“Pocho” se mostraba enojado y amenazaba a los vecinos antes de que hallaran a Priscila

Se sospecha que los acusados del crimen de la joven habrían participado de una fiesta que habría comenzado el sábado a la tarde. Buscan más elementos en contra de los cinco sospechosos de cometer el homicidio. La reacción de los habitantes del barrio.

04 Ago 2018 Por Gustavo Rodríguez
1

EL DÍA MÁS NEGRO. Los peritos de la Policía trabajan, el 31 de julio, en el cañaveral donde fue encontrado el cuerpo sin vida de Priscila Paz. la gaceta / foto de Analía Jaramillo

Mientras los pesquisas buscan pruebas contra los sospechosos del crimen de Priscila Paz, la conexión de este caso con el aberrante mundo del narcomenudeo sigue afianzándose. Tanto es así que la fiscala María del Carmen Reuter enviará en las próximas horas a la Justicia Federal las copias del expediente con la información que reunió sobre la venta de sustancias en el barrio Ampliación Elena White y en San Pablo. Los datos fueron aportados en Tribunales y hasta por los mismos imputados.

“Pocho” (también conocido como “El Gordo”) sigue siendo el principal sospechoso del homicidio de la joven, que fue vista por última vez el domingo 22 de julio. Él habría sido el autor del hecho para evitar que la Policía descubriera la supuesta red de comercialización de drogas que tenía montada en el barrio.

Muestras de sangre

En la casa de su hijo, un tal “Borolo”, los peritos encontraron restos que podrían ser de sangre en un lugar que fue minuciosamente lavado por los propietarios. “Era la única parte de la casa en la que se notaba que había un excesivo cuidado”, dijo uno de los especialistas. La medida se realizó ayer a la madrugada. Levantaron muestras para realizar estudios ADN a fin de determinar si allí estuvo Priscila.

Pero más allá de ese dato, se cree que de esa vivienda, la víctima fue trasladada hacia otro lugar. Se sospecha que la podrían haber mantenido oculta en un “fumadero” (lugar habilitado por los transas para que sus clientes consuman la droga recién comprada) en ese caserío.

Con los líderes de la organización tras las rejas, los vecinos comenzaron a aportar más datos. Fundamentalmente dijeron que el sábado 21 los integrantes del grupo acusado de manejar la venta de droga en el barrio había organizado una fiesta que duró varios días.

También informaron que cuando se hizo pública la desaparición de Priscila, “Borolo” y “Pocho” deambulaban por el barrio nerviosos y con caras de pocos amigos. En la Justicia se confirmó esa versión: hubo varios testigos que dijeron haber sido amenazados por los imputados

Las casas de los acusados sobresalen en el barrio Elena White. No son mansiones, pero están construidas con ladrillos y protegidas con rejas y verjas.

Fuentes policiales comentaron que, antes de que surgieran indicios en contra de “Pocho”, se entrevistaron con él. Allí se mostró nervioso y se negó a concurrir a una comisaría para declarar. Por esa actitud, desde ese momento, comenzaron a tenerlo en cuenta; y más aún cuando fue detenido su hijo por el hecho.

En el barrio del sur de la capital aseguran que todo cambió cuando fue detenido “Borolo”. “Él mandó a sus soldaditos a la calle para que observaran todo lo que pasaba. Estaba tan mal que hasta cerró sus quioscos”, dijo una mujer. Su chofer, en Tribunales, no sólo confirmó esa versión, sino que además dijo que él le había ordenado que tirara el cuerpo en San Pablo. Para los pesquisas, el principal sospechoso del crimen estudió primero dónde la arrojaría. El objetivo era desviar la investigación.

Camioneta del cuñado

En las últimas horas trascendió el origen de la camioneta que podría haber utilizado para trasladar el cuerpo. “Pocho”, que sería cuñado de un tal “Pelao”, que fue condenado por cometer dos homicidios, la habría adquirido con el dinero que recibió de una jugosa indemnización por parte del Estado.

Temas

Priscila Paz
Comentarios