Nueve mandamientos para mejorar tu PC portátil o de escritorio

Aprendé las claves para elevar el rendimiento y prevenir caídas en la velocidad o los errores inesperados en Windows.

18 Jul 2018
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ANÁLISIS. De tanto en tanto es necesario hacer una pausa y realizar tareas de análisis y mantenimiento.

El tiempo es uno de los principales enemigos del rendimiento de las computadoras, y no solamente porque los componentes vayan quedando obsoletos, para nada, sino porque el mero uso progresivamente ralentiza el sistema operativo al cargarse de archivos basura. Una PC de escritorio o una laptop de sólo dos años de antigüedad puede mostrar signos de que pierde rendimiento, pero que nadie te diga que es hora de tirarla a la basura y comprar otra: con algunos “mimos” bastante simples se la puede dejar como nueva o, incluso, mejor.

En la mayoría de los casos las computadoras ya se actualizaron al último sistema operativo de Microsoft, Windows 10, que presenta de por sí mejoras en el rendimiento, lo que se comprueba desde el mismo momento de iniciarse. Sin embargo, es un sistema más pesado que los anteriores, con más cualidades gráficas que pueden hacer más lentas las computadoras más viejas. En algunos casos, con una inversión no muy alta en hardware, se puede mejorar considerablemente la velocidad; en otras, no hay que gastar plata, sino tener cierta conducta para hacer un mantenimiento programado.


Mantenimiento programado estas son las principales acciones para incrementar el rendimiento de la compu

1. Reemplazar el disco rígido por un SSD: la mejor inversión para tu PC.

Si hace algunos años apuntábamos a sumar memoria RAM e incluso mejorar los procesadores, actualmente lo primero a considerar es reemplazar el viejo disco rígido por uno de estado sólido, o SSD. La diferencia en rendimiento es abismal y la inversión no es demasiado alta: hablamos de $ 1.400 para arrancar. A diferencia de los discos rígidos (HHD), los discos sólidos no contienen partes mecánicas sino que son 100% electrónicos. Eso hace que sean más resistentes y que la lectura de datos sea mucho más veloz, por lo que pueden mejorar hasta 10 veces el rendimiento de la PC. La desventaja es la relación precio capacidad: mientras que un disco común de 1 TB cuesta $ 1.500, uno sólido de la misma capacidad cuesta $ 10.000. Por eso, los usuarios generales optan por comprar discos SSD de 120 o 240 GB, donde se instala el sistema operativo y los programas y, de ser necesario, se utiliza el disco viejo para almacenar archivos. Esto es muy fácil de lograr en las computadoras de escritorio, pero en las notebooks lo más probable es que el disco secundario deba ser externo. Consejo: según los entendidos, lo ideal es comprar un SSD de 240 GB, que es el que tiene mejor relación precio/capacidad. Cuesta alrededor de $ 2.200. De todas maneras, antes de embarcarte en cambiar el rígido, hay algunas acciones previas para mejorar el rendimiento de la PC.


2. Eliminar software innecesario

Además del Windows como base, algunos fabricantes instalan programas con diversas prestaciones de la marca. Algunos servicios como los de mantenimiento programado son útiles, pero en la mayoría de los casos ocupan demasiado espacio y recursos para que el usuario ni se entere de que existen. El problema es que la mayoría funcionan en segundo plano y ocupan CPU y memoria RAM, lo que ralentiza todo el sistema. Una forma de eliminarlo es desde Inicio Quitar programas y seleccionar uno a uno los que no utilices. Utilidades como PCDecrapifier y Revo Uninstaller también pueden guiarte en el proceso. La alternativa más radical, pero que amerita algún conocimiento previo, es reinstalar una versión básica de Windows. Eso también puede ser ejecutado por un técnico, para estar más seguros.


