La importancia de ampliar políticas sobre salud mental

12 Oct 2018

Son más comunes de lo que se piensa, aunque no siempre se las visibiliza, pese a que pueden llevar a quien las padece a quitarse la vida. Según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan. Respecto a la carga de morbilidad entre los adolescentes, la depresión ocupa el tercer lugar. Se celebró el miércoles el Día Mundial de la Salud Mental, cuyo objetivo es concientizar sobre los problemas de salud mental en todo el mundo y movilizar esfuerzos en apoyo de la salud mental.

El organismo internacional señala que el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 29 años. El consumo nocivo del alcohol y de drogas ilícitas entre los adolescentes constituye un problema serio en muchos países y puede generar comportamientos peligrosos, como prácticas sexuales de riesgo o la conducción temeraria; otro problema son los trastornos alimentarios.

La OMS destacó la importancia de la prevención que debe comenzar por conocer y entender los signos y síntomas precoces que alertan de una enfermedad mental. Los padres y los profesores pueden contribuir a crear en los niños y adolescentes aptitudes que les ayuden a hacer frente a los retos que se encontrarán cada día en casa y en la escuela. En las escuelas y otros entornos comunitarios se puede prestar apoyo psicosocial y se puede iniciar, mejorar o ampliar la capacitación de los profesionales sanitarios para que puedan detectar y tratar los trastornos mentales.

Según la Organización Panamericana de la Salud, una de cada cinco personas en el ámbito laboral puede experimentar un trastorno de salud mental; los problemas de esta naturaleza impactan en forma directa en los ámbitos de trabajo y se reflejan en el aumento del ausentismo, la reducción de la productividad y el aumento de los costos de atención de la salud. Una de las afecciones más comunes es la depresión que provoca angustia mental y repercute en las tareas cotidianas de una persona; a veces ello tiene efectos negativos en las relaciones con la familia y los amigos. En el peor de los casos puede llevar a quitarse la vida.

En 2016, el Ministerio de Salud de la Nación divulgó la estadística correspondiente a 2015 referida a los argentinos que se quitaron la vida. Tucumán tenía entonces la tasa más alta de suicidios en todas las edades. En el segmento de jóvenes de entre 20 y 24 años, Tucumán se hallaba primero con una tasa de 2,8. Según una encuesta del Ministerio de Salud de la provincia a jóvenes de entre 13 y 15 años, los factores de mayor riesgo que inciden al quitarse la vida son el acoso escolar y la soledad. El 59% dijo sentirse siempre solo; el 43% tenía dificultad para dormir; el 30% opinó que a sus padres no les interesaba lo que hacían. Y tres de cada 10 admitió sufrir acoso escolar.

Nos parece que se deberían ampliar las políticas públicas sobre salud mental integradas a otras áreas, así como organizar talleres para padres en los establecimientos educativos con el objetivo de concientizarlos sobre esta problemática que afecta a los chicos. Estas afecciones son consecuencia de la marcada tendencia en la sociedad al individualismo, a la promoción de lo superficial, al aislamiento, a la falta de comunicación y afecto, entre otras causas. La salud mental de los jóvenes debería ser una prioridad en nuestra sociedad.

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