Video: el sufrimiento de los niños a los que el femicidio dejó huérfanos

En lo que va del año, 11 mujeres fueron asesinadas en casos de violencia de género en la provincia. En más de la mitad de los casos dejaron pequeños desamparados y presos de un sistema indiferente. La recientemente aprobada Ley Brisa busca llevar contención para esos menores.

09 Ago 2018

La violencia es cada vez peor. Pamela Díaz (23) y su hermana Romina (29), murieron el último fin de semana. La ex pareja de la menor les disparó a ambas y luego se suicidó en un episodio que conmocionó al vecindario del barrio las Piedritas. El caso colocó una vez más a la provincia entre los primeros lugares de una lista negra.

Los femicidios escalaron hasta duplicar los ocurridos en 2017 y de acuerdo a los registros publicados, suman 11 las mujeres víctimas de violencia de género en lo que va del año.

Detrás de estas cifras desesperantes, hay otros rostros que sufren. En los últimos tres años, 908 niños y niñas quedaron huérfanos en nuestro país y ya van más de 40 en Tucumán, de acuerdo a los datos aportados por Mumalá (Mujeres de la Matria Latinoamericana).

Son golpeados doblemente. Pierden a su madre, quien muere en manos del homicida, que muchas veces es su padre. En el mejor de los casos recibe una condena y va preso. En otros, se suicida. De cualquier forma, el vínculo de violencia que experimentan nunca empieza con el golpe y se profundiza con la indiferencia de las instituciones.

El último cuatro de julio el Congreso de la Nación sancionó la Ley 27.452, la denominada Ley Brisa. Una reparación económica que busca por primera vez ocuparse de ellos, de los hijos, el lado B de los femicidios. La reparación, consiste en un haber jubilatorio mínimo mensual, con sus incrementos móviles, y está destinado a personas menores de 21 años o con discapacidad. Aunque el delito se haya cometido con anterioridad a la sanción de la norma, el cobro es retroactivo y comienza a regir desde el momento del procesamiento del femicida.

Sin embargo, en Tucumán todavía no hay mayores precisiones sobre cómo se aplicará la norma, hasta tanto sea reglamentada por el Ejecutivo Nacional.

“Es una ley nacional por lo que entiendo que la provincia debería adherir de manera inmediata. Esta ley tiene particularidad de poner el ojo en estas otras víctimas que quedan en total vulnerabilidad, los hijos de los femicidios. Suelen estar en el medio de dos familias que por lo general se encuentran en conflicto entre ellas. En Tucumán debería implementarse a través de los organismos vinculados a Niñez, Adolescencia y Familia”, explicó Érica Brunotto, secretaría de Derechos Humanos de la Provincia.

En la Legislatura provincial hay cinco proyectos similares pendientes de ser tratados. En mayo, la comisión de Protección de los Derechos de la Mujer había unificado dos de ellos y dio dictamen. Sin embargo, la iniciativa no se trató en las comisiones de Hacienda y Presupuesto y de Legislación Social. “El proyecto busca que quien se haga cargo de los niños tenga los recursos necesarios”, expuso la legisladora Graciela Medina, presidenta de la comisión de Protección de la Mujer en aquel momento.

Brunotto explicó que uno de los puntos claves para la correcta aplicación de la norma es establecer pautas claras con respecto a la rendición de cuentas de los fondos percibidos. “Los tutores de los menores beneficiarios de la reparación económica deberán presentar un registro sobre el uso de los fondos; el objetivo es garantizar que la ayuda sea empleada correctamente”.

“¿Qué pasa después? ¿Cómo se sigue luego del asesinato de una madre?”, se pregunta Yanina Muñoz, de Mumalá. “Cuando hablamos del abordaje de situaciones de violencia, nunca se tiene en cuenta a los niños, a los hijos de estas mujeres. Suelen ser testigos, en la mayoría de los casos, de situaciones horrorosas”, reflexiona.

“La Ley Brisa es una conquista frente a esta problemática. Pero es una parte. Siempre será así. Hay otros aspectos que deben tenerse en cuenta”, agrega.

Vicky Disatnik y Ana Ferreira, de la Casa de la Mujer Norma Nassif, conocen de cerca cientos de historias atravesadas por la violencia de género. Familiares y amigos de las víctimas se acercan a diario para buscar apoyo, asesoramiento y hasta contención. “El femicidio es algo real que les sucede a las mujeres y, por detrás, a toda la familia. Los efectos colaterales hacen mucho daño, en especial a los niños. Pensemos en que de un momento a otro se desaparece tu madre, tu guía, tu ser”, cuentan preocupadas. “La sanción de la Ley Brisa ha sido una gran alegría para nosotras. Esperemos que su reglamentación y puesta en marcha sea rápida. Hemos seguido con mucho dolor el sacrificio de abuelos que tuvieron que hacerse cargo de los hijos de una familia destrozada”.

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