Monteros Voley tiene la vara alta

El 11 de septiembre, el plantel inicia los trabajos y el objetivo es mejorar o al menos igualar la campaña anterior

02 Sep 2018

La espera llega a su fin. El 11 de setiembre comenzará la preparación de Monteros Voley para jugar su segunda temporada consecutiva, en la Liga de Voleibol Argentina. El plantel tendrá seis caras nuevas en la versión 2018/19 y el objetivo será mejorar, o al menos repetir, la actuación de la primera temporada. El último refuerzo confirmado es Franco Giachetta. El jugador de 31 años mide 2.01 metros de altura; se desempeña de posición central y viene de jugar en Lomas Vóley. Tambien pasó por Untref Vóley (2015/17), donde tuvo de entrenador a Alejandro Grossi, La Unión de Formosa (2014/15) y Puerto San Martín Vóley (2012/14). “Es un refuerzo importante para el plantel por su estatura y experiencia”, destacó el técnico de Monteros Voley.

El central, quien fue campeón de la Copa Argentina con Untref en 2016, destacó que se formó un plantel competitivo. “Tenemos jugadores de renombre y tres extranjeros. Los chicos trabajan para estar cada vez un escalón más arriba en el voley nacional y van por el camino correcto”, expresó Giachetta.

Al grupo que quedó de la temporada pasada, Lucas Frontini, Iván López, Federico Pani, Federico Ponce, Juan José Reyes, Germán Figueroa y Franco López se sumaron los seis refuerzos: Federico Pereyra, Luca Cuminetti, Leandro Mejía Ararat, Luiz Perotto y Thiago De Souza Duarte.

Repetir lo realizado en la temporada pasada es el deseo de Reyes

El subcapitán del equipo, Juan José Reyes, sabe que era necesario no dejar pasar mucho tiempo luego de finalizada la Liga Argentina de Voleibol. La competencia local no brinda la cantidad de partidos necesaria si se la compara con los torneos que el resto de los equipos de Primera pueden tener y que serán rivales de Monteros Voley. “Sólo tuvimos una semana de descanso y volvimos a los entrenamientos”, contó el armador. El entrenador en jefe de los monterizos, Alejandro Grossi, dejó a cargo del plan de trabajo a Marcos Blanco, su asistente, que junto con Diego Isa, a cargo de los juveniles, trabajaron con una base de casi 20 jugadores.

Entre ellos está Reyes, que disfruta el presente después de debutar en la máxima categoría a los 33 años. “En lo personal me siento muy bien. Por ejemplo, cambié mi alimentación. La Liga es muy larga y tenemos que estar enfocados”, expresó.

Reyes es consciente de la diferencia que existe entre Monteros Voley y sus rivales, que tienen más partidos jugados durante el receso y sumaron jugadores de prestigio a sus planteles. “En el torneo local jugamos muy pocos partidos y la Liga cada año está más pareja. La temporada pasada hicimos una buena tarea y esperamos repetirla”, anticipó.

Entusiasmo

Otro de los experimentados con el entusiasmo de un joven es Lucas Frontini. “Voy a poner las mismas ganas como si tuviera 18 años. Espero ser una mosca en la oreja del técnico”, sostuvo el opuesto. Con 30 años cumplidos, el jugador espera tener regularidad porque si bien es uno de los emblemas actuales del voley monterizo deberá ganarse su lugar. “Ojalá sea tenido en cuenta por el cuerpo técnico. Siempre estuve acostumbrado a pelearla desde abajo, en todos los aspectos. Con esfuerzo, dedicación y humildad, nada es imposible”, indicó.

Las lesiones -una operación en el hombro y un esguince de tercer grado en el tobillo- fueron un problema en su carrer. Hoy vive la prepración con la intensidad con la que jugaba hace 12 años. “En Monteros todos hablan de voley o saben porque alguna vez jugaron. Siempre me gustó tener una hinchada exigente”, reconoció el monterizo. Si bien el requerimiento de los simpatizantes es elevado, el jugador “naranja” valora, en la misma medida, el apoyo. “Espero que sea igual que la temporada pasada. A uno lo entusiasma y estoy seguro que a más de un rival se le caen las medias”, sostuvo.

Por las lesiones, el opuesto se reinventó dentro del plantel monterizo y tomó la función de manager anteriormente. Así como fue nueva su tarea, la visión que pudo adquirir de la institución desde otra perspectiva, también fue novedosa. “Vi realmente el esfuerzo que hace la comisión directiva para que el club pueda estar participando”, destacó Frontini.

Como cábala, sólo la familia

Federico Pereyra ya no recurre a las cábalas para intentar asegurarse el éxito, o como él dice, su bienestar. El opuesto cambió la cuestión de ayuda mística por una tangible. “Usaba siempre lo mismo, o escuchaba los mismos temas antes de jugar, pero ahora ya no lo pienso así”, reconoció Pereyra. “Mi cábala es estar bien conmigo mismo y con mi familia. Esa es la base del bienestar de todo”, sentencia , mientras Lorenzo, su hijo de apenas cinco meses, sonríe.

El “Team Pereyra” se completa con Alejandra Castro, su mujer, que también se instalará en Monteros. El sanjuanino, semifinalista con Lomas Voley en la Liga anterior, mantendrá la estrategia. “Desde el año pasado fue esa la manera en que me manejé y me fue bien, así que vamos a seguir con eso”, contó sobre el reemplazo de las cábalas.

