El robo de motocicletas y los desarmaderos

11 Oct 2018

En los últimos lustros, han alcanzado una gran popularidad porque su adquisición mediante cuotas es accesible a los bolsillos del trabajador medio; también se han convertido en ese oscuro objeto del deseo para los delincuentes que no se conforman con robar, sino que matan en ocasiones a los conductores. La estadística indica que en los últimos ocho meses, murieron seis personas por esta causa.

El ministro de Seguridad declaró en la Legislatura que diariamente se registra en la provincia el robo de nueve motos, es decir, un promedio de 270 por mes. La Policía informó que en el Gran San Miguel de Tucumán, los ataques denunciados ocurrieron con mayor frecuencia en El Manantial, Los Aguirre, El Colmenar, San Andrés, La Aguadita y Tafí Viejo.

Según el subjefe de esa fuerza, se desarman y se venden las motos por autopartes; incluso, las ofrecen en cuotas semanales a los jornaleros, con la promesa de entregarles luego los papeles. “Noto que en algunos casos actúan menores muy violentos que están bajo los efectos de la droga y les imprimen a los robos una violencia innecesaria”, afirmó.

Algunos fiscales de Instrucción han pedido la detención de personas que circulan en rodados que tienen pedido de secuestro por un robo producido en el último año. Se trata de un delito excarcelable, por lo que pudieron haber estado tras las rejas hasta un máximo 10 días. Fuentes judiciales sostienen que la gente dejó de denunciar la sustracción de motos, de modo que en un operativo, la Policía constata que los rodados no tienen pedido de secuestro y el caso termina en un mero secuestro por transitar sin papeles.

Como consecuencia de la crisis económica y el consumo de sustancias ilegales, los delincuentes que suelen actuar con extrema violencia contra las víctimas que se resisten, comenzaron a robar motos porque es más redituable: las venden luego en el mercado negro. “Buscan motos grandes para seguir robando y luego para vender las piezas en los desarmaderos... hay muchas bocas de expendio de repuestos usados”, dijo una abogada penalista.

Directivos de las concesionarias de motocicletas locales han notado que de cada 10 clientes que adquirieron un vehículo, cinco o seis son reincidentes; se trata de víctimas de un asalto. Se inclinan por comprar motos más baratas. “Para qué voy a comprar una de primera línea si me van a robar de vuelta”, es el argumento, según explicó un empleado.

Desde hace mucho tiempo, se sabe de la existencia de un mercado negro de motos, cuya publicidad suele efectuarse a través del boca a boca o de páginas de internet dedicadas a la compra-venta de vehículos. Los precios suelen ser un 50% menor al valor original de la moto o más baratos aún.

Es fundamental el desmantelamiento del mercado negro. En alguna ocasión, dijimos que con una buena política de prevención, se podrían localizar los desarmaderos que hay en la provincia; personal adiestrado podría rastrear las páginas en la web de dedicadas a este rubro. Y si no sabe qué hacer, se puede consultar a otras provincias o a países que le hayan encontrado una vuelta a este asunto.

Para luchar contra el delito y las adicciones con efectividad es necesario desmontar la cadena: desocupación, analfabetismo, miseria, drogadicción, delincuencia, Justicia lenta, escasez de centros para recuperar adictos. Caso contrario, esta realidad se profundizará aún más con las vicisitudes económicas.

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