Atlético, de luto por la partida del gran DT Luis Sosa

El artífice del ascenso al viejo Nacional B en 1987 falleció a los 79 años.

27 Jul 2018
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UN CABALLERO. En el día más feliz del pueblo “decano”, Sosa se retiró del estadio con la paz de quien logró su objetivo. Siempre de perfil bajo, el gran DT “decano” también dirigió a San Martín.

“Ahora uno está saboreando las mieles de la victoria, como dicen, pero hay que seguir siendo humildes como siempre lo fuimos”. El Monumental era una caldera de emociones. Su césped ya había sido invadido por miles de hinchas que habían colaborado para que la recaudación de ese 14 de junio de 1987 fuera récord. Pero lo que realmente importó ese domingo soleado fue ver al Atlético de Luis Benito Sosa acariciando la gloria, con el ascenso al viejo Nacional B después de vencer en la final del Reducido a Sarmiento de Chaco, 3-2 en la ida, dando vuelta un 0-2, y 2-0 en 25 de Mayo y Chile, con doblete de “Zurdo” Aredes.

Era el equipo de Sosa un equipo de la casa, de la zona, algo que por estos tiempos difícilmente suceda. Ese equipo quedará en la inmortalidad, como Sosa mismo, el DT de poca palabras pero lleno de convicciones, que a los 79 años se despidió de este mundo. Fue el gran DT del “Decano”, del Atlético que con él bajo su mando ganó todo lo que jugó. “La Liga, de punta a punta, durante 1986. Es más, se clasificó al Torneo del Interior, que luego nos dio el ascenso en el Reducido, cuatro fechas antes. Y se proclamó campeón, dos fechas antes. A ese octogonal final fueron Atlético y San Martín, pero fue Atlético el que lo ganó”, cuenta Silvio Nava, historiador del club y actual jefe de prensa.

Nava recuerda a Sosa como un hombre único en el ambiente del fútbol, puro, de pocas palabras pero de mucho accionar. De sangre caliente. Fabián García, uno de sus dirigidos y figuras, cuenta: “estaban esas prácticas que no terminaban más hasta que el equipo titular al menos no empate con el suplente, ja”, cábalas son cábalas.

Sosa no continuó siendo el timonel del grupo en el Nacional B porque, curiosamente la gestión del club cambió de mando. Miguel Saguir ganaba las elecciones presidenciales de ese año (una semana después del ascenso), desplazando al equipo del doctor Ramos, y con su equipo decidieron no renovarle contrato al técnico campeón.

Sosa era un sabio de los consejos, un adelantado en el deporte. Ayudó a sus dirigidos a encontrar dónde podían desempeñarse de mejor forma. Antonio Apud fue uno de los que reconfiguró su fútbol a partir de su voz. De volante central, el “Turco” cumplió funciones de enganche libre con Raúl Aredes como socio de armas. “Te doy la 10, pero tenés que bajarme la panza y el culo.” Apud lo entendió. Así le fue al “Turco” después. Regaló su magia en Boca, y también en México.

Magia hubo de sobra en el Atlético de Sosa, con Albornoz; Lencina, Diamante, Maidana y Cáceres; García, Mónaco y Apud; Reartez, Iriarte y Aredes. Los 11 gloriosos.

PUNTO DE VISTA | MIGUEL DÉCIMA

Un loco lindo, que era obsesivo de su trabajo

Fue una persona que manejaba como pocos el lenguaje simple del fútbol. Fue un luchador nato, pues cuando pocos creían en sus condiciones profesionales, Atlético le dio la chance de mostrarse y lo hizo en un nivel destacado. No los defraudó. En base a un obsesivo modo de trabajo en el día a día, Sosa fue moldeando un equipo con jugadores “made in casa” que terminó dándole a la institución el ascenso en 1987. No tenía el carisma que hoy se le puede observar a algunos técnicos del momento, pero le sobraba convicción para hacer prevalecer su estilo. En ese equipo que modeló, algunos lucían frac y otros se ponían el overol. ¡Hasta siempre, amigo. Dejaste una huella imborrable en el mundo del fútbol y en la vida!

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