Luego de la menopausia las mujeres corren más riesgo cardíaco que los hombres

Los cambios hormonales se suman a la anatomía y agravan el perfil de riesgo. Una visita anual al cardiólogo salvaría miles de vidas. La rutina.

25 Nov 2018 Por Claudia Nicolini
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URGE GENERAR CONCIENCIA. Judith Zilberman recomienda a las mujeres, después de los 45 años, una consulta anula con el cardiólogo.

No somos todos iguales, lo que quiere decir que ni nos enfermamos igual ni nos curamos de la misma manera. Por ejemplo -asegura Judith Zilberman, presidenta de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA)- sólo por el hecho de serlo las mujeres corremos, después de la menopausia, mucho más riesgo de sufrir un infarto que los hombres, sólo que 10 años más tarde. Pero eso se nos dice con muy poca frecuencia.

“En nuestro país, una de cada tres mujeres muere por causas cardiovasculares; en contraposición, 1 de cada 5 muere de cáncer ginecológico”, añade, preocupada, esta especialista en medicina de género: “el desafío es lograr que, después de los 40 años, las mujeres consulten al cardiólogo al menos con la misma naturalidad con la que van al ginecólogo”, añadió en su charla con LA GACETA luego de su disertación en las III Jornadas Tucumanas de HTA.

Otra mirada es necesaria

Porque no somos iguales, y porque las diferencias pueden acercarse al infinito, lo que la medicina de género busca es una “imparcial comparación” en la que se incluyen diferencias biológicas ligadas al sexo, y socioculturales referidas al género, explican Zilberman y su colega Mildren del Sueldo (ex presidenta del Comité de Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer la Federación Argentina de Cardiología) en un artículo de la Revista de la Federación.

“Incluir este último (el género) dentro de la hipótesis médica es reconocerlo como variable predictiva y pronostica de cómo la estructura genérica, los estereotipos o las condiciones sociales, educativas, culturales, etc., influyen en la salud y en la enfermedad de ambos sexos”, añade el texto.

Es que el sexo y el género se conjugan y dan lugar a perfiles de riesgo diferente. “En las mujeres, la influencia hormonal es determinante e impacta en cada etapa de su vida. Los estrógenos tienen efecto cardioprotector, intervienen en el metabolismo del colesterol, actúan sobre las paredes vasculares y regulan el metabolismo óseo, previniendo la osteoporosis. La disminución de estrógenos y el aumento de andrógenos en la peri y posmenopausia aumenta los riesgos exponencialmente”, explica Zilberman.

URGE GENERAR CONCIENCIA. Judith Zilberman recomienda a las mujeres, después de los 45 años, una consulta anula con el cardiólogo.-

Lo concreto: alrededor de la menopausia y después de ella las mujeres, si sufrimos HTA, corremos tres veces más riesgo de sufrir un infarto que los hombres; y si somos diabéticas, cinco veces más.

Y otro dato más: las situaciones de reemplazo hormonal durente tiempo prolongado, en el caso de pacientes mujeres en la posmenopausia o de mujeres transgénero no modifican el riesgo cardiovascular. Es decir, recibir estrógenos no protege, pero tampoco genera problemas si no hay condiciones de riesgo anteriores, como haber fumado más de cinco años, sedenterismo, obesidad o alteraciones del colesterol.

Esto no es todo; el hecho de que tradicionalmente las enfermedades cardiovasculares fueran “dolencia masculina” no es el único mito que hay que tirar abajo: nuestro cuerpo está “diseñado” de otro modo, añade.

“Las arterias son más delgadas y su recorrido es más tortuoso, y cuando en la menopausia se altera el estado hormonal, se estrechan los vasos, y aumentan la obesidad y el colesterol (con lo que crece el riesgo de formación de placas en las arterias). Entonces nuestra constitución anatómica nos vuelve más vulnerables”, explica.

Y también es diferente el modo en que se presentan los síntomas. “Se asocia la HTA con el dolor de cabeza... pero lo que sucede es que el dolor genera suba de tensión; también los nervios”, explica e informa que sólo 1 de cada 3 mujeres siente el síntoma típico (sensación de tener una pata de elefante haciendo presión sobre el pecho, describe)”. Y además -añade- las mujeres son más resistentes al dolor, lo cual disminuye su percepción del riesgo.

“Otro tercio de las mujeres presenta síntomas ‘atípicos’: sensación de falta de aire, dolores abdominales o generalizados, nauseas y vómitos, entre otros”, enumera.

Abordajes diferentes

Así como no nos enfermamos igual, tampoco debe ser el mismo tratamiento. Zilberman explica que los ensayos clínicos que se realizan para establecer la eficacia de la medicación se manejan con un patrón: persona de 1,70 metro y 70 kilos.

Y en el trabajo compartido con Del Sueldo en la Revista de la Federación Argentina de Cardiología profundiza los datos: “La FDA (Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) realizó un análisis de 163 fármacos utilizados en patología cardiovascular, y detectó que 11 de ellos mostraban una diferencia mayor al 40% en las propiedades farmacocinéticas entre los varones y las mujeres. Es importante resaltar que las mujeres mostraron riesgo clínicamente mayor de presentar reacciones adversas de las drogas, en relación con los varones”, destaca el texto.

“Claramente -dice ella en la entrevista-, también hay que medicar caso por caso, tal cual se hace en pediatría. Las dosis no pueden ser las mismas si la altura es menor, o el peso es diferente. Para no hablar de comorbilidades... hay que saber, por ejemplo, cómo metaboliza el hígado la medicación, qué otros remedios se están administrando, etc.”, añade y se permite soñar con profesionales de la salud formados para pensar en la interconsulta como una regla de juego fundamental.

El otro sueño, claro, es que las mujeres cuidemos de nosotras mismas.

> 14/9
Estos son los valores normales de tensión arterial en la población general.


> ¿Sos o no sos hipertensa?
La presión arterial puede subir al realizar actividad física, ante el dolor o por estrés
El incremento de los valores de presión arterial suele ser una reacción a situaciones fisiológicas como hacer ejercicio u otras que requieran  algún esfuerzo, porque ciertas partes del cuerpo necesitan oxigenación extra. También el dolor puede provocar la suba (es la razón por la que erróneamente se toma el dolor  de cabeza como síntoma de HTA). Pero en estos casos, rápidamente, mecanismos regulatorios del organismo la hacen volver a los parámetros normales.
El problema se produce cuando estos mecanismos no responden y la presión se mantiene alta. En estos casos son indispensables los controles frecuentes y correctos: “debe tomarse con tensiómetros validados y bien calibrados; deben tomarse en la cara interna del brazo (nunca en la muñeca); se debe n hacer dos mediciones y descartar la primera, y no hay que redondear los resultados”, detalló Judith Zilberman, presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial. 

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