Crimen en la cárcel: “mi hijo fue sentenciado a muerte por ser sobrino de ‘La Chancha’ Ale”

Por el caso, la Justicia separó de sus cargos a 38 miembros del servicio penitenciario. La autopsia demostró que Luis Ale Maldonado fue asesinado. En un principio, se dijo que se había ahorcado.

22 Jul 2018
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SOSPECHAS. José Ale asegura que sabe quienes fueron las personas que asesinaron a su hijo hace un mes.

José Ale cuenta que faltaban apenas cuatro días para que su hijo José Luis Ale Maldonado recuperara la libertad cuando hablaron por teléfono por última vez. El joven tucumano cumplía una condena de 13 años por un homicidio ocurrido el 24 de diciembre de 2011. Estaba alojado en una celda del Pabellón 5 del Sector IV del penal de Chimbas, en San Juan.

El caso Ale Maldonado puso en la mira de la Justicia sanjuanina a 38 penitenciarios que fueron separados de sus cargos. Están incluidos en esa nómina el subdirector y cinco jefes.

“Papá, me quiero ir del pabellón. No sé qué pasa, están molestos conmigo, hay problemas”, explica Ale que le dijo su hijo aquella vez. Al día siguiente, el jueves 21 de junio pasado, las autoridades de la penitenciaría informaron que el interno se había ahorcado con una sábana. Ale Maldonado cumplía una condena por el crimen de su cuñado, a quien habría herido mortalmente con un arma blanca durante una pelea en la navidad del 2011.

“Mi hijo estaba sentenciado a muerte por ser sobrino de Rubén ‘La Chancha’ Ale”. En el juicio nunca lo dejaron defenderse. Por eso ya estaba condenado a muerte de antemano. Tenía que morir dentro del penal. Estaba a punto de recibir salidas transitorias y no tenía motivos para quitarse la vida. Sus hijos lo esperaban”, asegura Ale. “Cuando nos dijeron que se había quitado la vida no lo creímos. Por eso presentamos una denuncia por muerte dudosa”, agrega.

Para despejar dudas, la familia del preso fallecido llevó desde Tucumán al experto forense Camilo López Vinet, como perito de partes. Los exámenes se realizaron una semana después. “Se determinó que no había signos de haberse ahorcado. Recién en ese momento los médicos vieron que tenía dos golpes en la cabeza y varias marcas en el cuello”, relata Ale.

El estudio confirmó que el joven había muerto por asfixia al ser estrangulado y golpeado. A partir de esos resultados, la hipótesis del suicidio quedó descartada. En un principio se pensó que se había ahorcado con una sábana en la celda y que los compañeros lo bajaron para intentar reanimarlo. Pero la autopsia determinó que lo habrían matado dos o más personas.

“Sé quiénes los mataron. Fue un crimen planificado. Vamos a seguir hasta las últimas consecuencias, porque queremos que se establezcan cada una de las responsabilidades en el asesinato de mi hijo. No queremos que esto le vuelva a pasar a otro chico”, se lamentó Ale.

En un allanamiento posterior, se secuestraron 300 celulares que se utilizaban para cometer delitos desde la cárcel. El celular de Ale Maldonado apareció luego. Está siendo analizado para conocer la lista de llamadas entrantes y salientes que se realizaron y los mensajes de texto.


Ultimó a su cuñado en una pelea
Luis Ale Maldonado fue detenido después de herir en una pierna con un arma blanca a su cuñado. El hecho se registró en las horas previas a la navidad del 24 de diciembre de 2011. 
“Le hicieron una emboscada.Cuando mi hijo bajó del auto, comenzaron a golpearlo entre varios, entonces se defendió. Cuando quiso retirarse en su auto, volvieron a atacarlo. Él logró tomar una cortaplumas de la guantera y se defendió”, cuenta José Ale. 
Primero le dieron siete años de condena por exceso de legítima defensa. Luego, el fallo fue revisado y finalmente fue sentenciado a 13 años de prisión. Estaba a punto de ser beneficiado con salidas transitorias cuando fue asesinado.


Ultimó a su cuñado en una pelea

Luis Ale Maldonado fue detenido después de herir en una pierna con un arma blanca a su cuñado. El hecho se registró en las horas previas a la navidad del 24 de diciembre de 2011. 

“Le hicieron una emboscada.Cuando mi hijo bajó del auto, comenzaron a golpearlo entre varios, entonces se defendió. Cuando quiso retirarse en su auto, volvieron a atacarlo. Él logró tomar una cortaplumas de la guantera y se defendió”, cuenta José Ale. 

Primero le dieron siete años de condena por exceso de legítima defensa. Luego, el fallo fue revisado y finalmente fue sentenciado a 13 años de prisión. Estaba a punto de ser beneficiado con salidas transitorias cuando fue asesinado.

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