Caso Lebbos: “el cadáver ya estaba a la orilla de la cinta asfáltica cuando arribé”

Comenzaron a declarar los profesionales que examinaron el cuerpo de la víctima en Tapia y en la autopsia. Benjamín Castro fue el médico legista que revisó los restos de la joven el 12 marzo de 2006, tras la suspensión del día anterior.

14 Ago 2018

Benjamín Antonio Castro fue el médico legista o forense que examinó el cuerpo sin vida de Paulina Lebbos, el 12 marzo de 2006. Ayer, en el juicio oral por el crimen de la joven, el profesional afirmó que había realizado esa tarea a la vera de la ruta 341, en Tapia. Inclusive, afirmó: “el cadáver ya estaba arriba, a la orilla de la cinta asfáltica, cuando arribé. Ya lo habían movido”, manifestó.

El galeno contó, además, que había llegado al lugar del hallazgo ese domingo alrededor de las 7.30 y que había iniciado el procedimiento a las 8. “Ya estaba la doctora (Lilia) Moyano, quien era la jefa en ese momento”, enfatizó, entre otras cosas.

El testimonio de Castro, otro integrante del equipo técnico de Criminalística de la Policía de la provincia, se extendió durante toda la mañana. Tuvo impresiones y olvidos al hablar del procedimiento. Sin embargo, ante las preguntas más incisivas de los jueces de la Sala III y de algunas partes, el médico terminó marcando varias acciones obligatorias, como la preservación del lugar, aunque remarcó que no recordaba si habían sido formalizadas esa jornada.

“Yo debo entrar primero, luego ella para el levantamiento de pruebas”, explicó Castro, con referencia a la intervención de la bioquímica Moyano. La mujer ha sido señalada como la persona encargada del operativo entre el 11 y 12 de marzo, cuando se encontró el cuerpo de Paulina.

Moyano manifestó la semana pasada ante el Tribunal que había ingresado por un acceso alternativo -un camino trasero-, para acercarse al cadáver y que había recogido pruebas de pelos, ropa y larvas, entre otros elementos.

“Yo no participé en la preparación del cuerpo para el traslado”, enfatizó Castro, al ser consultado sobre la custodia de los restos de la universitaria.

El médico forense señaló una serie de reglas establecidas en un procedimiento oficial, respecto de la ubicación de un cuerpo sin vida. Entre esas normas, hizo hincapié en la “protección del lugar y la diagramación de las tareas en el lugar del hecho”. Para el caso Lebbos, sin embargo, reconoció: “en el primer día no se si se hizo (la preservación del sitio). No pregunté. Directamente, fui a ver el cuerpo cuando llegué. Luego me dijeron (por un policía) que se suspendían las tareas por orden del fiscal. No sé si trabajó el fotógrafo y el planimetrista (forense)”, enfatizó.

El galeno relató que en el primer día, al llegar al punto del hallazgo, había advertido la presencia del entonces secretario de Seguridad, Eduardo Di Lella; el jefe de la Policía, Hugo Sánchez (ambos imputados por encubrimiento); y del fiscal de la causa, Alejandro Noguera.

Ya el domingo, Castro describió que realizó la revisión de los restos solo, sin la intervención de la bioquímica. “(Noguera, entre otros) estaban esperando que llegue. Ya habían extraído el cuerpo. No sé cómo lo hicieron”, describió.

“Desconozco si Moyano había revisado el cuerpo. Tampoco pregunté si lo habían tocado antes (...) Nadie podría haber revisado el cuerpo porque era mí tarea”, manifestó.

El defensor de Di Lella le consultó luego a Castro si sabía el día y la hora en la que se extrajo el cuerpo de Lebbos. “La hora no sé. Supongo que debió haber sido el día 11, cuando el señor fiscal dispuso eso. Pero no vi”, respondió el médico.

Ayer también se presentó Rita Isabel Luna Urrejola ante los integrantes de la Sala III, Carlos Caramuti (presidente), Rafael Macoritto y Dante Ibáñez. La médica formó parte del equipo forense que concretó la autopsia sobre los restos de Paulina.

Sobre la decisión de realizar la autopsia al aire libre, la médica dijo: “era una cosa apropiada donde se hacia la autopsia en estado de putrefacción”. Pero reconoció, con menor consideración, que el cuerpo se pudo haber contaminado al hacerlo así.

“El hueso hioides estaba intacto. En caso de asfixia por ahorcamiento, se puede fracturar a veces, a la izquierda o a la derecha. En este caso, no lo observamos, por eso no lo detallamos en la autopsia”, señaló.

Luna Urrejola confirmó que se lavó el cuerpo, pero no con manguera a chorro. “Yo no fui a controlar a los médicos, fui a revisar el cuerpo de la chica”, añadió. También explicó que se puede lavar el cuerpo de manera “cuidadosa”, una vez que se haya hecho un examen minucioso y se hayan tomado muestras.

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