3. Limpiar el inicio

Muchos programas que instalamos activan procesos en segundo plano que se ejecutan cuando iniciás tu PC, y muchas veces no los necesitás. Windows 10 ofrece una forma fácil de limitar lo que se ejecuta al inicio, desde el Administrador de tareas actualizado. Presioná Ctrl + Shift + Esc. En la pestaña Inicio vas a ver todos los programas que se cargan al encender la PC y el impacto de cada uno en la velocidad del inicio. En la columna Estado podés habilitar o deshabilitarlos.


4. Limpiar y “acomodar” el disco de la PC

El Liberador de espacio en disco encuentra archivos no deseados como archivos temporales, páginas web sin conexión y archivos instaladores en tu PC y puede eliminarlos de una vez. Utilidades como CCleaner también te ayudan a limpiar el disco de archivos innecesarios. Una vez limpio el disco, toca “acomodarlo”, con el Desfragmentador de discos de Windows.


5. Desactivar “indexación de búsqueda”

Es un sistema de Windows para agilizar las búsquedas de contenido en la PC, pero en las computadoras de baja potencia puede provocar el efecto contrario. Para desactivar la indexación, escribí “Opciones de indexación” en el cuadro de búsquedas, clic en Modificar y eliminar ubicaciones indexadas.


6. Antivirus y antispyware

Lo damos por sentado, pero nunca está de más recordar que toda PC conectada a internet debe tener un antivirus y un antispyware instalado y actualizado. Hay algunos gratis y otros de pago. Incluso el propio Windows incluye Windows Defender. Si la computadora pierde rendimiento, hay que hacer un escaneo profundo para descartar que haya virus o espías.


7. Cambiar la apariencia en el cuadro de diálogo Opciones de rendimiento

Escribí “Apariencia” en el cuadro de búsqueda. En la parte superior buscá “Ajustar para obtener el mejor rendimiento” o seleccionar individualmente las características que podés apagar respecto de las mejoras visuales. La opción general de mejor rendimiento ajusta todo para ganar velocidad, pero se pierden todos los efectos visuales.


8. Consumo de energía y rendimiento

Windows puede establecer la relación entre consumo de energía y rendimiento. Si no es prioritario ahorrar energía, andá a Panel de control > Sistema y Seguridad > Opciones de energía > elegí Alto rendimiento.


9. Probá el Solucionador de problemas de rendimiento

Escribí “solución de problemas” en el cuadro de búsqueda junto al inicio y en Sistema y seguridad, vas a ver la opción “Verificar problemas de rendimiento”. Ejecutá el solucionador de problemas y una orientación para solucionarlos.





Nada se pierde

Convertir un viejo disco en disco externo

Si decidís reemplazar el disco rígido (HHD) por uno de estado sólido (SSD), podés convertirlo al viejo en un disco externo para guardar archivos o hacer una copia de seguridad. Esto es particularmente útil en las computadoras portátiles que, en general, no tienen espacio interno para alojar dos discos rígidos; en las de escritorio, en cambio, pueden convivir tranquilamente ambos discos. Para convertir tu disco viejo en un disco externo, es necesario comprar en una casa de computación o en internet una herramienta que se llama “carry disc”, un pequeño gabinete que aloja el disco rígido y le adapta la conexión para transformarlo en USB. Lo podés transportar a otro sin problemas, con los mismos cuidados que un disco externo cualquiera. Los carry disc se consiguen desde $ 150.


Limpieza

La tierra y otras partículas también pueden ralentizar tu computadora

Todas las computadoras tienen algún sistemas para disipar el calor interno y ventilarse. Incluí dentro de las tareas de mantenimiento habituales la limpieza internas y externa del gabinete, tanto en las computadoras de escritorio como en las portátiles. Sucede que la tierra, las pelusas y otras partículas que pueden acumularse en las entradas y salidas de aire dificultan la ventilación y, por lo tanto, incrementa la temperatura de todos los componentes. A la corta eso repercute en el rendimiento (puede hacerse más lenta, tildarse) y, a la larga, pueden ocasionarse daños irreparables por el calor interno.

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