
Punto de vista
Hugh Bronstein (Reuters)
BUENOS AIRES.- Con tasas de interés elevadas y la economía encaminándose hacia una recesión, el presidente Mauricio Macri se está quedando sin opciones para contener la caída del peso, dejando a la golpeada moneda a merced de la volatilidad de los mercados emergentes. El Gobierno ya tomó una serie de medidas para restaurar la confianza en el peso desde que comenzó a verse presionado en mayo.
El peso, que se ha devaluado cerca de un 40% en lo que va del año, compite con la lira turca por ser la moneda de peor desempeño en este 2018. El Banco Central elevó las tasas de interés a un 40% en mayo y Macri cerró un acuerdo de U$S 50.000 millones con el FMI en junio, eliminando la necesidad de financiamiento externo y sosteniendo brevemente a la moneda nacional. Desde ese momento, el Gobierno anunció ajustes fiscales por más de U$S 2.000 millones. Pero los temores retornaron en las últimas semanas ya que la crisis financiera en Turquía también pesa en los mercados emergentes golpeados por las guerras comerciales de EEUU, impulsadas por los aranceles que impuso a productos de China y otros países, y las represalias de estos.
La confianza en Argentina también fue golpeada por un escándalo de corrupción en el sector de construcción, que se espera dañe el crecimiento ya afectado por una sequía que ha afectado a la agricultura, vital para la economía del país.
El peso se desplomó un 8,5% frente al dólar en las pasadas dos semanas, pese a que el BCRA elevó las tasas a un 45%. El miércoles, fue obligado a vender U$S 781 millones en reservas para sostener el tipo de cambio, antes de ajustar los requisitos de reservas un día más tarde.
Los incrementos en las tasas y las medidas fiscales normalmente serían suficientes para detener el alza de la moneda, pero la confianza está siendo afectada por los eventos globales, dijo Alberto Bernal, jefe de estrategia de XP Investments en Nueva York. “Macri necesita suerte; sin suerte no puede hacer nada”, acotó.
Mientras los economistas instan a Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, a adoptar medidas políticas para restaurar la confianza en la economía turca -incluyendo fortalecer la independencia del banco central, elevar tasas y ajustar el gasto fiscal- Macri ya hizo muchos de esos anuncios. La inflación escaló a un 31% interanual en junio. En 2017, el crédito en el sector privado fue sólo un 16% del PBI en Argentina, comparado con el 113% en Chile, según el Banco Mundial.
De forma similar, en el frente fiscal las opciones de Macri son limitadas. Ya suspendió una reducción en los impuestos a las exportaciones a la soja y reveló medidas de ajuste fiscal por U$S 2.200 millones. Además, con una economía debilitándose, Macri cuenta con pocos recursos a los que apelar sin infringir más daño. Pese a las altas expectativas de principios de 2018, la crisis cambiaria y la sequía golpearon la economía. Tras un crecimiento del 3,6% en el primer trimestre, la economía se hundió un 5,8% en mayo cuando la crisis estalló, según estadísticas oficiales. El país podría volver a ingresar en una recesión en el tercer trimestre, dijeron economistas, sólo dos años después de volver a crecer.
Se espera que Macri busque su reelección en los comicios presidenciales del próximo año, lo que dificulta la posibilidad de usar el recorte del gasto público como herramienta para reducir el déficit fiscal. “Él está muy limitado debido a las tensiones sociales que están surgiendo por la desaceleración de la economía, la inflación, la turbulencia cambiaria y la elección del próximo año”, dijo el economista Gustavo Ber.
Bajo presión
El Gobierno está bajo la presión de tener que reducir el déficit fiscal del país desde el 3,8% del PBI el año pasado a un 2,7% este año y a un 1,3% en 2019.
Para poder cumplir con estas metas, Macri dio marcha atrás con una promesa de reducir gradualmente los aranceles a las exportaciones de aceite y harina de soja, lo que despertó quejas del sector agropecuario, una base importante de su electorado. Muchos argentinos culpan a Macri por empeorar la inflación luego de recortar subsidios a los servicios públicos, un punto clave de su plataforma económica. El viernes, admitió que la pobreza crecería este año debido a los niveles elevados de inflación.
Los economistas esperan que la economía se contraiga un 0,3% este año y crezca un 1,5% el próximo. Macri ha defendido su abordaje gradual a la reforma, diciendo que necesitaba proteger a los argentinos de una caída abrupta en su calidad de vida. Pero para algunos, el mandatario desperdició una oportunidad para implementar un cambio luego de que fuera electo en 2015, en medio de la frustración con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández.







