Predecir ataques y adivinar nombres: así será la tecnología en el Mundial de Rugby - LA GACETA Tucumán

Predecir ataques y adivinar nombres: así será la tecnología en el Mundial de Rugby

El año que viene se disputará esta competencia en la isla y se están desarrollando dispositivos que parecen de ciencia ficción.

21 Sep 2018 Por Pablo Hamada
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CÁMARAS QUE TODO LO SABEN. La tecnología permite identificar personas y conocer sus estados de ánimo.

Desde ayer comenzó la cuenta regresiva en Japón para el partido inaugural del Mundial de Rugby. Falta solo un año y una vez más todas las miradas del mundo deportivo prestarán atención al poderío organizativo de la isla. Sucede que se trata del primer torneo de esta disciplina organizado en Asia.

El orgullo de ser anfitriones ya se siente en Tokio: se ven publicidades por las calles, en la televisión y los miembros del gobierno dicen que es una nueva oportunidad para que cientos de miles de turistas lleguen a esta parte del planeta. Pero esa masiva llegada también alerta a las autoridades y por eso desplegarán tecnología de punta para poder controlar a locales y visitantes.

Reconocimiento facial, inteligencia artificial y sistemas de prevención de emergencias son algunas de los avances técnicos con los que recibirán a las grandes masas de fanáticos. Pero atención, el Mundial de Rugby no es un hecho aislado: un año más tarde se realizarán los Juegos Olímpicos.

Una de las empresas claves para el desarrollo de todo el despliegue será NEC Corporation y en su centro de innovación, ubicado en el distrito de Shibaura, ya se pueden probar cómo funcionan dispositivos que parecen sacados de una serie de ciencia ficción.

Una cámara, por ejemplo, puede detectar el estado de ánimo de un grupo de hasta veinte personas ¿Cómo? En un monitor se puede ver que si alguien comienza a reír y en menos de un segundo una barra roja marca al rostro identificado. Cuanto más grande es la sonrisa, más grande es dicha barra. La cámara también ya sabe el nombre y apellido del sujeto; solo es necesario que en alguna oportunidad se hayan ingresado sus datos al sistema. El mismo aparato predice finalmente la edad de los individuos filmados y, por lo menos en las pruebas que se exhiben en el salón, acierta el 90% de los casos.

Otra cámara es capaz de seguir la mirada de los sujetos. Aseguran que estos sensores pueden servir no solo para sistemas de seguridad, sino también para estudios de marketing y montar sistemas estadísticos en tiempo real en un shopping.

Prevención de delitos

Algunas de estas tecnologías ya fueron probadas en eventos masivos, como la final de la Champions League en 2017. Permiten grabar en espacios repletos de personas y procesar datos no solamente de sus identidades, sino también prevenir ataques. Las máquinas señalarán sospechosos, los encargados de seguridad harán las tareas de prevención.

Pero la tecnología también le servirá al público, prometen los directivos de la multinacional. Contarán con aplicaciones en sus teléfonos que les brindarán información básica como dónde está el baño más cercano dentro del estadio o los alertarán de una catástrofe. Si eso ocurre, ya tienen sistemas de evacuación automatizados que podrían vaciar el evento en menos de ocho minutos.

En el país donde nadie se preocupa por su cartera o su billetera, preparan este enorme despliegue. Será, seguramente, la primera oportunidad en el que máquinas y humanos se verán cara a cara de forma masiva.

> Diario de viaje en Japón
Día 4

En tiempos de teléfonos con traductores digitales, el idioma no es un tema menor en Japón. En los miles de negocios abiertos las 24 horas nadie habla inglés, mucho menos español. Parte de la idiosincrasia japonesa explica que la gente no se expresa en otro idioma por vergüenza a equivocarse. De nuevo, lo hacen por respeto al otro. Por eso, solo habla otro idioma el que estudió y mucho.
Sin embargo, las principales señales de tránsito sí están traducidas, al igual que los indicadores de las estaciones de trenes.
Pero a la hora de aprovisionarse de comidas, llenar el canasto puede ser una lotería. Hay farmacias ultra iluminadas que tienen más góndolas de alimentos que de remedios. En sus estantes hay paquetes indescifrables y coloridos como en una juguetería. Y las bebidas son, en su mayoría, refrescos japoneses: el té verde, como siempre, es el rey.
La lotería a veces trae buenos números. Habrá que arriesgarse y comprar varios bocados porque seguramente habrá alguno que pagará la vergüenza de haber llegado mudo hasta el hotel.

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