Adrián Arregui, el trovador “santo”

El volante central, llegado desde Temperley, usa la música y la literatura como su cable a tierra para superar presiones.

20 Jul 2018
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HOBBY. “No soy un Nicola Di Bari, pero uso la música para soltarme”, dijo Adrián Arregui, también fanático de la literatura.

Para muchos, la música y la literatura son un cable a tierra. Con ellas se descargan las tensiones que se acumulan en el día a día. Adrián Arregui, uno de los flamantes refuerzos que sumó San Martín para participar en la Superliga, cultiva ambos gustos.

La mayoría del plantel descubrió la pasión de Arregui por la guitarra y los libros recién durante la pretemporada que, a lo largo de una pasada semana, se desarrolló en un hotel de Perico (Jujuy). Al término de la actividad que se realizó ayer en el complejo “Natalio Mirkin”, LG Deportiva pudo dialogar sobre el tema con el volante central que nació hace 25 años en Berazategui.

“Desde mi comienzo en esta profesión traté de salir de la burbuja en la que estamos enfrascados los jugadores de fútbol. Estuve en Temperley durante cuatro años. En ese tiempo, estuve afectado por una presión constante. Y fueron estos hobbies que tengo los que me ayudaron a salir un poco de esa órbita, que desgasta muchísimo”, dijo Adrián.

Arregui confesó que cuando se siente afectado mentalmente por las contingencias desfavorables que puede llegar a vivir en lo cotidiano, busca una válvula de escape. “De un tiempo a esta parte, poder involucrarme con la literatura y con la música, me sacó de lo que genera el fútbol. Como lo sentí placentero, lo tomé como un modo de vida”, aseveró.

Adrián confesó que, en su amor por la música, mucho tuvo que ver el ambiente familiar en el que desarrolló su niñez. “Además, me crié con una familia tucumana que me hizo que me gustara mucho el folclore. Desde entonces, en el día a día no me puede faltar la guitarra. No soy un Nicola Di Bari, pero trato de usar la música para soltarme. Se trata de un arte hermoso”, acotó.

En su pasión por la literatura mucho tuvieron que ver algunos compañeros que tuvo en Temperley. “En un principio comencé a leer muchas biografías y, al final, me terminé involucrando en la literatura. Son mecanismos que me sirvieron mucho, porque soy un convencido de que la vida se basa en aprender y en descubrir. Como soy una persona hiperactiva, esto me ayuda mucho a disfrutar mejor las cosas que Dios nos pone en el camino, día a día”, manifestó.

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