"Los cambios que se prevén son cosméticos"

Díaz Ortiz criticó que sólo se busque aumentar la recaudación endureciendo las sanciones.

13 Junio 2004
Hasta que no se resuelva el problema de la coparticipación federal, el gobierno de Néstor Kirchner no podrá definir una adecuada política impositiva. Este fue el mensaje que, en su paso por la provincia, dejó el especialista en Derecho Tributario José Alberto Díaz Ortiz. Este lamentó, no obstante, que en tan importante cuestión primen los intereses políticos por sobre las sugerencias técnicas. "Mi impresión es que todo quedará igual y que las reformas serán puramente cosméticas", afirmó.
Díaz Ortiz dictó clases como profesor invitado en el posgrado en Derecho Tributario de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán. Este fue el diálogo que mantuvo con LA GACETA.

-¿Con el gobierno de Kirchner cambió la política tributaria?
- No, porque el problema más relevante es el vinculado con la coparticipación, que excede lo técnico y lo jurídico, para ser político. Y se trata de una cuestión clave, no sólo por mandato constitucional, sino porque urge asignar claramente las fuentes de recaudación de cada nivel de gobierno. Si no logramos un federalismo fiscal ordenado, no podremos avanzar. Hoy las diferentes instancias administrativas sobrepasan los límites establecidos por la Ley de Coparticipación.

-¿Le asiste alguna razón a Buenos Aires en sus reclamos?
-Quien no tiene razón es la Nación, porque durante la década del 90 transfirió funciones y servicios a las provincias sin asignarles los recursos pertinentes. Hoy tiene menos funciones que antes pero, en los hechos, una mayor participación en la torta de la coparticipación. Eso se ve claramente en el Impuesto al Cheque, que no lo coparticipa; lo mismo pasa con las retenciones aduaneras. Parte de sus porcentajes deberían ir a las provincias.

-¿Las presiones políticas pueden arruinar las negociaciones?
-La presión política puede quitar precisión técnica. La ley actual está desbordada, sobre todo en las administraciones locales, como los municipios. Habría que vincular la coparticipación con el gasto y asignarle a este una cuantificación o distribuir en función de los servicios que prestan las provincias. Urge un cambio cultural, porque si mantenemos el actual desborde, seguirá la inseguridad en cuanto a la fuente de los recursos disponibles.

-¿Cómo podría llegarse a un acuerdo sobre la coparticipación con tantos intereses contrapuestos?
-En los países avanzados se buscan consensos previos tanto al dictar las leyes tributarias como al aplicarlas. Todos participan, el Estado y los sectores de producción y servicios. En la Argentina, en cambio, prima la concepción de que los tributos y su aplicación dependen de la decisión política del gobierno. Esta, a su vez, sólo busca fines recaudatorios mediante leyes que genera la propia administración. El Congreso pareciera ser de palo y aprueba casi todas las leyes impositivas a libro cerrado.

-No hay un buen manejo fiscal...
-La tendencia de los últimos años fue la de crear impuestos que van en contra de la producción o de subir la tasa de los tributos. Ninguna medida apunta a mejorar la eficacia de la administración (AFIP). Cada vez que quieren recaudar más, endurecen la Ley Penal Tributaria; reemplazan gestión efectiva por normas. Esto no es recomendable, con cotas tan elevadas de evasión. A ello hay que sumarle la tendencia a la delegación del poder de policía fiscal (fiscalización y recaudación) en entidades privadas.

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