La Europa antiinmigrante se contradice al alentar por Mbappé y por Lukaku

09 Jul 2018

De Ignacio Encabo, DPA.-

Europa se enfrenta a una crisis migratoria que está poniendo en duda sus ideales de libertad y de solidaridad. El Mar Mediterráneo es una trampa mortal para miles de refugiados. Los principales países de la Unión Europea quieren frenar el flujo y dificultar la entrada de los inmigrantes.

Y mientras el debate por la crisis humanitaria crece, en Francia y en Bélgica, dos de los países con más inmigrantes, alientan a sus selecciones, que mañana se enfrentan en semifinales. Las dos están a un paso del partido más importante que el fútbol pueda ofrecer gracias, precisamente, a jugadores con sangre africana. Casi el 80% del plantel de los “Bleus” son hijos de inmigrantes. En Bélgica la cifra roza un 48%.

En ambos países hay una fuerte corriente de ultraderecha y antiinmigración, que resurgió con fuerza tras la ola de atentados yihadistas de los últimos años. Actualmente, el Agrupamiento Nacional de Marine Le Pen es la segunda fuerza política en Francia. “Quiero poner fin a la inmigración, legal e ilegal”, había avisado, hace un año, la líder de extrema derecha.

“Acá está buena parte de la explicación del predominio europeo: el aporte inmigrante. Lo que la política no quiere, al fútbol le conviene”, posteó el viernes el periodista y escritor Andrés Burgo en su cuenta de Twitter (@Andres_Burgo).

La gran estrella de Francia, Kylian Mbappé, es hijo de padre camerunés y de madre argelina. Entre los titulares habituales de los “galos” figuran también Samuel Umtiti (Camerún), Blaise Matuidi (Angola), Paul Pogba (Guinea) o N’Golo Kanté (Mali).

Romelu Lukaku, el máximo goleador de los belgas, nació en El Congo. También tienen origen congoleño Vincent Kompany y Michy Batshuayi. Las familias de Marouane Fellaini y Nacer Chadli emigraron desde Marruecos.

“Cuando las cosas iban bien, los periódicos me llamaban ‘Lukaku, el delantero belga’. Cuando no iban bien, me llamaban ‘Lukaku, el delantero belga de origen congoleño’”, había señalado el jugador en The Players Tribune. “Si no te gusta cómo juego, está bien. Pero nací aquí. Crecí en Amberes, Lieja y Bruselas. Soñaba con jugar en Anderlecht. Empiezo una frase en francés, la termino en holandés y en el medio meto algo de español, portugués o lingala, según el barrio en el que esté. Soy belga. Todos somos belgas. Eso hace cool a nuestro país”, agregó el delantero de Manchester United, que lleva cuatro goles en la Copa del Mundo.

“Las selecciones de Bélgica y de Francia no podrán resolver los problemas de sus países. Pero mientras el debate sobre la inmigración en Europa se enciende, ambas pueden señalar el camino hacia un ideal de integración basado en el mérito”, opinó el experto Afshin Molavi en The Washington Post. Y qué mérito mayor para un futbolista, provenga de donde provenga, que jugar la final de la Copa del Mundo.

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