CONFERENCIA
• A las 20 en la Sociedad Francesa (San Juan 751).
Más allá del poder de las imágenes, la fotografía revela la realidad o una parte de ella, siempre y cuando se coincida en que no dice toda la verdad. “Fotógrafo revelando la realidad” es el nombre de la conferencia de Carlos Darío Albornoz, que se realizará esta noche en la Sociedad Francesa.
“La fotografía histórica tiene un valor del 100% como documento, pero las cosas cambian cuando hay que observarla como fuente documental para la historia: si esa foto no puede contextualizarse, se pone en discusión e igual si no puede cotejarse con otros documentos. Es decir, su relación espacio temporal y su relación, igualmente, con otros documentos de época”, explica el experto durante una entrevista con LA GACETA.
En rigor, la conferencia de esta noche gira alrededor del trabajo y la figura de Ángel Paganelli, el fotógrafo por el que se conoce cómo era, de verdad, la fachada de la Casa Histórica (la foto tomada en 1868 sirvió para la restauración de 1943 realizada por el arquitecto Mario Buschiazzo). Albornoz es investigador y realiza obras en daguerrotipo.
- ¿Qué imágenes conocemos de ese tiempo?
- La plaza Independencia y la Banda de Música del Colegio Nacional de 1872; la fachada de la Casa Histórica y la sala de la jura; el Colegio Nacional; la pirámide de Maipú que está en la plaza Belgrano y el mismo Cabildo. También se pueden ver algunas calles como la Congreso o la Entre Ríos.
- ¿Y sobre la producción?
- Hay fotos de la hacienda Esperanza, que era el ingenio de Wenceslao Posse, con interesantes vistas externas e internas; del ingenio Paraíso de la sucesión de García Hermanos, ambos ubicados en Cruz Alta, y del ingenio San Felipe, en Los Aguirre.
- ¿Conformaron un libro?
- Paganelli tenía un estudio fotográfico y realizó muchos retratos que se ubicaban en colecciones privadas. Arsenio Granillo encargó un libro, “Provincia de Tucumán, serie de artículos descriptivos y noticiosos”, para que sea como una especie de carta de presentación en una feria internacional que se realizaba en Córdoba. Hay fotografías pegadas en el libro, no fueron impresas porque en esa época, en 1872, no se imprimían. Paganelli sacó 21 fotografías para 100 libros; en suma, tuvo que hacer 2.100 copias y pegarlas una por una en el libro. En Córdoba hay ejemplares originales.
- ¿Una foto da cuenta de la verdad?
- La fotografía no dice la totalidad de la verdad, eso ya está claro. Y no hay ningún documento que no haya sido hecho por un hombre, y si lo hace lo cargó de un valor ideológico o icónico que le pertenece a esa personas: Siempre el productor de un documento escribe lo que quiere y desecha algo. Y en una fotografía hay un dentro de cuadro y un fuera de cuadro.
- ¿Qué rol desempeña Paganelli en ese sentido?
- Me llama la atención que él se para en Tucumán como fotógrafo. Es el primero que se asienta en la provincia y formó su familia aquí. Otros pasaron por la ciudad pero no se quedaron, fueron aves de paso. Era muy inteligente para comerciar con su producto, vendía imágenes nada menos, y representaba las costumbres y modos de la sociedad tucumana, algo que es fundamental. Paganelli forma parte de dos sociedades de socorros mutuos, y es cofundador de la Sociedad Italiana (en 1868). Él se encuentra con los espacios; estos no lo buscan a él. Tenía mucha conciencia de lo que estaba haciendo.







