Lo que exportas importa: el desarrollo de provincias

Dos economistas elaboraron un Índice de Complejidad Económica de las exportaciones que desnuda la brecha existente entre las jurisdicciones.

15 Jul 2018
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Argentina se caracteriza por su fuerte heterogeneidad con respecto al desarrollo económico de sus regiones. El Producto Bruto Geográfico por persona (una medida de la riqueza anual que genera una economía) de las regiones NOA y NEA representa menos de la mitad del promedio nacional, mientras que la región patagónica más que lo duplica. Esto se ha mantenido a lo largo de todo el siglo XX, sin ninguna señal de cambio, convirtiéndose en un desafío tanto responder a las causas de esto como a posibles soluciones en términos de diseño de políticas públicas. Nuestro trabajo de investigación sugiere que la “estructura productiva” (aquellos bienes que producen y exportan las provincias) tiene mucho para enseñarnos en relación a este reto.

Es un hecho estilizado que las economías de mayores ingresos tienden a producir bienes que requieren para su elaboración mayor cantidad de conocimiento y mayor interacción entre los individuos y organizaciones de la economía.

No en vano, Adam Smith (el “padre” de la economía clásica) sostenía que “La riqueza de una Nación se origina en la división del trabajo”. Haussman, Hwang y Rodrik (2006) -investigadores de Harvard y el MIT- argumentan que los bienes que una economía exporta revelan las capacidades de una sociedad, “los productos son los vehículos del conocimiento. Teniendo en cuenta esto, el proyecto de investigación se propuso indagar si las predicciones de estos autores sirven para explicar la divergencia en el desarrollo económico entre las provincias de Argentina.

Para ello, en primer lugar, construimos el Índice de Complejidad Económica de las exportaciones de las 24 jurisdicciones de Argentina, siguiendo la metodología del Center for International Development (CID) de Harvard. Este índice revela las capacidades productivas de una economía. Los resultados indican que la provincia con mayor Complejidad es Ciudad de Buenos Aires, exportando 810 bienes, entre ellos algunos pertenecientes a la industria naval y farmacéutica. Por otro lado, Santiago del Estero tiene la menor complejidad, exporta 129 productos en su mayoría pocos sofisticados (cereales, oleaginosas, algodón y hortalizas, entre otros). Tucumán se ubica en el puesto 8°, superando ampliamente la complejidad económica de otras provincias del NOA. En gran parte, su buen desempeño lo explican sus exportaciones de maquinarias, autopartes y productos químicos, pero también algunos productos denominados “primarios”. Como saben los expertos del complejo citrícola, la inserción internacional de limones frescos tucumanos implica un desafío mayor a la exportación de productos industriales de esta misma cadena. Es interesante, esta teoría pone en evidencia la importancia de una inserción internacional inteligente en la cadena global de valor por sobre el error de, con la falacia de “agregar valor”, desfavorecer exportaciones de una parte de una cadena con el objetivo de producir el bien final de la misma.

Nuestros resultados, aplicando técnicas econométricas, confirman la hipótesis: las provincias con menor crecimiento en Argentina están asociadas a bajos niveles de complejidad y diversidad. Sin embargo, surgen nuevos interrogantes. ¿Cómo evoluciona la Complejidad? ¿Cómo se puede aumentar las “capacidades” de una sociedad? ¿Qué limita la velocidad de aumentar la Complejidad? ¿Por qué parece que sucede en algunas economías, y en otras no? Para responder a estas preguntas, Hidalgo et al. (2015) desarrollan el “espacio de productos” el cual ilustra la relación de las capacidades que se requieren para producir los bienes. Una metáfora, de estos autores, ayuda a comprender su modelo. Imaginemos una economía como un gran bosque, donde los árboles son los productos y los monos las empresas. Mientras más cerca se encuentren los árboles, la probabilidad de éxito de saltar de un árbol a otro, producir un nuevo producto, por parte de los monos será mayor.

Las diferencias

Siguiendo esta línea, se desarrolla una nueva variable a nivel subnacional a la que denominamos “Valor de Oportunidad”, la cual identifica la capacidad de diversificarse y alcanzar nuevos productos de las provincias. Los resultados alcanzados indican que las provincias con menor valor de este coeficiente efectivamente tienen menores posibilidades de diversificar su economía. Su estructura productiva se concentra en bienes simples, los cuales se encuentran en las zonas periféricas del “espacio de productos”.

En síntesis, el trabajo encarado señala que una de las causas de las grandes brechas existentes entre el nivel de desarrollo entre las provincias argentinas pueden atribuirse a las diferencias en sus estructuras productivas y las capacidades desarrolladas por las mismas. El crecimiento económico implica el desarrollo de nuevas capacidades y las políticas públicas cumplen un rol importante. El proceso de cambio de la matriz productiva implica desarrollar capacidades normativas, de regulaciones, de entrenamiento laboral, incentivos al desarrollo de pioneros exportadores, y la solución de otros posibles problemas de coordinación que faciliten el funcionamiento del mercado para que el conocimiento, el know-how colectivo, pueda ser combinado por los actores.

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