Federer, que sigue sigue avanzando en Wimbledon, no para de igualar marcas

05 Jul 2018
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Durante su carrera Roger Federer quebró casi todos los récords y, por si fuera poco los elevó. Además del encanto que tiene su juego que empezó siendo perfectible y actualmente es casi perfecto, el estatus de “mejor de todos los tiempos” se lo dan los números. En la presente edición de Wimbledon, en la que ya registra triunfos sobre el serbio Dusan Lajovic y el eslovaco Lukas Lacko, Federer igualó la marca del estadounidense Jimmy Connors de 174 triunfos en césped; este año, igualó también al estadounidense como el jugador que más veces se presentó (con 20 apariciones) en All England Club. Pero hay mucho más que busca el suizo en este Wimbledon: de ganar el torneo lo hará por novena vez -es el más ganador-, recuperará el N°1 si es que Rafael Nadal no llega a octavos de final y será cada vez más difícil que alguien supere la cifra de 21 Majors ganados que obtendría con la corona 2018.

Federer es un caso que, si bien no obliga, sí entusiasma a mirar más allá. Exigirle es una tentación, a la que él mismo sucumbe por un hambre de gloria que también puede ser calificado como el mejor de todas las eras del tenis. Así que, ya enumerado todo lo que Federer puede lograr en una nueva edición del torneo inglés, vale mirar más allá para vislumbrar qué puede establecer en el futuro y las probabilidades de que lo logre.

Uno de los pocos registros que no tiene la firma del helvético es el de la mayor cantidad de títulos ganados. El récord le pertenece a Connors con 109 coronas. El estadounidense, hoy admirador del juego de Federer, no se debe haber imaginado cuando dejó el profesionalismo que su marca iba a correr riesgo porque “Su Majestad” tiene 98 títulos en su haber. Según se dice, la primera “obsesión” de Federer vinculada al ítem de títulos pasa porque su marca sea de tres dígitos. Logrado eso no sería descabellado que la idea de ser el más ganador de títulos en el circuito profesional ronde por su cabeza.

Los años 2013 y 2016 fueron los que hicieron pensar que el dominio de Federer se había terminado; la primera ocasión por lesiones, la segunda por bajo rendimiento. De las dos se recuperó con títulos, desde luego, y en la última además tuvo una reinvención en su juego al que dotó de variantes estratégicas. En esos dos años, Federer ganó nada a comparación de otras temporadas: en 2013 sumó un título, cifra que sólo tuvo en su primer año de profesional y en 2016 no tuvo coronaciones por primera vez en 17 años de carrera. Sacando esos tres años negativos, en el resto, como mínimo, siempre ganó tres títulos y es aquí donde surge la tentación a exigirle más excelencia.

Con esa media, la de ganar tres títulos por temporada, y con la proyección de cantidad de torneos jugados por año durante su carrera, Federer precisaría cuatro años para igualar la marca de Connors cuya diferencia vigente es de 11 coronaciones.

En su carrera, el número 2 del mundo tuvo tres años en los que pudo ganar la cifra que necesita para superar a Connors, pero era un joven Federer y no el adulto que es hoy rozando los 37 años. Romper la marca de Connors puede ser una utopía, pero con el “Señor Récord”, soñar no cuesta nada y hasta el sueño puede volverse realidad.

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