Eutanasia: hasta dónde podés luchar por tu mascota

¿Cuándo el veterinario decide que es momento de despedirnos de nuestra mascota? ¿Qué hacer en esa situación?

04 Sep 2018
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JUNTOS HASTA EL FINAL. Despedida en la sala de eutanasia “el cielo de las mascotas”.

A LA CUCHA | EL RENCÓN DE LAS MASCOTAS

Nunca hubiese imaginado que iba a llegar ese momento. Cuando el veterinario puso la mascota sobre la camilla y le dijo que ya no se podía hacer nada más, Juan Carlos lloró desconsolado. Se llevó el perro de nuevo a casa. Le costaba entenderlo. Visitó otros profesionales, pero todos le decían lo mismo: el tumor seguía creciendo y ya había metástasis. Finalmente accedió al ver que el can no comía, no tomaba agua, casi no se levantaba y ya ni movía la cola.

¿Hasta dónde debemos luchar por nuestras mascotas? Para la médica veterinaria Patricia El Kadi, especialista en cardiología, algunas señales son claves para determinar una eutanasia: si el pronóstico es desfavorable y la mascota no va a mejorar con ningún tratamiento, si no se los “duerme”, se les prolonga el dolor, afirma la experta. “Mi criterio es: si ya no hay tratamiento posible, si el perro no toma agua ni mueve la cola, y no se lo ve feliz... es suficiente para determinar la eutanasia”, recalca.

Eutanasia significa muerte sin dolor y puede ser el mejor regalo de despedida para ese animalito que nos dio tanta felicidad, explica. “Dormir una mascota siempre es triste, pero puede transformarse en un momento de agradecimiento, de alegría y paz. Los vamos a extrañar, pero es preferible priorizar su calidad de vida si están sufriendo y ofrecerles una muerte digna”, plantea.

En su veterinaria ha recreado lo que ella llama “el cielo de las mascotas”. Es una sala de eutanasia -probablemente la única en el país- en la que los dueños de perros y gatos pueden despedirse de sus mejores amigos. La idea surgió hace unos años. “Como soy especialista en corazón, trabajo mucho con perros viejitos. Un día tuve que hacer una eutanasia a una perra. Vino el dueño con un niño de nueve años. Me sentí muy mal. Me preguntaba ‘¿y ahora de qué mi disfrazo’? Así que le empecé a contar al niño que iba a dormir a su can para que no sufra más y que ella se iba a ir al cielo de las mascotas, un lugar donde hay montañas gigantes, todo es verde y hay muchos animales jugando, cavando, corriendo con sus amigos. Ahí surgió la idea de hacer esta sala, con dibujos que representan eso”, relata.

Agrega que son corrientes los casos de eutanasia de mascotas, aunque estas hoy en día viven más años porque los dueños los llevan a controles y hay más tratamientos para la salud. “Pero, llega un momento en el que los profesionales decimos ‘hasta acá llegamos, ya no podemos hacer nada más’. Y entonces, es hora de despedirnos”, explica.

El procedimiento se hace con un medicamento y el animal no sufre, en pocos minutos queda dormido para siempre. Los dueños deben firmar un consentimiento después de haber sido informados. El procedimiento está autorizado por el Colegio de Veterinarios.

“No es lo mismo cuando alguien viene con un perro lleno de vitalidad, pero infestado de garrapatas o bicheras y te dicen ‘quiero dormirlo’. Me ha pasado. Y me niego. O cuando tiene un tumor grande, pero sin metástasis. Si se puede operar, se opera. Si la persona no tiene plata, hay servicios públicos, veterinarios generosos y comprometidos y también ONG que lo hacen en forma gratuita y pueden salvarlo. Pasa de todo. Hay gente que quiere sacrificarlo porque ya no tiene espacio en casa o porque el animal despide mal olor. De ninguna manera los duermo en esos casos”, remarcó la especialista.

El veterinario Pablo Aon, de la Reserva Experimental Horco Molle, explicó que la eutanasia es un procedimiento regulado, que depende de un criterio médico. La prioridad es evitar el sufrimiento de un animal que presenta una situación irreversible. “Hay casos claros, como el cáncer terminal. Y otros en los que entran en juego muchas cosas. Por ejemplo, cuando llega un animal silvestre con un trauma severo y tenés que amputarle un miembro. Sabés que ese animal va a sufrir mucho porque no se va a poder desenvolver en su medio. Igual si presenta un enfermedad infecciosa que seguramente lo llevará a la muerte en algún momento”, destacó. Y aclaró que el sacrificio de perros para bajar la población callejera no está permitido.

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