Paisajes y figuras que constituyen un retrato social

Siete obras de la pinacoteca municipal se exhiben en la Casa Museo de la Ciudad (ex Casa Sucar). Óleos sobre tela de artistas maestros

24 Jul 2018
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CASA MUSEO DE LA CIUDAD. En la octava sala, un puñado de obras representan una escuela artística que se desarrolló en los años 60. LA GACETA / FOTOS DE INÉS QUINTEROS ORIO.-

La Casa Museo de la Ciudad (en la ex Casa Sucar, Salta 532) tiene su propio patrimonio: se montó allí parte de la pinacoteca que posee la Dirección de Cultura de la Municipalidad de la capital.

En la última sala de la coqueta edificación (la octava), se expone un pequeño fragmento de la escuela de maestros de la década del 60. Son obras que se exhibirán durante un tiempo, porque se irán reemplazando por otras en los próximos meses, contó la directora, Laura Morales. Un fragmento sí, un puñado de pinturas, efectivamente, pero que tiene el valor de representar a una escuela, el paisajismo y cierto costumbrismo regional, de un período histórico de la plástica en Tucumán. El paisaje, entendido como naturaleza interpretada.

El “Paisaje” (1957) de Timoteo Navarro se impone a la mirada con sus fuertes texturas, capas de óleo sobre el chapadur, trabajadas con la espátula. Es previa, pero anticipa la serie de los charcos, donde las pobres barriadas no pueden sino aparecer y exhibir una dura realidad. En la última etapa de su producción (entre 1960 y 1965), el río Salí, con sus barrancas, sus charcos y sus barriales, lo atrapan visual y emocionalmente.

“La Norteña” (1956), de Aurelio Salas, es también un óleo sobre tela pero llama la atención que el autor trabajaba casi exclusivamente con lápiz y tinta. Los rasgos de la mujer y el rancherío parecen coincidir en retratar esta provincia.

Pero tampoco puede faltar allí esa naturaleza a veces agreste que pinta Luis Lobo de la Vega en “Paisaje del Alto” (1992), por ejemplo; ese otro paisaje de las yungas con sus colores amarillos y verdes, que fija su atención en el oeste de la provincia. En “Paisaje urbano”, Fued Amín respeta su gusto por las formas geométricas, construcciones que, desde otra mirada, también retratan a la provincia.

Ezequiel Linares está presente con “Mesa colonial” (1964), un óleo sobre tela en la que ya se advierte el estilo y el tratamiento de la luz del maestro, así como el abordaje de la temática del virreinato, que desarrollará en esos años. “La camisa de Jean” (2006), de Gerardo Ramos Gucemas, es un óleo sobre madera, en un estilo cercano al hiperrealismo.

En particular, cuando se informa que fueron realizadas con óleo se da cuenta de que se trata de pinturas previas a la década del 60, que es cuando se generalizó el uso del acrílico en todo el país.

Restauración

“La pintura que más nos costó recuperar y llevó más tiempo fue la de Juan Bautista Gatti”, le dijo a LA GACETA la restauradora Cecilia Barrionuevo. Ocurre que “La sala de música” (1955), de Gatti, tenía un barniz oxidado muy pesado: “cuando se lo aligeró y se eliminaron capas de ese barniz, aparecieron colores muy lindos e intensos. Pero respetamos una actitud que predominaba en esa época, en la que los colores se cubrían y tapaban bastante; procuramos que no resalten tanto”. “En general las obras estaban bien resguardadas. Algunas tenían algún daño por ahí y una limpieza de barniz superficial, pero en general no estaban mal conservadas. Lo que hicimos fue una intervención mínima, acondicionamiento de marcos, limpieza general, y algún retoque”, añadió.

Colección

“Este es un modo de visibilizar parte de la colección de la pinacoteca que tenemos, con 73 pinturas y algunas piezas escultóricas y grabados”, sostuvo la directora municipal de Cultura, Beatriz Morán. “En la Casa de la Cultura hemos adecuado un espacio para tenerlas resguardadas apropiadamente”, agregó la funcionaria.

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