Tras el fracaso electoral, la UE quiere ahora acordar la nueva Constitución

Se registró un alto nivel de abstención.

15 Junio 2004
Luxemburgo.- Los gobiernos de la Unión Europea reafirmaron ayer su voluntad de llegar esta semana a un acuerdo sobre la primera Constitución de la UE, como respuesta al escaso entusiasmo europeo mostrado por los ciudadanos en los comicios del domingo pasado. La alta abstención registrada en las elecciones al Parlamento Europeo no dejó indiferentes a los ministros de Asuntos Exteriores de la UE, que ayer se reunieron en Luxemburgo para preparar la recta final de las negociaciones sobre la Constitución. "No podemos quedarnos con los brazos cruzados", afirmó el titular español, Miguel Moratinos. "Tenemos que involucrar cada vez más a la ciudadanía para que construya, junto con los gobiernos, el proyecto europeo", dijo. En su opinión, la mejor manera de hacerlo es aprobar la Constitución el viernes próximo. "Cuanto más ambiciosa sea, mejor, porque los ciudadanos se sentirán mejor representados", añadió. El ministro español fue uno de los pocos que pudo levantar la mano cuando el presidente del Consejo, el irlandés Brian Cowen, pidió con ironía que se identificaran los ganadores.
Los sacrificios que impone el euro, el temor a la inmigración, los casos de despilfarro o mala gestión e incluso la disputa por el reparto del poder fueron citados durante la campaña, como causas del distanciamiento ciudadano de la idea de Europa.

Perdedores
El domingo ganó la centroderecha las elecciones a la Eurocámara y perdieron los gobiernos de los grandes, salvo en España, y ante todo perdió la UE en su conjunto por la participación inferior al 45%, o lo que es lo mismo, de una abstención superior al 55%. El Parlamento de la UE, cuyo poder de atracción hacia las urnas no había dejado de caer desde la primera convocatoria de 1979, se jugaba en este sentido su prestigio y su legitimidad. Y los votantes lo desprestigiaron un poco más y le rebajaron algo de autoridad política y moral. Los resultados de las elecciones incidirán en los debates en curso en la UE. El principio de que el Ejecutivo comunitario debería tener como presidente a un correligionario del partido ganador en las elecciones cuenta con una amplia aceptación, aunque no tenga carácter vinculante. El candidato, que será designado por los líderes de los 25 países por primera vez por mayoría calificada, deberá, además, ser ratificado por la Cámara. (Especial)

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