Sigue lloviendo y se complica la situación de los pueblos del sur que se inundaron

Sigue lloviendo y se complica la situación de los pueblos del sur que se inundaron

Siguen aisladas varias localidades de Graneros y Alberdi. Suspenden las reparaciones de caminos.

SITUACIÓN COMPLICADA. Así se encontraba la localidad de Alto el Puesto hace dos días.  SITUACIÓN COMPLICADA. Así se encontraba la localidad de Alto el Puesto hace dos días.

Las intensas lluvias que cayeron ayer en el sur tucumano complicaron la situación de las casi 200 familias que permanecen aisladas en las comunidades de Alto El Puesto, Taco Rodeo e Ichipuca, en Graneros.

También es angustiante la situación de los pobladores de Los Guayacanes y de Donato Alvarez, en el departamento Alberdi. Los caminos que conducen a estas localidades, al igual que las anteriores, permanecen intransitables a causa de los graves daños que provocaron las crecientes.

Las precipitaciones, que habían amainado el miércoles, ayer obligaron a suspender los trabajos de acondicionamiento de las carreteras y de los pasos por arroyos y canales, que fueron destruidos por las correntadas. De todos modos continuaron las tareas de asistencia a los damnificados.

Los daños más notables se produjeron el camino de acceso que nace en La Invernada y conduce a Alto El Puesto. Ahí, el agua que baja desde el pedemonte abrió socavones de hasta cinco metros de profundidad en distintos tramos.

“Estamos atrapados, sin poder salir y, para colmo, nos quedamos sin agua potable y electricidad. Desde Graneros nos acercaron alimentos y líquidos. Lo que realmente queremos es que se arreglen las acequias y los canales que bajan desde los cerros. Desde esos lugares el agua llega descontrolada por los desmontes”, contó por teléfono Lidia González, de Alto El Puesto. “Las crecientes toman por los caminos que se convirtieron en verdaderos ríos”, añadió la mujer. 

Los vecinos coincidieron en exigir al Gobierno que ponga fin las talas de los bosques pedemontanos con fines comerciales y para cultivos. 

“Si dejan sin vegetación a las laderas de los cerros, el agua nos terminará sepultando con todo lo que arrastre”, vaticinó el poblador Pedro Díaz.

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