Avelluto recibió fuertes abucheos en la inauguración

El secretario de Cultura enfrentó el repudio por los recortes al sector.

12 Nov 2018
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CULTURA. Ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto FOTO TOMADA DE EL CRONISTA.

“Qué bueno que chiflen porque quería hablar exactamente de eso, pero para eso nos tenemos que escuchar”, dijo el secretario de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, al recibir abucheos en la inauguración del Festival de Mar del Plata. La fuerte catarata de silbidos es inédita en los 33 años de historia del evento.

Avelluto tuvo serias dificultades para concretar su breve discurso de unos tres minutos, en el marco del fuerte enfrentamiento entre el Gobierno y sectores de la industria cinematográfica argentina. Colectivos de productores, directores y actores denuncian subejecución presupuestaria y recortes por parte del estatal Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

“¿Se acuerdan cuando vivíamos en una sociedad democrática y nos escuchábamos los unos a los otros?”, afirmó Avelluto sin perder la calma tras ser interrumpido varias veces por gritos como “¡Qué hipocresía!” o “¡Está mintiendo!”, y mientras intentaba destacar lo que consideró logros de la actual gestión como un “récord de rodajes” en el país o “la cantidad de juicios y denuncias que se han presentado en la oficina anticorrupción con relación a la política del sector en los últimos tiempos”, en referencia al anterior gobierno kirchnerista.

Voces de protesta

Por su parte, la actriz Mercedes Morán, que recibió un premio Astor a la trayectoria y protagoniza “Sueño Florianópolis”, la película de Ana Katz que abrió el festival, apuntó, en medio de fuertes aplausos: “Estuve muy preocupada personalmente todo el año temiendo que los enormes recortes presupuestarios en la cultura impidieran la realización de este reconocidísimo festival”.

Katz, en tanto, quien subió al escenario con gran parte del equipo de su película, pidió al Incaa que recuerde que, además de tener como función promover la inserción de las películas en el mercado, “tiene un objetivo esencial que es dar espacio a películas que tengan una mirada personal, a películas que se hagan preguntas, a las óperas primas, para que nazcan y de a muchas, a las películas que experimenten y busquen la libertad”.

En medio de fuertes aplausos, concluyó: “Porque de esas películas y no sólo de las que obtienen el deseado éxito de taquilla también se construye nuestra identidad cinematográfica”.

Hace pocos meses, a fines de septiembre, el director argentino Benjamín Naishtat también había aprovechado la plataforma que supone un festival de cine para denunciar la política cultural del actual Gobierno al alzar la Concha de Oro como mejor director por “Rojo” en San Sebastián.

“Ni voy a entrar a hablar de lo que están haciendo los improvisados que manejan la política pública en cine, pero desde acá quería decirle a esa gente que la cultura dignifica, es parte de la dignidad de un pueblo, y la dignidad no se negocia”, dijo en ese entonces.

Debido a la crisis, el Festival de Cine de Mar del Plata tuvo que reducir su duración de los 11 días previstos, a ocho.

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