¡Feliz día! Cómo hacen los grupos de amigos para que juntarse sea un hábito

Decirse las cosas de frente y resolver los conflictos lo más rápido posible son las claves.

20 Jul 2018
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“LA 75”. Unidos por el rugby y una amistad a prueba de todo. LA GACETA/ FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO JORGE OLMOS SGROSSO

Antes que nada: que nadie nos haga creer que es imposible. Que el tiempo necesariamente los separa, que los hijos, que la familia, que el trabajo. Que cambiamos de onda. Que la vida nos lleva por caminos distintos, que rara vez se intersectan. Si hay ganas, la amistad no se corta. Y sí, es un trabajo diario, según cuentan los que más saben de esto. El secreto es que las excusas para encontrarse sean más fuertes que las excusas para decirles que no a las juntadas.

Hablando de excusas -como si a algunos les hicieran falta-, hoy es el Día del Amigo. Se supone que a esta altura debería estar todo organizado: las compras, el lugar del festejo, la comida, la bebida y los asistentes. Para “La 75”, el almanaque 2018 les calzó perfecto porque ellos, desde hace seis años, se juntan religiosamente todos los viernes. Pase lo que pase y caiga quien caiga. Es la forma que encontraron para concretar esa utopía en la que hemos caído todos alguna vez: que no se corte.

La idea llegó el viernes 23 de diciembre de 2011. “Nos juntamos esa tarde, sin organizar nada, a tomar unas cervezas en el drugstore de uno de los chicos, en Yerba Buena. Hicimos unos brindis, llegó la noche y comenzamos a decir que deberíamos juntarnos todos los viernes. Y organizamos un asado el viernes siguiente, y el próximo, y el que siguió... vacaciones, verano, invierno. La juntada de los viernes se hace sí o sí”, relata Leopoldo De Chazal, jugador clave de este equipo que se conoció en las canchas del club Universitario, donde se trabó una amistad a prueba de todo. “Imaginate lo que va a ser la juntada de hoy, que es el Día del Amigo y es viernes”, agita De Chazal.

¿Pero todos, todos, todos los viernes? “Sí, todos”, responde el responsable de llevar las carcajadas a este grupo. “Por supuesto que no siempre va todo el grupo, pero la juntada se hace. Para todos nosotros es un cable a tierra, aunque hagamos los mismos chistes de hace 25 años”, cuenta el ex rugbier.

Augusto Capozucco es siempre el que está dispuesto a cocinar algo (los amigos ponderan sus chorizos al disco), Juan Carlos Ghiringhelli era el que siempre ponía la finca para los asados del 23 de diciembre (otra fecha sagrada para estos muchachos clase 1975) y Álvaro López es quien pone la sede para todos los asados de los viernes. En realidad, la ponía, porque está a punto de ser papá y la baraja cambia. De cualquier manera, sostiene De Chazal, la clave para que no se corte no es únicamente organizarse bien para los asados.

“Decirse las cosas de frente. Siempre y a como dé lugar. Esa es la clave. Rara vez en el grupo hubo algunas tensiones, diferencias de opiniones o alguna que otra conducta polémica. Ahora, en el grupo de WhatsApp, si vemos que hay algún problema entre dos o tres les pedimos que lo resuelvan en privado, no en el chat para tener público. Y de ser necesario el administrador los saca del grupo hasta que resuelvan sus problemas”, explica. Ahora es WhatsApp, pero cuando arrancaron se organizaba de otro modo. “Noooo, me acabás de hacer acordar. Nos manejábamos por cadenas de mails. Entrabas a la computadora y tenías 70 mails de los vagos, organizando el asado. De terror era”.

Hoy “La 75” está de asado. Pero ayer, para armar esta entrevista, no tuvieron el menor inconveniente en juntarse al mediodía a tomar un café, como lo hacen cualquier día de la semana. “Esa es otra clave. Hacerse el tiempo. Hay amigos con los que me hablo todos los días por teléfono. No se puede decir que no hay tiempo para tomarse un café con los amigos un día a la semana”, desafía De Chazal.

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