La leyenda contra el desconocido

15 Jul 2018
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FOTOS DE REUTERS

Si uno escribe el nombre de Didier Deschamps en Google aparecen 20 millones de páginas, y su perfil de Wikipedia puede leerse en 55 idiomas. Por el contrario, si se busca Zlatko Dalic, el número de resultados se reduce a tres millones y sus estadísticas en la enciclopedia más utilizada del mundo pueden consultarse en 20 lenguas.

Posiblemente el mayor contraste de la final del Mundial estará en los bancos. Mientras el director técnico de Francia es una leyenda, su homólogo de Croacia aterrizó en el torneo como un completo desconocido para al gran público.

Deschamps, de 49 años, está a un paso de entrar en la historia grande del fútbol. Una victoria de “Les Bleus” lo convertirá en el tercer hombre que gana un Mundial como jugador y como entrenador, detrás del brasileño Mario Zagallo y del alemán Franz Beckenbauer.

Aquel Deschamps volante, que conquistó la Copa del Mundo en Francia 1998 no era un jugador cualquiera: era el capitán “galo”, el primer francés que alzó al cielo el trofeo más preciado del fútbol. Tras su retiro, arrancó su carrera como técnico en Mónaco y llevó al equipo del Principado a una final de la Liga de Campeones. Después entrenó a Juventus y a Olympique de Marsella, hasta que en 2012 se le abrió la puerta de su selección. Asumió el cargo e inició un proceso de refundación a fuerza de autoridad y apuesta por un grupo armónico y sin personalidades conflictivas. Ambos valores parecían más necesarios que nunca: Francia vivía aún conmocionada por su traumática experiencia en Sudáfrica 2010, cuando el plantel se amotinó y el equipo cayó en fase de grupos, sin haber ganado.

Deschamps fue la reacción contra el caos. Renovó en espíritu y en nombres el equipo que llegó a cuartos de final de Brasil 2014 y a la final de la Eurocopa 2016, en Francia -cayó 1-0 ante Portugal-.

Punto de contacto

En lo único que Deschamps se parece a Dalic es en la autoridad. Lo primero que se conoció del croata en Rusia fue su decisión de expulsar del equipo a Nikola Kalinic, tras el debut. El jugador no quiso ingresar en los últimos minutos y el DT croata lo mandó de regreso a su país.

Dalic, de 51 años, nació en Livno, actual Bosnia-Herzegovina. Como volante defensivo tuvo una discreta trayectoria y nunca llegó a jugar en su selección. Pasó toda su carrera en clubes de Croacia y de la antigua Yugoslavia. Había seguido el Mundial de 1998 -el mejor de Croacia, hasta el actual- como un hincha más, desde las tribunas.

En 2005, a cinco años de haberse retirado, inició su trayectoria como técnico en Varteks Varazdin, de Croacia. Luego pasó por Albania, por Arabia Saudita y por Emiratos Árabes Unidos, antes de recibir la llamada de la federación croata para que remplace a Ante Cacic, en octubre del año pasado.

Con él en el banco, Croacia logró el boleto a Rusia tras ganarle el repechaje a Grecia. Así llegó al Mundial, con un gran interrogante debido a su escasa trayectoria internacional. “Zlatko llegó en un momento muy difícil, cuando nuestra clasificación al Mundial estaba en duda”, contó el capitán de la selección, Luka Modric. “Nos dio la confianza que necesitábamos; nos recordó que éramos buenos jugadores a pesar de la crisis en la que estábamos. Nos trajo calma, nos levantó. Me gusta su serenidad, su cercanía y su actitud con cada jugador. Estamos muy felices de que esté aquí, como entrenador, pero también como persona”, añadió la estrella.

“Zlatko nos mostró confianza desde el inicio, algo que otros no hicieron. Ahí está el secreto de nuestro éxito”, explicó Dejan Lovren, central del seleccionado.

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