Si el equipo sufrió contratiempos en una posición fue en la que ocupará Pereyra. En su primera temporada los monterizos no pudieron tener un opuesto natural durante toda la temporada. “Veía que había problemas en ese puesto”, rememoró Pereyra con respecto a los partidos que vio y que jugó contra Monteros Voley. Si bien el sanjuanino puede jugar de punta también, su puesto en la plantilla monteriza será de opuesto, posición a la que él quiere darle prioridad.

No sólo la gran posibilidad de ser opuesto titular sedujo a Pereyra para convertirse en un “Naranja”, también lo hizo lo que percibió desde afuera. “Es un club que hace bien las cosas desde lo institucional, lo económico y en prensa. No me sorprendió que haya quedado entre los ocho mejores porque trabajando así, los resultados, tarde o temprano, siempre llegan. La temporada pasada no arrancaron de la mejor manera, la segunda rueda fue buena y en los playoff fueron protagonistas. Miré todos los partidos y jugaron muy bien. Era un equipo difícil de jugarle”, reconoció.

Habilidad en ataque y también en el saque

Desde Jamundí (Valle del Cauca) hasta Monteros llegará Leandro José Mejía Ararat. Son más de 5.000 kilómetros los que separan una ciudad de otra, sin embargo, sin haber jugado en ningún equipo argentino, el central colombiano llamó la atención de Alejandro Grossi. El vínculo se remonta a mayo, cuando Argentina se presentó en los Juegos Odesur. Grossi dirigió a esa selección. El debut fue contra Colombia y Mejía estaba en el equipo. “Me causó mucha alegría que un equipo de tan alto nivel se interesara en mí. Al ‘Profe’ Grossi lo conocí ahí, en los Juegos”, comentó el jugador que mide dos metros. Cuando debute con Monteros Voley, el central de 21 años anotará el tercer país en su carrera deportiva. “Jugué en Rumania, en Banatul Catan Debes y en Grecia, en Éthnikos Alexandropolis. Acepté jugar en Monteros Voley para tener nuevos retos en mi carrera deportiva y más aprendizaje”, explicó el colombiano, que no hace diferencia en su entrega al defender una camiseta. Ya sea en su selección o el equipo que le toque representar, Mejía siempre es igual de auténtico. “Doy lo mejor y con la misma actitud. Siempre soy muy alegre dentro y fuera de la cancha”, se autodefinió. “Como jugador soy potente, con habilidad en ataque y en el saque”, indicó lo que serán sus principales aportes al equipo monterizo.

Al igual que la hinchada, Cuminetti se entrega a pleno

Quizás Luca Cuminetti puede estar más convencido de su decisión de formar parte de Monteros Voley que el resto de los refuerzos. Cuminetti tuvo un ensayo de lujo: formó parte del plantel monterizo que ganó el Torneo Iniciación que organiza la Federación Tucumana. “Todo lo confirmé cuando jugué a la ciudad”, explicó el sobrino de Juan Carlos Cuminetti, uno de los medallistas de bronce en Seúl 1988. ¿Qué es ese ‘todo’ al que hace referencia? “Monteros es conocida en toda Argentina por su tradición en el voley, por cómo lo viven”, destacó. “Hicieron un gran papel en los playoff y, obviamente, año a año, se quiere mejorar así que eso intentaremos a hacer”, aseguró.

Viajó por todo el mundo y jugó en varios puestos

Monteros no formaba parte del universo de Thiago De Souza “Aranha” Duarte hasta que le llegó la propuesta. “Me gustó todo lo que hablamos y por eso llegamos a un acuerdo. No conocía la ciudad, pero busqué y me gustó lo que vi. En algunos días será mi casa por meses o quizás por años”, se entusiasmó el brasileño.

“Araña” es su sobrenombre. “Así me conocen todos”, anticipó. El brasileño pasó por muchas posiciones en la cancha. “Empecé de armador, después fui receptor. Me cambiaron a líbero, pero volví a receptor”, detalló “Araña”, que llega en calidad de punta-receptor. Así como pasó por casi todos los lugares de la cancha, también circuló alrededor del mundo compitiendo en Brasil, Bélgica, Francia, España, Turquía y Líbano. “No sé decir cuál Liga fue la más difícil, pero las que más me exigieron fueron la francesa, la turca y la belga. En esos países se juegan cuatro competencias: la Liga, la Copa, y la Supercopa del país, más la Champions League”, describió el variado fixture que está acostumbrado a enfrentar. “Estoy seguro que la Liga Argentina será muy exigente. Puede ser que no sea la más fuerte del mundo, pero seguro será competitiva”, auguró.

Perotto busca más nivel

Tuvo otras propuestas, pero le dijo sí a Monteros Voley. “Tuve otras opciones en Europa, Asia y Arabia, pero mi foco siempre fue jugar la Liga Argentina”, afirmó Luiz Perotto. El nacido en Brasilia juega de punta-receptor, tiene 26 años y viene de jugar en la liga tailandesa.

“Me gustó la experiencia en esa Liga, pero por el nivel de entrenamiento y juego preferí no renovar para la próxima temporada”, explicó Perotto.

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