Mientras Atlético va tomando forma, cada partido es una final que no se puede escapar

Habiéndose ido varios jugadores, 15 en total, Aliendro explica cuál es la mejor forma de volver a formar un grupo rápido.

26 Jul 2018
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UN EJEMPLO. Aliendro es de los jugadores más queridos del grupo y que mejor representa al equipo con su sacrificio. la gaceta / fotos de héctor peralta

Tome nota. Los equipos que salen de memoria pierden la memoria después de entrar en vacaciones y de regresar nuevamente a la actividad. La licencia (de verano o invierno) es el oasis de alegría de los jugadores y el dolor de cabeza de los técnicos. Porque los regresos, generalmente, son un barajar y dar de nuevo. Se van futbolistas, en cantidad o limitados; llegan nuevos, en malón o a cuentagotas. Lo que era, ya no es. Y lo que es, como tal no alcanza.

Entonces, para un plantel, su nueva vida se basa, primero, en sostener la estantería; después en avanzar en bloque y, por último, en crecer mientras cumple las metas pautadas, teniendo a la pretemporada como línea de partida. “Todos los años tenemos que mejorar, somos un equipo de Primera”, palabras más, palabras menos, Rodrigo Aliendro, el corazón de Atlético, el que ahora intercala entre su posición de volante central y la de un carrilero por derecha algo oxidado -porque puede pasar de que el amigo pierda el toque ante tanta inactividad por esa zona-, explica lo que su equipo está obligado a producir: éxito.

Y el éxito no aplica hacia un título, únicamente. Un título para Atlético significa mejorar la cosecha de la campaña anterior, sobrevivir en el arranque de la temporada. Ergo, en la Copa Argentina, donde ya pasó una ronda y espera seguir así; en la Copa Libertadores que se le viene con los octavos de final; y por supuesto en la Superliga.

Nada nunca le fue sencillo a Atlético, y cuando la tuvo fácil casi que se le escurrió de las manos la moneda de oro. Habiéndose ido varios jugadores, 15 en total (aunque no todos importantes), Aliendro explica cuál es la mejor forma de volver a formar un grupo rápido. Porque sin grupo o familia no hay resultados. “La mayoría que estamos, que no somos muchos, estamos hace rato en el club y eso ayuda (a sostener la estructura general del equipo). Respecto a los chicos que llegan, automáticamente los metemos en el grupo. Eso es lo fundamental para poder hacer un buen torneo”, la unión hace la fuerza, asegura Aliendro.

De los recién llegados, hay uno que conoce la casa de memoria, Bruno Bianchi. El central podría sentirse patrón en la estancia “decana”. “Me fui un año, tengo que volver a ganarme el lugar y el respeto de mis compañeros”, le confiesa a LG Deportiva. Bianchi no se siente caudillo. Pero sí se siente feliz de estar nuevamente en el club. Está contento, además, porque volverá a usar el número que siempre usó en su dorsal celeste y blanco (2). También está chocho por conservar el locker de siempre.

Pero Bianchi es de los que necesitan adaptarse. “A la mayoría de los chicos ya los conocía. Eso te hace más fácil todo, pero bueno, después de un año hay que ir adaptándose al sistema y al técnico, que son nuevos para mí”, reconoce el jugador nacido en San Nicolás, cuya máxima ilusión hoy es que Atlético siga siendo el equipo ganador de siempre.

“En la Copa Argentina hay que defender lo que hicieron los chicos el año pasado (llegar a la final). Tenemos que ganar en Salta, no importa a qué rival enfrentemos. Y después de eso, dejando de lado ese torneo, estamos obligados a enfocarnos en lo que se viene, en Atlético Nacional y en Racing”.

Sostener, avanzar, crecer, en eso anda Atlético. “Y en estar a la altura”, como sostiene Aliendro.

A la espera de más novedades

Resueltas las incorporaciones de Ricardo Noir y de Juan Cruz Kaprof, la directiva de Atlético busca dos refuerzos más: un volante central y otro ofensivo. Puede que hoy tengan novedades. En cuanto a la actividad, el grupo se entrenó ayer en doble turno. Hoy lo hará en uno solo, en Ojo de Agua.

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