El uso de elevadores para acarrear vehículos en la calle

23 Noviembre 2018

Con el paso del tiempo, las infracciones viales se han convertido en una de las especialidades de una buena parte de los conductores tucumanos. Cruzar con los semáforos en rojo, estacionar en doble o triple fila, conducir sin el cinturón de seguridad o sin casco, o hablando por el teléfono móvil son las transgresiones más populares en la ciudad.

En estos días, la Municipalidad capitalina ha puesto en marcha la modalidad de levantar con un montacargas los vehículos mal estacionados en la vía pública, ya sea sobre rampas u obstruyendo garajes. El responsable municipal de Tránsito sostuvo que levantan un promedio de 20 vehículos diario. Contó que el aparato les sirve para llevar a los que están encriptados, es decir, que tienen autos por delante y por detrás, y que de otra forma sería muy difícil removerlos. “Por ahora, lo alquilamos, pero la idea es comprar uno para la repartición. También nos servirá para acomodar los autos y motos de nuestro corralón”, dijo respecto del elevador. “Tenemos cuatro vehículos con ‘tenedor’ y tres con rampa y malacate para enganchar el vehículo. También usamos el gato hidráulico para levantarlos, moverlos hacia un costado y tratar de sacarlos. Y cuando los dejan con cambio y freno de mano, también usamos botellas de gaseosas aplastadas, que colocamos bajo las ruedas, para que se deslicen, pero corremos el riesgo de que se rompan. Es una tarea titánica acarrear un auto. Los que manejan las grúas ya son expertos”, afirmó.

En algún momento se puso en duda la legalidad del procedimiento. Un especialista en tránsito dijo que el acarreo es una facultad delegada al municipio a través de ordenanza vigente; puede hacerlo en forma directa o a través de terceros siempre y cuando en la vía pública haya obstrucción a la circulación, se atente a la seguridad o se vean perjudicados derechos o intereses de terceros. En ese tipo de situaciones, corresponde la exclusión del vehículo que esté generando esa dificultad en el espacio público.

Más allá de con qué medio se realiza el acarreo, sería importante conocer qué costo diario o mensual le representa al municipio el alquiler de un montacargas. Nos parece que el problema de fondo no pasa por un montacargas, sino por la transgresión y sus causas. ¿Acaso los funcionarios municipales no se preguntan qué es lo que ocasiona la violación constante de las normas? “Es una cuestión cultural” es la respuesta más escuchada para intentar justificar las acciones ilegales, la ausencia de un control eficaz, así como de sanciones severas.

La falta de educación vial la madre de todas estas inconductas de muchos de los que conducen un vehículo. ¿Quién se ocupa de enseñar la legislación vial a la hora de obtener la licencia de conducir? La sanción pecuniaria por cualquier infracción podría ascender como mínimo, por ejemplo, a $10.000 más la inhabilitación por conducir durante tres meses, la primera vez. En una nueva ocasión, el monto se incrementaría al doble, así como la interdicción de conducir, hasta el retiro de la licencia por tres o cinco años. Para levantar cualquier prohibición el interesado debería volver a rendir. Naturalmente, el municipio debería aplicar sin miramientos y con todo rigor la pena.

Mientras sigamos atacando con analgésicos los síntomas y no la raíz de la enfermedad, no se obtendrán soluciones significativas. Los malos hábitos se corrigen con educación.

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