

MEDELLÍN, Colombia.- La violencia que vivió Colombia hace 20 años a manos de los cárteles del narcotráfico dejó heridas difíciles de sanar entre los habitantes de Medellín, célebre por ser el centro de operaciones de Pablo Escobar, de cuya muerte se cumplen 25 años.
La ciudad es visitada por miles de turistas que quieren sacarse una foto junto al edificio “Mónaco”, donde residió Escobar con su familia, o visitar la tumba en donde yacen los restos del narco.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, explicó que el objetivo de su administración es eliminar, poco a poco, el imaginario criminal vinculado al líder del cártel de Medellín. “No creo que los turistas dimensionen el daño que este personaje le hizo a la ciudad y el daño que sigue haciendo”, dice Gutiérrez, cuya administración tirará abajo el “Mónaco” en febrero de 2019.
Gutiérrez destaca que el narcotráfico fue un fenómeno que tocó a todos en el país y que en Medellín “venden camisetas de Escobar al lado de las de Superman”, por lo que su planteamiento es “contrarrestar la narrativa perjudicial que tiene a la mafia como protagonista”. “Después de haber vivido tanto dolor y miedo -tuvimos más de 46.000 muertes violentas entre 1983 y 1994 y más de 100 bombas- permitimos que otros se apropiaran del relato de nuestro pasado. La historia se ha contado desde el punto de vista de los victimarios y hemos dejado de honrar a las víctimas y a los héroes”, añade.
El “Mónaco” es una construcción que no se inmutó ante los 80 kilos de explosivos que detonaron hace 30 años sus rivales del cártel de Cali, en un intento por asesinar al “Patrón”.Escobar, quien murió huyendo de la Policía en diciembre de 1993, lo mandó a construir frente a un selecto club al cual un día le negaron la entrada y puso un ventanal con vista a ese lugar.
Según la administración, la ciudad está llena de agencias de turismo que ofrecen visiones desacertadas de lo que ocurrió durante los años de violencia y cree que lo mejor es construir, en el predio que ahora ocupa el “Mónaco”, un memorial donde se rinda tributo a las víctimas.
“Mi hijo, así no conozca a Escobar, va a tener la marca del narcotráfico en la frente”, dice Manuel Garcés, dueño de una empresa con la que visita con grupos de turistas el edificio “Mónaco”, entre otros lugares. Para Manuel Villa, secretario de la alcaldía, el Estado dejó la iniciativa a los “narcotours” que cuentan la historia desde la mirada de los victimarios. “Necesitamos hacer memoria, todas las ciudades que han vivido episodios trágicos lo han hecho, como Nueva York y el 11 de septiembre”.
La idea del memorial es que se ofrezca una versión oficial a los turistas que visitan Medellín. Además, explica Villa, demoler el edifico es más económico que restaurarlo y convertirlo en museo.
Unos pisos más arriba, desde la ventana del que era el cuarto del capo al que se le atribuyen al menos 4.000 asesinatos, Garcés muestra su desacuerdo: “esta llegó a ser en los 80 la construcción más grande y ostentosa hecha para un particular. En el Coliseo Romano pasaron todo tipo de vejámenes ¿Y lo destruyeron? No, ahí está. El dinero de reconstruirlo se recupera con los turistas extranjeros, yo se lo digo, son millones los que pagarían por ver esto”, cuenta con entusiasmo el guía. (DPA)







