La Casa Histórica recibe más gente, pero cayó la asistencia a museos en el país

Una encuesta nacional registró una baja de visitantes a teatros y salas de cine y de la cantidad de lectores de libros. Simultáneamente, se extendieron los hábitos digitales. Datos positivos en Tucumán

17 Jul 2018

La lectura de libros, la visita a museos y la concurrencia a las salas de teatro o de cine son algunas de las actividades que se incluyen dentro del consumo cultural, según la Encuesta Nacional de 2017 (la anterior se hizo en 2013) que se difundió recientemente, con datos realmente preocupantes.

El cuestionario que indagó sobre los hábitos culturales de los argentinos -de 117 preguntas contestadas por unos 2.800 consultados- fue encargado a la consultora de mercado y opinión pública Ibarómetro. La encuesta incluyó radio, música grabada y en vivo, diarios, libros, revistas, televisión, películas y series, cine, teatro, prácticas digitales, cultura comunitaria, videojuegos y museos.

Nadie puede desmentir un retroceso en los hábitos de consumos culturales “analógicos”, como el mercado de libros o la asistencia a teatros y museos y, como contrapartida, un crecimiento de los digitales: sobre todo la música y el video por streaming, se consigna en el informe.

El trabajo fue elaborado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina (Sinca): la cantidad de lectores de libros se redujo el 22%. A la vez, se detectó una baja del 34% en visitas a museos en todo el país. Si en 2013 había concurrido a ver una exposición el 19% de los argentinos, en 2017 ese segmento fue del 12,5%.

En relación al teatro, mientras que en 2013 el 19% de la población fue a ver una obra, en 2017 sólo lo hizo el 11%, lo que representa una reducción de poco más del 40%.

El Sinca informó que los datos provinciales no estaban disponibles; que sólo tenían alcance regional, pero tampoco se encontraban para la difusión. Pero la realidad local no es la misma que la nacional, según un relevamiento realizado por LA GACETA. Por el contrario, hay un incremento de visitas en la mayoría de museos.

El Museo Casa Histórica de la Independencia registró 141.280 personas en 2013; 170.506 en 2016 y 243.220 en 2017. “Los datos se toman cuando la gente entra al edificio; hay un registro al respecto. Tal vez el aumento tenga que ver con que el museo pasó a ser de acceso gratuito en este último tiempo”, dijo la directora, Gabriela Gorriti, que agregó como un dato preciso que hay más público tucumano.

Otra apuesta

En el Museo de Bellas Artes Timoteo Navarro, por el contrario, bajó la concurrencia general aunque subió la que asiste a las inauguraciones.

En 2016 tuvo 20.948 visitantes y en 2017, 18.846. “Sucede que ahora hemos apostado a acompañar el vínculo con las propuestas locales y alejarnos de los enlatados; y duran más tiempo para poder trabajar con el equipo educativo y organizar actividades”, explicó la responsable del Museo, Cecilia Quinteros Macció. “Esto tiene un costo, por así decirlo, y lleva su tiempo la adaptación”, añadió.



Esta es la única institución que posee un registro (al estilo de un “cuentaganado”) que se activa los días de inauguraciones; luego, hay un libro de ingreso cotidiano. En el primer semestre de este año la afluencia fue de 8.714 visitantes.

Todas estas cifras, se aclaró, incluyen las visitas guiadas que se brindan a escuelas y otras instituciones educativas, una actividad que se ha sistematizado en los últimos años en casi todas las instituciones.

Vínculos

En el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán las cifras van en ascenso: 10.977 asistentes en 2015; 17.644 en 2016 y 18.164 en 2017. Cuando se le preguntó a la directora, Elina Valladares, respondió que son estimaciones que surgen de planillas con datos objetivos y de la cantidad de catálogos que se editaron y distribuyeron. “El crecimiento exponencial de visitantes fue un reflejo de un trabajo arduo, potenciando vínculos con el contexto, con el perfil de museo universitario, con su espíritu de espacio de experimentación propio de la Universidad”, afirmó. En 2016 tuvo lugar el Festival Pulsudo, que durante tres días recibió más de 8.000 asistentes y el año pasado se concretó la Bienalsur, eventos que, junto con el salón de arte contemporáneo, resultaron muy atractivos para el público.

El Centro Cultural Virla, también dependiente de la UNT, expone en su vitrina los datos de concurrencia a obras de teatro, muestras y espectáculos musicales. “Nosotros tenemos libros de registros por cada actividad, y luego promediamos por las visitas recibidas”, describió la directora, Vicky Ríos.

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