¿Cómo llegan las mujeres a integrar la masonería?

La Gran Maestra de Argentina explicó qué hacen y cáles son sus aspiraciones y objetivos.

GRAN MAESTRA. Mariela Rodríguez Ruis en su visita a LA GACETA. la gaceta / foto de antonio ferroni GRAN MAESTRA. Mariela Rodríguez Ruis en su visita a LA GACETA. la gaceta / foto de antonio ferroni
03 Septiembre 2018

Libertad, igualdad, fraternidad; y la capacidad de sentir lo que vive el otro. Así sintetiza Mariela Rodríguez Ruiz el ideario de la masonería, esa estructura jerárquica y filantrópica que históricamente se caracterizó por el hermetismo, pero que en este siglo XXI parece estar abriendo sus puertas.

Nacida y criada en Mar del Plata, Rodríguez Ruiz estudió Medicina en Buenos Aires, y hoy es cirujana y otorrinolaringóloga, y profesora en la UBA y en universidades privadas. Defensora del librepensamiento, como le cabe a una masona, sin embargo muestra un solo fanatismo: Boca Juniors. De paso por Tucumán, donde participó de un congreso de su especialidad médica, la Gran Maestra de la Masonería en la Argentina habló con LA GACETA, animada en gran medida por la decisión - política, enfatiza- de difundir el ideario masón. Toda una revolución, para una orden que durante siglos ha hecho del secretismo un culto.

- ¿Por qué hay tanto misterio alrededor de la masonería?

- Hay una razón lógica. Si nos remontamos a la Edad Media, los masones eran los que se reunían en gremios para construir los templos y las catedrales. Eso es lo que sabemos todos, o casi todos. Y los gremios enseñaban el oficio de una generación a la otra. Y muchas cuestiones se transmiten de maestros a aprendices. ¿Qué pasaba? Para resguardarlos, esos secretos se guardaban. Ese es el misterio que tiene la masonería, que es una institución iniciática.

- ¿Qué diferencia hay entre esos saberes que se transmitían entre los gremios y los de este siglo XXI?

- Es muy interesante, porque tiene que ver con lo que hacemos las masonas en el siglo XXI. Porque dejamos de construir catedrales y templos. Y yo soy médica, y otras son empresarias. Somos mujeres de diferentes estratos sociales y culturales, nucleadas alrededor de la búsqueda de la verdad; una verdad inspirada en la libertad, igualdad y fraternidad. Un ideario que inspiró la revolución norteamericana de 1776 y la francesa de 1789, así como las libertarias que se corrieron por todo el continente. Pero, volvamos al presente: hoy nos interesa que todas las personas seamos libres y de buenas costumbres, que no estemos atadas a dogmas; que tengamos una mirada de revisión y de duda. Que tengamos libertad para elegir, igualdad para acceder y un sentido de alteridad, de sentir lo que vive el otro. ¿Cuál es la cuestión? Hacer conocer la masonería, porque nosotros estamos aggiornadas y aggiornados.

- ¿Hay masones interesados en mantener la masonería en secreto?

- Sí, pero hoy la decisión de la Gran Logia -y esta es una determinación política- es mostrar qué hacemos, quiénes somos y qué nos importa.

En el mundo hay grandes logias femeninas y hay logias mixtas. La gran Logia argentina tiene vínculos con la de Francia, que tiene más de 14.000 miembros, y con las de Europa, con toda América y con Camerún.

- ¿La masonería femenina irrumpe al calor de la revolución de las mujeres?

- Primero se desarrolló al calor de las logias masculinas. Y en el mundo, a partir de la Segunda Guerra Mundial. La masonería francesa de mujeres es muy importante.

- ¿Y en la Argentina?

- Juana Manso, que trabajó con Sarmiento, estaba autorizada a ingresar en el palacio de los varones de la calle Cangallo. Las primeras mujeres profesionales, Cecilia Grierson, Elvira Dellepiane, Alicia Moreau de Justo, las sufragistas, Julieta Lanteri, fueron las primeras librepensadoras, que organizaron el primer congreso mundial de librepensamiento y feminismo. Pensar en el feminismo en el año 1906. Y todavía hoy nos seguimos planteando algunas cuestiones que siguen irresueltas. A 112 años de ese congreso, tenemos casi las mismas luchas. Ocurre todavía que, a pesar de que algunos gremios como el docente son casi todos femeninos, la representación casi mayoritaria es masculina. Dos temas son particularmente caros para nosotras: la salud y la educación, porque en esas áreas hubieron muchos masones.

-¿No es contradictorio el hecho de que sean librepensadores pero al mismo tiempo respeten jerarquías?

-Es una orden, pero es absolutamente democrática. Yo soy la Gran Maestra. Nos eligen por tres años, y las encargadas de las células más pequeñas también son elegidas en asamblea por voto secreto. Hoy, más del 50 % de nuestras hermanas viven fuera de Buenos Aires.

-Si alguna mujer en Tucumán quiere sumarse a la masonería, ¿cómo puede hacerlo?

- Que visite el sitio web www.granlogiafemenina.org.ar, y allí la vamos a derivar a quienes en Tucumán están trabajando, de manera incipiente.

- ¿En qué consiste la iniciación a la masonería?

- Le hablo desde mi experiencia: es abrir la cabeza, el corazón y los brazos hacia una nueva existencia, que tiene que ver con algo muy sentido, y que es plantearse la posibilidad de ser imperfecto. Y que pueda ser completado a través del estudio, del conocimiento y del trabajo con el otro. Que el otro me va a mejorar.

-¿Hay tensiones entre las masonas y los masones?

-Creo que no está desapegado de lo que ha pasado en nuestro país. Pero de una manera u otra saludo a los hermanos masones varones, porque tienen una mirada muy fraterna hacia nosotras, pese a que ellos tienen 160 años, y nos acompañan en este derrotero de hacer masonería. Como nos cuesta siempre a las mujeres; un poquito más. Pero, por lo demás, todos tenemos el mismo objetivo, que es hacer grande este país, y vivir esta sociedad de manera más empática. De todos modos, nos costó mucho empezar en la Argentina. Fue apenas hace 25 años Y fueron seis hermanas, de las cuales dos, nuestras fundadoras, siguen trabajando. Comenzaron a reunirse en la biblioteca de la logia de Cangallo, y formaron un ateneo, Diamante. Después las echaron de la biblioteca, se fueron a trabajar a un lugar que nos había prestado un hermano masón, y empezaron a viajar a Chile, donde fueron iniciadas por la Gran Logia chilena, donde la masonería es muy importante.

-¿Encaran acciones comunes con los masones?

- Sí, porque nos preocupa lo que le está pasando al país, a la sociedad toda. Esto de estar tan deshermanados. Nos preocupan tres líneas: educación, salud y medio ambiente. Y estamos trabajando sobre cuestiones que hoy pasan solapadas por la coyuntura, como el agua o el fracking, por ejemplo, y que en un tiempo nos van a pasar por encima.

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