La mancha que no mancha

Fue debut y despedida de River en un torneo cuya actuación no empañará su gran 2018.

19 Dic 2018 Por Leo Noli
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NO PUDO SER. Gonzalo Martínez, que ayer jugó su último partido para River, tuvo la chance de marcar el 3-2 en tiempo reglamentario, pero estrelló su penal en el travesaño del arco de Eisa, luego héroe local. REUTERS

Se sabe: una definición por penales suele ser una lotería y hasta el gran candidato puede desmoronarse. Entonces, la pregunta debería girar en torno a por qué River, el reciente campeón de América que hizo “su” América -la inolvidable- ante Boca en Madrid, no pudo con un equipo inferior -en papeles- como Al Ain, que venía con el lastre de haber jugado tres partidos en seis días.

El relato chocará con que el “Millonario” empezó perdiendo casi desde el vestuario, pero que apenas superado el cuarto de hora ya era ganador parcial (2-1), y que después zafó, inexplicablemente, gracias a que el juez italiano Gianluca Rocchi no sancionó, incluso apoyándose en el VAR, el 2-2 del “Padre del Golfo” y una mano de Exequiel Palacios en el área cuando el encuentro era de River y lo ganaba 2-1. Todo eso durante un primer tiempo de ida y vuelta en el que el “Millonario” pudo sentenciar la historia y también quedarse sin nada en la mano. Que fue, finalmente, lo que sucedió.

De entrada en el complemento se lo empataron al partido. Y cuando Gonzalo Martínez, el “Loco”, el que le dio el triunfo histórico, ante Gremio en Porto Alegre (“semis” de la Copa) y después marcó el 3-1 sobre Boca en el “Bernabéu”, dilapidó el penal del 3-2, hubo que estirar márgenes hasta el tiempo suplementario.

Cambió esquema y nombres, pero River nunca se encontró en la cancha, salvo por la notable participación de Rafael Santos Borré, autor del doblete “millonario”.

Después, claro, llegaron los penales, Franco Armani no tuvo suerte en una especialidad que parece no ser la suya (en los 120’ tuvo buenas y malas), y Al Ain ganó, tras conectar seis de seis intentos al arco y Enzo Pérez ver cómo Khalid Eisa le atajaba el suyo. Al Ain 5-River 4, y a pegar la vuelta, tras una semifinal del Mundial de Clubes que podría sentirse como una mancha, por haber caído ante el dueño de casa y porque el sueño era enfrentar en una hipotética final a Real Madrid, de Santiago Solari, que saldrá al campo este mediodía.

Marcelo Gallardo aclaró que no habrá reproches, que no hay nada de qué quejarse. Quizás sí lo haya, mirando el debut y despedida en el torneo. A River lo lastimaron con la pelota parada, se vio mal parado a veces en defensa, cuando sus extremos no terminaron la jugada, y no supo liquidar al rival, cuando tuvo oportunidades. Pero también hablar de mancha sería rascar apenas en la superficie de lo que fue un año increíble. Y eso sería anclarlo en esta dolorosa eliminación. Pero no, porque a falta de nada para el cierre de 2018, el balance de los de Núñez tiene peso para olvidar este traspié, de manera automática.

Y lo curioso es que Boca ha sido su mayor sustento. No perdió contra el archirrival en todo el año. Ganó cuarto y empató uno, por la Superliga. El desglose de lo que sigue es conocido: victoria en amistoso de verano, otra por la Supercopa Argentina, otra en La Bombonera por la Superliga y la más dulce de todas, la gran final de la Libertadores, en Madrid, 3-1 en el alargue de lo que fue una definición sí, manchada por la violencia y el papelón de tener que dirimir al dueño de América en Europa.

Lo que viene para el “Millo” serán vacaciones y la motivación de saber que el bicampeonato de la Libertadores será una obsesión para Gallardo, el “Napoleón” de un River que agigantó su imagen gracias a sus conquistas internacionales. Y que ahora deberá reconfigurarse ante la despedida de varias de sus figuras.

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