Hubo ocho homicidios en situación de robo este mes

Un supuesto ladrón fue ultimado en Alderetes. La fiscala Giannoni advirtió que la situación resulta “alarmante”.

18 Nov 2018
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A Franco Emanuel Leiva, de 24 años, lo encontraron en un descampado de Alderetes. Tenía perdigonadas en la espalda y un fuerte golpe en la cabeza. Se trata de la octava persona que muere en un crimen en lo que va del mes. Y todas las víctimas perecieron como consecuencia de un hecho de inseguridad. “La situación es alarmante y está descontrolada”, advirtió la fiscala Adriana Giannoni, que conduce las dos oficinas dedicadas a la investigación de los homicidios que se cometen en el ámbito del Centro Judicial de la capital.

Los investigadores sospechan que Leiva podría haber sido ultimado por una persona a la que habría intentado robarle. Su cuerpo fue hallado en un campo donde funciona un criadero de cerdos. Los familiares, que habían denunciado su desaparición horas antes, dijeron que pasaron por la zona y que no habían encontrado el cuerpo. El amigo con el que estaba Leiva, cuya identidad no trascendió, también presentaba heridas de perdigones, pero hasta el momento no quiso decir qué sucedió. En las próximas horas será presentado en Tribunales para declarar.

Ante esta posibilidad, los investigadores no descartan que la víctima haya sido asesinada en otro lugar y arrojada allí. Sí creen que Leiva, que tendría antecedentes penales por robo, podría haber sido ultimado por haber cometido algún tipo de ilícito. Por eso, tenía heridas en la espalda. Después habría sido ultimado con un golpe que le fracturó el cráneo.

Los vecinos dijeron a los investigadores que era común que los propietarios del lugar realizaran disparos para espantar a las personas que le robaban los animales. El sereno y el propietario del campo negaron tener algún tipo de participación en el hecho y fueron sometidos a una serie de pericias para descartar o confirmar que tuvieron algún tipo de participación en el hecho.

Estadísticas

Esta fue una semana trágica. El caso de Leiva se sumó a otros homicidios que dejaron perplejos a los tucumanos. La Fiscalía Especializada 2 recibió siete casos durante su turno de 10 días (finalizó anoche). El caso más fuerte se vivió en La Costanera el jueves. Allí, personal de la División Antidrogas de la Policía Federal, que simulaban ser obreros, realizaban tareas de inteligencia. Fueron sorprendidos por dos motochorros que intentaron asaltarlos. El cabo Pablo Ariel Rebollo (40 años), que había llegado de Buenos Aires para preservar la identidad de sus colegas que trabajan en la provincia, perdió la vida en el ataque. Le dieron tiempo a que se identificara, pero no a que sacara su arma. Recibió un disparo letal en el rostro.

Su compañero, Damián Galicchio, respondió el fuego disparando contra los asaltantes. Le acertó cuatro proyectiles a Lucas “Pato Lucas” Albarracín y, al menos, tres a su supuesto cómplice.

Durante esta semana también falleció, después de nueve días de agonía, Claudio Sánchez, el joven herido mortalmente por un efectivo de la Policía Federal, que se encontraba de licencia en la provincia. La víctima empujaba su moto, que había sufrido un desperfecto mecánico y cuya alarma no paraba de sonar. Los vecinos advirtieron la situación y el efectivo interceptó al joven pensando que robaba el rodado.

En cuestión de segundos, Sánchez le mostró los papeles y, según los investigadores, al desconfiar que el joven que lo interceptó fuera realmente policía, le habría mostrado el arma que portaba. Luego de la acción, el agente le disparó en el cuello, causándole la herida que le provocaría la muerte. La fiscala Giannoni requirió ya a su par Claudio Bonari la remisión de la causa para avanzar en la investigación, bajo la figura de homicidio.

Amenaza

Jonathan Díaz tenía 18 años. El domingo, cuando regresaba a su casa del barrio Ampliación Alejandro Heredia, le dispararon en la nuca. Murió dos días después. El principal sospechoso del hecho fue identificado como “El santiagueño”. El acusado había estado en la cárcel por haber intentado asaltar al padre de la víctima. Antes de ser arrestado por la Policía, había sufrido una feroz golpiza por parte de miembros de la familia Díaz y de algunos vecinos. Después de que lo liberaran, y previo a que lo esposaran, había prometido vengarse. Un año después cumplió su amenaza.

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