La Conmebol suspendió la final de la Libertadores entre River y Boca

El martes se decidirá la fecha en que se disputará el partido.

25 Nov 2018

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, confirmó hoy que la revancha de la final de la Copa Libertadores entre River y Boca quedó postergada, aunque remarcó que el partido "se va a jugar en igualdad de condiciones".

La decisión, entonces, fue tomada luego del pedido oficial de Boca para no jugar el encuentro, porque varios de sus jugadores, principalmente el capitán Pablo Pérez, quedó lesionado en el ojo izquierdo y con el 40% de la visibilidad. No se estableció aún la fecha en que se disputará el partido.

Domínguez convocó a los presidentes Rodolfo D´Onofrio (River) y Daniel Angelici (Boca) a la sede de Conmebol en Asunción del Paraguay para acordar cuándo se dará continuidad a la serie, que se había iniciado hace 15 días con un empate 2-2 en La Bombonera.

"Tenemos un pedido anterior del Gobierno nacional de Argentina respecto de no jugar en la semana del G20", aclaró, sin dar demasiado detalle sobre cuándo se haría la reprogramación.

Pedido de sanciones

Boca elevó hoy ante la Conmebol un pedido para la suspensión de la superfinal de la Copa Libertadores ante River, que había sido reprogramada para este domingo a las 17 en el Monumental, además de solicitar la aplicación de sanciones al club local por el ataque al micro de los jugadores "Xeneizes".

En un comunicado oficial, Boca argumenta que el partido debe jugarse "en igualdad de condiciones", como se firmó ayer en un acta labrada en el estadio tras las suspensión, y entiende que "no están dadas" esas condiciones por la magnitud de los hechos de violencia ocurridos en el estadio de River, aseguró la agencia Télam.

Las sanciones reclamadas por Boca están contempladas en el artículo 18 del reglamento de la Conmebol y entre otras medidas incluye la deducción de puntos, la determinación del resultado de un partido o la descalificación de una competencia en curso.

La postura formalizada por el club fue definida de manera conjunta entre la dirigencia, el cuerpo técnico de Guillermo Barros Schelotto y los jugadores.

El capitán del equipo, Pablo Pérez, lesionado en el ojo izquierdo por la rotura de los vidrios del ómnibus boquense, fue nuevamente revisado hoy por un oftalmólogo en el Sanatorio Otamendi, donde llegó acompañado de un escribano.

Al salir del lugar, el futbolista dijo con gestos que estaba en condiciones de jugar, algo que contradice la recomendación de los médicos del club, quienes afirman que no está al ciento por ciento de su potencial.

Antes que Boca publicara su comunicado, el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, había ratificado que la superfinal se jugaría esta tarde desde las 17 en el Monumental con público.

River, en su cuenta oficial de Twitter, mantuvo la decisión de abrir las puertas del Monumental a las 13 como estaba previsto. En sus inmediaciones permanecen miles de hinchas de River retenidos en uno de los cordones de seguridad, sin posibilidad aún de acceder al perímetro del estadio. 

Paralelamente, en el Hotel Madero, donde se aloja el plantel de Boca, se concentraron hinchas de Boca que desde temprano se manifestaron en contra de Angelici, disconformes con su actuación en todo el bochorno que rodea a la superfinal.

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